“El Naturalista en Nicaragua”
Jaime Incer *
La Colección Cultural de Centroamérica, auspiciada por la Fundación Vida y patrocinada por el Banco UNO, ha editado la segunda versión en español de la obra clásica de Thomas Belt “El Naturalista en Nicaragua”, a más de un cuarto de siglo de agotada la primera edición en castellano.
Fue Belt un geólogo y naturalista inglés que residió en Santo Domingo, alrededor de 1870, como supervisor de las minas de oro de la desaparecida Chontales Mining Company, pero mejor se le conoce como autor de “El Naturalista en Nicaragua”, obra de gran mérito según la Enciclopedia Británica y cuya lectura fue recomendada por el sabio Charles Darwin como la mejor narración escrita sobre historia natural.
El manuscrito del libro fue iniciado sobre las aguas del Atlántico, cuando Belt regresaba a Inglaterra después de completar su misión en Nicaragua, y concluido en las estepas de Siberia, donde el geólogo había sido destacado para continuar con los trabajos de minería. El texto ilustrado con grabados de la época fue publicado en Londres en 1874 y desde entonces han aparecido siete ediciones en inglés, la última el año pasado.
Fue Thomas Belt, además de experto minero, un acucioso observador de la flora y fauna de Nicaragua. En realidad, su libro fue el primero escrito sobre Nicaragua con verdadero carácter y rigor científico, así como también uno de los primeros en comprobar la teoría de la selección natural de Darwin, aportando observaciones y pruebas como resultado de las experiencias del naturalista en las apartadas regiones selváticas del Chontales de ese entonces.
Dotado de gran acuciosidad el autor no sólo se limitó a realizar observaciones de la naturaleza tropical sino que además trascendió al campo de la arqueología. Fue el descubridor y primer estudioso de las estatuas de El Salto, cerca de Juigalpa, donde recientemente arqueólogos del Museo Nacional han excavado otras estelas de piedra que yacían enterradas en el valle del Mayales desde hace varios siglos y cuyo origen sigue siendo todavía muy debatido. Algunas de las estatuas descritas por el naturalista inglés, hace 135 años, se encuentran hoy en el Museo Arqueológico de Juigalpa, institución que debe ser la destinataria de estos nuevos descubrimientos.
Igual de interesantes fueron las observaciones de Thomas Belt sobre la vida y costumbres de los pobladores en la segunda mitad del siglo XIX, a los cuales trató y conoció tanto en Chontales como durante una aventurada cabalgata que emprendió desde esa provincia, pasando por Matagalpa y Jinotega, hasta Nueva Segovia. Algunas de dichas observaciones se refieren al abandono y negligencia que advirtió tanto en el ambiente rural como citadino, y sus juicios sobre aquellos políticos y clérigos que llevaban una vida corrupta o licenciosa a todas luces condenadas por este puntilloso inglés de la época victoriana.
Fue en el verano de 1960 cuando encontré el libro de Belt en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Lo traduje de inmediato y fue publicado en español por el Banco Central de Nicaragua en 1976, en una edición de lujo que contaba además con las bellas fotografías logradas por Franco Peñalba, cuando ambos recorrimos e investigamos los sitios visitados y las rutas trajinadas por el naturalista inglés.
Una segunda edición en español ha sido recientemente editada con igual esmero y calidad, acompañada también por las fotos de ambos. Este nuevo esfuerzo editorial está por salir a luz bajo el patrocinio de la Fundación Vida, Grupo UNO, cuyo presidente el Dr. Ernesto Fernández Holmann ha sido un verdadero promotor en el rescate de las mejores obras escritas sobre Nicaragua.
*Científico nicaragüense. 
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