Importancia nacional del Lago de Nicaragua
Claudio Gutiérrez Huete ineterds@ibw.com.ni
En ocasión del evento que realiza en estos días en Granada la Asociación de Municipios de la Cuenca del Gran Lago (Amugran), sobre el aprovechamiento y protección de este recurso, es oportuno recordar su enorme importancia para el desarrollo del país, así como la imperiosa necesidad de una cuidadosa planificación previo a su aprovechamiento a gran escala.
El lago de Nicaragua es, sin lugar a dudas, el recurso hidráulico más importante del país por su enorme potencial para brindar múltiples beneficios que no ofrece ningún otro cuerpo de agua en el territorio nacional. Esto se demuestra con cinco atributos fundamentales:
1. El gran excedente de agua que produce: Brinda un caudal excedente del orden de los 475 M3/seg. que se puede explotar de manera sostenida. Este caudal es de tal magnitud que podría satisfacer ampliamente todas las demandas de la Región del Pacífico para el riego, agua potable y usos industriales en el futuro previsible.
2. Su ubicación estratégica: Se encuentra en la región más poblada y más desarrollada del país, adyacente a excelentes suelos adecuados para riego y donde se ubican las mayores demandas de agua de Nicaragua. Una región donde el agua es un “recurso escaso” durante la larga estación seca (más de seis meses) y donde el riego es altamente necesario.
3. Su energía potencial intrínseca: Gracias a su elevación promedio de 31.5 mts sobre el nivel del mar, posee gran energía potencial que es factible transformar a energía hidroeléctrica (el Proyecto en el Río Brito por ejemplo, tendría una potencia de 250 MW, más del doble de toda la capacidad hidroeléctrica que existe actualmente en el país).
4. Su capacidad de almacenamiento: Constituye un gigantesco “embalse natural” que permite la extracción continua de un caudal regulado sin necesidad de costosas obras de represamiento y que le permite “amortiguar” los efectos de varios años consecutivos de sequía; y
5. La excelente calidad físico-química de sus aguas: En su condición natural (es decir sin ser afectada por las actividades del hombre) el agua del Lago es de excelente calidad adecuada para todos los usos.
Además de estos atributos, el lago posee también importantes potenciales para la navegación, la pesca y el turismo.
Previo a cualquier decisión sobre su aprovechamiento a gran escala es imperativo una cuidadosa planificación. Esto es particularmente necesario en la cuenca del lago de Nicaragua debido a que la ubicación de los sitios de aprovechamiento hidroeléctrico, por una parte; y la localización geográfica de las mayores demandas para riego, uso industrial y agua potable, por la otra, determina que estos usos sean competitivos o mutuamente excluyentes. Ante situaciones como ésta, lo indicado es determinar “la mejor” distribución o asignación del agua que produzca los máximos beneficios socio-económicos a la nación.
Siguiendo esta línea de pensamiento, quien escribe este artículo publicó en un Simposio de la American Water Resources Association (AWRA) en Arizona (1988) un trabajo titulado: “Optimal Water Allocation in the Lakes Basin of Nicaragua”, que en resumen propone determinar la distribución “óptima” del agua disponible (entre los usos competitivos) mediante un proceso matemático de optimización que toma en cuenta los conflictos de uso antes mencionados.
El aprovechamiento del Lago de Nicaragua a gran escala para propósitos múltiples constituye un proyecto trascendental para el futuro del país que no puede medirse únicamente en base a los beneficios directos de un sector de la economía, cerrando opciones futuras a otros sectores. Su utilización trasciende los alcances de cualquier sector de la economía.
La planificación del uso de nuestro más importante recurso hidráulico debe tomar en cuenta los requerimientos futuros de energía; la demanda real de agricultura bajo riego; y las demandas de agua potable y de uso industrial en el futuro previsible. Debe abordarse con una visión multisectorial que considere los usos múltiples del agua, realista a nuestras posibilidades, flexible, susceptible de implementar por etapas, y minimizando los impactos ambientales.
Solamente así se evitará que se tomen decisiones sobre el aprovechamiento del lago de Nicaragua que pudiesen tener después efectos irreversibles o irreparables para el desarrollo del país.
El autor es director de Ineter. 
|