SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 8 DE JULIO DE 2003



 
Reportaje
Drogas: Todo lo que los padres deben saber

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.Estadísticas revelan que los jóvenes que caen en las drogas inician a consumirlas antes de los 20 años. La dependencia a la cocaína y la marihuana, inicia con sustancias legales: el tabaco y el alcohol. ¿Están las familias preparadas para no caer en la trampa?

 

Hilda Rosa Maradiaga
hildarosa.maradiaga@laprensa.com.ni

A los 21 años, “estaba destruido, no tenía ganas de vivir, no tenía amor por mí mismo ni por nadie, mi vida había sido un fracaso, la había desperdiciado, deseaba morirme”. Así recuerda Ángel Chaparro, actualmente director de la Fundación Remar Nicaragua, el momento en que se detuvo a pensar en lo que había hecho con su vida después de consumir drogas gran parte de ésta.

Las drogas no destruyen únicamente al adicto, también destruyen a las familias. “Durante muchos años conseguí camuflarlo. Mi mamá me decía: ‘vienes drogado’ y yo le reclamaba: ‘cómo es posible que desconfíes de tu hijo’. A mi madre se le vino el mundo encima cuando una vez entré a asaltar un comercio y ella estaba ahí, me reconoció y cayó al suelo... Para ella eso fue algo que no lo pudo superar nunca”, lamenta Ángel, ya rehabilitado.

Ángel tuvo la oportunidad de rehacer su vida, pero no recuperó muchas cosas perdidas. Cuenta que verbalmente le faltó el respeto a su madre, quien murió antes de que él se rehabilitara.

Intentó salirse de ese mundo alejándose de todo y todos “en el monte, sin música, sin nada, pero cuando volvía al mismo círculo, otra vez era presa del vicio”. También estuvo internado en el psiquiátrico y en coma por una pulmonía, luego de “estar en la calle, mendigando, después de haber tenido un hogar, una familia”, dice.

Lamentablemente, la experiencia de Ángel, a menudo se repite en miles de jóvenes. El siquiatra Mauricio Sánchez, indica que nuestros jóvenes usan sustancias que generan dependencias y los pueden llevar a arruinar sus vidas.

Sánchez, quien también es coordinador del Sistema Interamericano de Datos Uniformes (SIDUC), que trabaja con la Comisión Interamericana Contra el Abuso de Drogas (CICAD), explica que la drogadicción o fármaco dependencia, es un problema de salud y un fenómeno social que tiene múltiples causas.

En este problema interactúan la formación de la persona, la sociedad en que le toca vivir y la oferta de la sustancia. “Vivimos en una sociedad muy permisiva de las drogas legales, que las promueve y fomenta”, señala.

El ambiente está bastante favorecido. “Hay un mercado libre que promueve el uso del tabaco y el alcohol para todo mundo, pero el joven, por estar pasando la etapa de la juventud, es más vulnerable”, indica.

La lucha contra las drogas debe empezar en la familiar. Hay diversas situaciones que hacen a una persona más vulnerable a padecer este problema. “Un joven con baja autoestima, problemas de ansiedad, con depresión o inmaduro, es mucho más vulnerable que uno que no tiene estos problemas”, asegura Sánchez.

“Es necesario desarrollar, desde la familia, sujetos más fuertes, menos vulnerables a adquirir hábitos o a demandar una sustancia, así estamos atacando el fenómeno”, indica.

“Si en la familia logramos todo esto, los muchachos van a decir que no es necesario beber cerveza para divertirse, entonces, aunque mucho se promueva la cerveza, ellos no van a acostumbrar a divertirse con cerveza”, ejemplifica

Igual opina Rodrigo Álvarez, director del Programa de Prevención de Violencia en las Comunidades Escolares. “Es necesario desarrollar la autoestima y la capacidad de decir no al grupo de amigos”.

ALCOHOL Y CIGARRILLOS, PUERTAS HACIA LA DROGADICCIÓN

Las medidas contra la oferta de sustancias que generan dependencia están dirigidas únicamente a las drogas ilegales. Sin embargo, el tabaco y el alcohol son las puertas de entrada al mundo de la drogadicción.

“No es frecuente que un joven comience con cocaína o crack, siempre comienzan con sustancias que están a la disposición y que se promueven por ser legales”, señala.

El alcohol, por ser una sustancia de consumo legal, constituye en más del 50 por ciento de los casos, el inicio de una vida dependiente a las drogas.

La marihuana también aparece como droga de inicio, pero el alcohol y el tabaco no pierden su importancia como puertas a la drogadicción. Y “si no comenzamos a disminuir los índices de inicio de fumado y de bebida en los muchachos, cada vez, mucho antes de haber entrado a la universidad ya habrán usado marihuana, y cocaína”, alerta.

Según estadísticas de la Policía Nacional, y proporcionadas por el Sistema Interamericano de Datos Uniformes (SIDUC), una encuesta realizada entre estudiantes, el año pasado, revela que el alcohol es la droga legal de mayor consumo entre los estudiantes.

Según la encuesta, 59.1 por ciento de los estudiantes ha usado alcohol, es decir, de cada 100 estudiantes adolescentes, 59 usan o han usado alcohol; el 50 por ciento cigarrillos, 6.7 por ciento marihuana, 3.5 por ciento cocaína, 2.6 por ciento crack, y 2.4 por ciento inhalantes.

Las estadísticas que resultaron de la fase piloto del Programa de Prevención de Violencia en las Comunidades Escolares, realizado por el MECD en 21 colegios del distrito dos, indican que 20 muchachos sufren dependencia de alcohol, 25 presentan abuso de alcohol y 18 presentan dependencia de alcohol con dependencia fisiológica.

Rodrigo Álvarez, director del programa, explica que los dependientes del alcohol son muchachos que están tomando con más frecuencia, pero todavía no hay en ellos un desbalance químico, o sea que “están a tiempo de parar y pueden dejar de tomar si ellos quieren, pero van en camino hacia un problema más grave”.

Mientras que los muchachos con dependencia de alcohol con dependencia fisiológica ya están en una fase más seria del problema y no bastará con una desintoxicación. “Por el resto de sus vidas están dañados”, podrán pasar muchos años limpios, pero si vuelven a tomar una cerveza, volverán al mismo nivel que están ahora”, explica.

NO ESTAMOS VACUNADOS

Muchos de nosotros creemos este es un problema no puede tocar a la puerta, entrar a nuestro hogar e instalarse en él.

“Desgraciadamente nos preocupamos hasta que tenemos el problema en la familia”, comenta el doctor Mauricio Sánchez.

“Mientras sigamos pensando así, no habrá una conciencia efectiva en la familia para estar preparada. A como están las drogas en Nicaragua, la familia debe estar alerta”, insiste.

“Al brindar a los hijos todo lo que necesitan, darles un buen ejemplo, y no maltratarlos, no se debe pensar que estamos vacunados contra este problema, debemos estar conscientes que la problemática de droga en el país es seria. Los estudiantes de secundaria están consumiendo sustancias y si no son nuestros hijos, son los amigos de nuestros hijos”, advierte.

“La droga está ahí y algún día (el chavalo) se encontrará con ella, se ofrece igual que se ofrece una gaseosa”, entonces hay que fortalecer la familia y el medio escolar, opina Lluis Tió, director de comunicación de Dianova, organismo que brinda servicios para la rehabilitación de drogodependencias.

ALERTA CONSTANTE

Si en la familia hay alcoholismo o drogadicción, usted deberá estar más preocupado y mucho más alerta. En este caso, el doctor Sánchez recomienda desarrollar en el niño, desde muy pequeño, conductas que no sean dependientes. Por ejemplo, enseñarlos a que estudien solo, sin necesidad de que esté la mamá a su lado, porque la dependencia puede ser a una sustancia, una persona, el juego, el sexo, el trabajo, etc.

Es importante tener una buena comunicación y relación con los hijos. Dar buen ejemplo. Entérese con quiénes se relacionan sus hijos, quiénes son sus amigos porque si anda con malas compañías, es probable que esté consumiendo o a punto de hacerlo.

Involúcrese en la comunidad educativa. Después de la familia, es en la escuela donde su hijo puede adquirir valores.

Desarrolle en ellos autoestima, valores, seguridad en sí mismo, para que sean capaces de no demandar ni necesitar sustancias externas para divertirse o sentirse bien.

Las familias que fomentan la comunicación franca entre sus miembros; comparten sus sentimientos, penas y alegrías, son el mejor frente contra las drogas.

¿DÓNDE IR?

Si su hijo tiene problemas de drogadicción, busque ayuda profesional. El Ministerio de Salud (Minsa), cuenta con una red de salud mental en el país, que está conformada por sicólogos, siquiatras y trabajadores sociales que trabajan en centros de salud y atienden gratuitamente a familias con este problema, indica el doctor Carlos Fletes, director del Programa de Salud Mental del Minsa.

Entre los Centros de Salud donde hay equipos del programa de Salud Mental se encuentran: La Morazán, Villa Venezuela, Sócrates Flores, Edgar Lang, Altagracia, Francisco Buitrago, Carlos Rugama, Ciudad Sandino, Silvia Ferrufino, Róger Osorio, Pedro Altamirano, Roberto Clemente. Así como en el Hospital Alemán, Aldo Chavarría, Centro Nacional de Oncología, Dermatológico y Roberto Calderón, entre otros.

Las zonas que cuentan con la Red de Salud Mental son León, Chinandega, Masaya, Carazo, Mateare, Chontales, Rivas, RAAS, Jinotega, Matagalpa, Nueva Segovia, Madriz y Estelí.

Hay Organismos No Gubernamentales que tienen consejerías para padres, entre ellos Dianova, REMAR, Mifamilia, Los Quinchos, Hogar Resurrección, Hogar de Rehabilitación del Alcohólico y la Drogadicción (HODERA), Refugio en Jesús Sacramentado para Alcohólicos y Drogadictos (REJESAD), Centro de Ayuda y Rehabilitación del Alcoholismo (CARA), El Nazareno, Poder y restauración, Como las águilas, Jarrón Azul, Casa Alianza y Sí a la vida, entre otros

Estas ONG tienen asesoría e internamiento, en algunos casos gratuito, para personas con problemas de drogadicción.

Infórmese bien

La decisión de acudir a un centro de atención o ingresar a un hijo o familiar en alguno de ellos, muestra la preocupación por buscar solución, pero no basta con eso. Antes de hacerlo, indague sobre el centro, servicios y métodos. Valore cuál es el que le conviene.

Lluis Tió, director de Comunicación de Dianova Nicaragua, indica que el lugar donde se tratará a la persona depende del problema que tenga.

GRUPOS DE RIESGO

Hay personas con mayores riesgos heredo biológicos. “Una persona que le falta o tiene niveles bajos de una sustancia que se llama serotonina —que entre otras cosas es deprimido— suele ser mucho más adicto que otra persona”, ejemplifica el doctor Sánchez.

Se heredan factores de riesgo. “Si su papá fue alcohólico tiene muchos más riesgos de ser alcohólico, igual con otras drogas. El patrón común de dependencia es el mismo”, agrega.

Aunque hay un grupo de alcohólicos y drogadictos con una predisposición genética o heredo biológica, eso sólo significa que una persona tiene más riesgos que otra a ser alcohólica o drogadicta, pero no significa que lo será. Si tiene las condiciones propicias para caer en la drogadicción, caerá más fácilmente que una persona que no tiene esta predisposición, aclara el especialista.

EN LA ESCUELA

El Ministerio de Educación impulsa el Programa de Prevención de Violencia en las Comunidades Escolares, sin embargo, aún hay mucho por hacer, según la viceministra del MECD, Miriam Zablah de Bandes, quien lamenta que muchos adultos vendan alcohol y otras sustancias a niños estudiantes, cerca de los colegios.

“Tienen derecho de vender, pero también tienen el deber de ser consecuentes con la juventud”, dijo en referencia a quienes venden licor a los menores de edad.

¿QUÉ HACER?

- Enterarse que su hijo o hija usa drogas es terrible. Sin embargo, lo primero que se debe hacer es mantener la calma

- El médico recomienda moderarse lo más posible para que el muchacho no se aleje de usted y la familia, que son quienes pueden ayudarlo

- Trate, lo más que pueda, de no escandalizarse

- Hable con él y dígale que entiende que ese es un problema y que ahora es un problema de la familia y en familia tratarán de resolverlo.

- No lo maltrate, ni lo corra de la casa porque lo que hará el muchacho es refugiarse en la droga y hundirse más.

- Trate de atraerlo hacia usted, diciéndole que entiende que eso es un problema y desea ayudarlo, para que no huya

- Enfrente el problema y no lo niegue.

- No lo agreda ni con palabras ni con hechos

- Controle sus sentimientos de cólera, resentimiento o culpabilidad

- Busque la forma de dialogar, franca y abiertamente con su hijo

- Busque ayuda profesional.

ESTADÍSTICAS

Las estadísticas del 2001 del SIDUC muestran que el consumo de drogas afecta todos los niveles educativos, pero el mayor porcentaje lo tiene el nivel de Secundaria con un 52.3 por ciento.

El 56.6 por ciento de los fármaco dependientes inician el consumo de drogas entre los 11 y 15 años, el 28.1 por ciento, entre los 16 y 20 años. Es decir, que muchos de los muchachos con problemas de drogadicción entraron a ese mundo antes de los 20 años.

También es alarmante que 68.8 por ciento de los encuestados hayan pasado de una droga primaria a una secundaria o más fuerte, antes de los 21 años de edad y el 46.8 por ciento consuma drogas terciarias a los 20 años o menos. “Esto indica lo progresivo y deteriorante del consumo de estas sustancias”, explica el doctor Sánchez.

El doctor Carlos Fletes, director del Programa de Salud Mental del Minsa, indica que la cantidad de casos atendidos en el Hospital Psiquiátrico por psicosis o locura producidos por drogas, principalmente alcohol, es casi igual a la cantidad de casos de esquizofrenia. Si llegan 250 casos de esquizofrenia, hay unos 240 y tantos de problemas por drogas, dice.

SIGNOS DE ALERTA

- Manténgase alerta a cambios de conducta que puedan mostrar sus hijos. Al consumir drogas, un muchacho alegre se puede volver más callado, retraído o viceversa.

- Cambios en sus hábitos de sueño. Casi no duerme o duerme mucho

- Cambios en su manera de vestir. Puede ser que se muestre despreocupado por su apariencia

- Cambios en sus hábitos alimenticios

- Se relaciona con un nuevo grupo de amigos. Los amigos que acostumbraban llegar a hacer tareas ya no llegan y no lleva a la casa a los nuevos amigos, se aleja de la familia

- Adopta nuevas formas de hablar y vestirse

- No llega a la casa a la misma hora

- Cambio de carácter, se vuelve irritable, agresivo, silencioso, alejado

- Baja su rendimiento escolar.

- Pierde interés en actividades que antes le gustaban, deportes, televisión

- Se vuelve mentiroso o mentirosa  
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