SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 22 DE JULIO DE 2003



 
Intérpretes del silencio

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.La Asociación de Sordos de Nicaragua, que aglutina a 2,500 personas con este tipo de incapacidad, cuenta con solamente doce intérpretes del lenguaje de señas. De éstos, diez son mujeres y dos son varones

Agradecemos a la Asociación de Sordos de Nicaragua, su apoyo para la ilustración con esta imagen tomada del Diccionario de idioma de señas para niños de Nicaragua.

 

Gretchen Robleto Lupiac
gretchen.robleto@laprensa.com.ni

Una figura morena y delgada gesticulaba en un pequeño recuadro de la pantalla de televisión cada domingo desde las once de la mañana a las doce del mediodía. Mientras el sacerdote a cargo de impartir la misa dominical hacía llegar el mensaje de la iglesia a los asistentes en la Catedral de Managua y televidentes, esa mujer interpretaba la palabra de Dios para aquellas personas que no pueden oír ni hablar. Se trataba de una de las doce intérpretes del silencio. Mujeres que aprendieron el lenguaje de señas por solidaridad.

Patricia Gutiérrez, de 34 años, interpreta desde 1997 el lenguaje de señas para los miembros de la Asociación de Sordos de Nicaragua. Ella es una de las intérpretes que se turnaban cada domingo para llevar a la comunidad de sordos el mensaje de la iglesia.

“Nosotros somos la voz y el puente entre ellos y las personas oyentes”, así describe Patricia su labor. Asegura que para aprender el lenguaje de señas se necesitan muchas destrezas y vocación.

Patricia aprendió el lenguaje de señas en una capacitación que duró tres meses, pero llegar a dominar completamente esta habilidad, le ha tomado de uno a dos años.

La única motivación que tuvo Patricia para apoyar a la comunidad de sordos es la solidaridad. A diferencia de Patricia, las razones de Sandra López, de 36 años, fueron los lazos de sangre. Su hermano, Javier López, es sordomudo y además Presidente de la Asociación de Sordos de Nicaragua.

La ausencia de una secretaria en las oficinas de la Asociación de Sordos llevaron a Sandra a dar su apoyo. Su hermano Javier le pidió que llegara por unos días a apoyarlos en las labores de la secretaria ausente, pero estando inmersa en esa actividad, se dio cuenta de cuánto necesitaban de personas como ella.

Aprendió el lenguaje de señas en un mes, en ocho horas diarias de clases. Sandra cuenta que cada vez que los servicios de una intérprete son solicitados, lo que les pagan es repartido entre los 12 intérpretes que conforman el grupo.



Dificultad y esperanza

Javier López afirma a través de una intérprete, que el obstáculo más fuerte que enfrentan es que la discapacidad auditiva y del habla, no es visible, entonces cuando alguien se les acerca y no saben que son sordos, les hacen preguntas y como ellos sólo le pueden comunicar con señas, piensan que son anormales o que no les quieren hablar.

Con la realización de un segundo diccionario de señas, el cual está dedicado a los niños y fue auspiciado por la Unión Europea, Javier espera que más personas se interesen por conocer sus mecanismos de comunicación y que a los niños que tienen este tipo de discapacidad se les facilite el aprendizaje de esta técnica. El Presidente de la Asociación de Sordos de Nicaragua calcula que en el país hay unas 12,000 personas con este tipo de discapacidad y destaca que no hay estadísticas oficiales.

La doctora Ivy Lorena Talavera, quien trabaja con el organismo Movimondo, organización que busca lograr una mayor reinserción social de las personas discapacitadas, sostiene que es muy difícil lograr que la sociedad tenga una visión más amplia de lo que es la discapacidad. Añade que la poca cantidad de personas que comprenden el lenguaje de señas dificulta su inserción integralmente a las personas sordas.

Gian Luca Nardi, representante de Movimondo sostiene que es vital que se entienda que las personas con cualquier tipo de discapacidad, si reciben la capacitación adecuada, son capaces de hacer cualquier tipo de tarea.



Riesgos para los adultos

Según la especialista en discapacidad, Juana Mercedes Delgado, muchas limitaciones auditivas son adquiridas por el ambiente. Para los adultos existen riesgos laborales como estar expuestos a sonidos muy fuertes sin protección adecuada. El escuchar música a un volumen muy alto tiene como secuela que el umbral auditivo se limita.



Superación del problema

Las terapias de desarrollo del lenguaje y audición, así como el uso de prótesis, forman parte de las opciones para superar el problema. En los casos más severos entonces se debe recurrir al lenguaje alternativo, es decir, el de señas, para establecer comunicación.



Causas de la sordera

Las causas de sordera son diversas. Van desde genéticos hasta situaciones en el embarazo, nacimiento o desarrollo del menor.

Embarazo: cuando la madre está embarazada, no debe automedicarse porque hay medicamentos que dañan el oído del feto, sobre todo en los primeros tres meses del embarazo.

Si la madre en la etapa de gestación adquiere toxoplasmosis o sífilis, esto influye negativamente en el oído.

Parto: Si hay un RH incompatible entre la madre y el niño, si el parto fue difícil y hubo sufrimiento fetal, el bebé nació prematuramente, tuvo bajo peso al nacer, es decir, entre un kilo y medio o 4 libras, son situaciones de riesgo.

Desarrollo: Las infecciones en el oído pueden afectar el audio del bebé, la otitis crónica, enfermedad de paperas, sarampión, meningitis, antibióticos mal utilizados o en exceso, tienen como efectos secundarios problemas de audición.

La falta excesiva de higiene en los oídos es dañina. Los padres deben tener mucho cuidado al realizar la limpieza de los oídos a los niños.



Señales que los padres deben atender

La sicóloga especialista en discapacidad, doctora Juana Mercedes Delgado, sostiene que cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo del lenguaje, pero existen condiciones que se las pueden limitar y que no tiene que ver con discapacidad, por ejemplo que los padres no les dedican tiempo ni les estimulan el desarrollo del lenguaje. Recuerde que si su hijo no tiene problemas de audición, repetirá lo que escuche, por eso hable con claridad, pronuncie bien las palabras.

Existen señales de alerta ante problemas de audición que los padres pueden identificar para así detectar el problema y buscar ayuda. Hay diferentes niveles de pérdidas auditivas y si se detectan temprano, el tratamiento es más efectivo.

De CERO Y UN año:

Si el niño o la niña está siempre en silencio y no busca con su mirada las fuentes de sonido.

No se sorprende ante sonidos fuertes ni se asusta.

Le hablamos desde cierta distancia y no busca el origen de la voz.

No comprende las palabras familiares u orientaciones.

No juega con sus vocalizaciones, no hay balbuceos.

Si pese a que usted lo estimula pronunciando palabras, no las repite o hace intentos por repetirlas.

De uno a dos años:

Si su hijo o hija no comprende órdenes sencillas, pese a que lleva tiempo tratando de enseñarle, es porque no las captó.

Si no conoce su nombre es porque no lo ha escuchado.

No identifica partes de su cuerpo que usted ya le explicó cómo se llaman.

En esta etapa debería dominar la unión de palabras, por ejemplo decir: mamá leche.



¿Qué debe hacer?

Cuando un padre considera que su hijo puede tener problemas de audición, busque un pediatra. Se recomienda que los niños tengan un solo pediatra que siga su desarrollo desde su nacimiento porque así conocen su historial médico.

El pediatra debe valorar si lo remitirá a un especialista en lenguaje o sicóloga.

En caso de que se detecte un problema de audición, se hacen las revisiones como audiometría y otros procedimientos especializados.

Las sospechas de problemas de audición se hacen más evidentes después de los 18 meses de edad, cuando ya el niño o la niña, debieron haber dicho sus primeras palabras.  
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