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A 24 años …¡la lucha sigue!
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ué alegría nos inunda, qué sensación tan exquisita es el sentirse más libre que la luz del día, cómo se nos llenan los ojos de tanta riqueza que hay en el país, cómo nos brinca el corazón de tanta libertad. Qué satisfacción tenemos al decir "buenos días sin mendigos en las calles", qué sensación de sano orgullo nos da el haber levantado la producción y reconstruido el país, y tener la certeza que el futuro irá mejor.
Cuánta seguridad da saber que nuestro pueblo es el único dueño de su historia y que con firmeza traza cada línea arquitectónica de su liberación. Cuánto amor hay en cada compañero y compañera desprendidos de cualquier egoísmo y entregados a su pueblo. Qué gozo nos da saber que estamos dentro de los países más avanzados de América Latina y que no sólo cumplimos con enseñarles a leer y escribir sino que nuestro promedio sobrepasa el segundo año de secundaria.
Cómo nos maravillamos ante la belleza de nuestros recursos naturales cada vez más productivos porque los cuidamos con sumo esmero. Qué limpias son nuestras aguas y nuestros lagos producto de la conciencia revolucionaria, y qué gusto da ver crecer a nuestros niños, niñas y jóvenes en medio de tanta paz, y de ríos de leche y miel. Y, dejado muy atrás ese amanecer que algún día fue una tentación, cuánto nos regocijamos por el deber cumplido y por haber eliminado la pobreza obrera y campesina. Cómo se nos llena el entendimiento con la doctrina científica y cuánta dulzura almacena nuestro corazón al haber desterrado la lucha de clases y ser todos iguales...
Lástima que en la realidad todo esté por hacer. Qué pena que lo que hubo estuvo más en el ámbito de la palabra que en el de la realidad. Qué triste es tener la certeza que todo lo que se hizo, que todo lo que se perdió, fue por el nuevo delito conocido como La Piñata. Qué duro es ver la repetición de pactos y alianzas entre gángsteres. Pero NO NOS RENDIMOS. La lucha por la decencia sigue y seguirá. Como diría Leonel Rugama, ese poeta revolucionario que nunca se imaginó que en el 2003 su grito todavía estaría vigente: ¡Qué se rinda tu... piñateros y chinamperos! |
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