Renuevo
Mario Santos
A: Samuel Santos López
Sin presagio ni pentagramas avanzo al abierto de las nubes de las mil y una flor; cifrando el júbilo de aves ondeando al amanecer bajo el color del manjar que asciende la huella angelical.
Son muchas las incertidumbres y la compasión huye por la peculiar reverberación veraniega. Los pasos firmes construyen el puente donde he de encontrarme.
En una lágrima festiva y púrpura el colibrí, aleteando colores agita, como un pregón, el sonrrojo de la virtud, destinos de cada ayer y su belleza, alharaca de la estacion homenajeada por los frutos.
De polen y sucesos se ha colmado la vida como un designio inconcluso; el lamento del hombre no tiene fin.
Por este jardín, cuyos pétalos arrebatan los pensamientos, diviso a la competitiva felicidad y se me escapa el significado.
A sus giros el viento retorna, sin presura el sol se levanta sobre todas las generaciones.
Aún los ojos no se sacian de escudriñar y la risa es el oído del horizonte.
El alma agota su ruta para volver al principio de la existencia. 
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