Las “novieras” del salón
Angélica Martínez R. angelica.martinez@laprensa.com.ni
En cada colegio hay una. Tienen el valor de andar con dos y tres chavalos a la vez y cambian de chico como de vestido. Ellas se divierten inventando estrategias de “ataque” para derribar a su presa. Conoce algunas de ellas...
Hoy es un día como otro cualquiera, al menos para “Camila”, pero alguien que aún no lo sabe está a punto de caer en una de las trampas de coquetería más viejas del mundo: “Josecito, ¿me puedes ayudar a poner estos festones para la fiesta?” Le dice ella en tono meloso, al “pobre” José que observa desde la parte de abajo de una escalera, mientras ella exhibe sus piernas y... algo más, con toda la intención y sin ningún pudor.
Baja los escalones muy suavemente, como flotando en el aire. José está idiotizado viendo a aquella diosa que se acerca peligrosamente a su oído para decirle “Graaciaasss”. ¡Pobre José!, ya cayó. A la semana, el idílico amor se convierte en rutina y Camila dirige sus radares en otra dirección. Blanco a la vista. ¡Adiiióssss Josecito!
No se puede culpar del todo a las chavalas que hacen esto ¡ellos llevan años haciéndolo y nadie les dice nada! Tampoco es una excusa para que alguien juegue con los sentimientos de los demás. Ellas se justifican diciendo que no es más que un pasatiempo y ellos así lo entienden. Es un juego de poderes en el que gana quien deja primero al otro.
TACTICAS DE "GUERRA"
Para conocer más en detalle las estrategias que utilizan las estudiantes de secundaria a la hora de escoger a sus víctimas (perdón) novios, visitamos dos colegios: el Instituto Didáctico “Domingo Faustino Sarmiento” y el Colegio Benjamín Zeledón.
En el Didáctico nos recibieron Iveth Martínez de 16 años e Isabel Laguna de 17, estudiantes del ultimo año de bachillerato. Creímos que nos iba a costar obtener respuestas para este tipo de preguntas, pero las muchachas (en ambos colegios) “soltaron toda la sopa”.
Iveth: “Yo dejo que las cosas pasen. Si hay química no tengo por qué usar ninguna táctica para atraerlo simplemente él viene a mí. No busco la ocasión, si se da y puede pasar, pasa”.
“Las chavalas que tienen el montón de novios (más de dos en un año) tienen la fama de fáciles o de malas alumnas porque son rebeldes, pero en mi caso soy buena alumna y no creo que besar a alguien, porque me gusta, me convierta en fácil”.
Isabel: “En mi casa me aconsejan que todavía no tenga novio, porque no es tiempo, que primero estudie, porque los muchachos ahora sólo quieren a las chavalas para ‘manosearlas’ y tener relaciones. Yo no creo totalmente en eso. Si te das tu lugar no pasa nada”.
“Una vez un chavalo me quiso agarrar las pompis, pero no lo dejé y al final terminamos. Si a mí me gusta un chavalo le sostengo la mirada o lo sigo con ella para que note mi interés. No hago nada más”.
En el Benjamín Zeledón Liseth Martínez de 14 años y María Teresa López de 15, estudiantes de tercer año básico, fueron un poco más osadas en sus revelaciones. Ellas nos dieron un paseo gratis por los rincones más oscuros de los secretos femeninos.
Liseth: “Una cosa es tener novio y otra un afinque. En lo personal nunca he tenido que usar tácticas para atraer a un chavalo, llegan solitos. Yo sé hay muchachas que hablan de mí a mis espaldas, pero no les hago caso. Hablan por envidia, porque a mí me dan permiso para salir más rápido que a ellas y puedo llegar más tarde a mi casa”.
“En mi casa confían en mí y en la formación que me han dado. Siempre me dicen que puedo tener los novios que yo quiera, pero sin tener relaciones. Primero están los estudios y después la jalencia”.
María Teresa: “Cuando a mí me gusta alguien, le mando un papelito y cuando ya estoy segura de que me va a hacer caso me hago la difícil. Me gusta que me sigan”.
“También sé que los vuelvo locos con mi forma de vestir. Me gusta usar los pantalones con el talle lo más abajo que se pueda y los hilos dentales hasta arriba para que se noten. A algunos de mis novios no les gusta, pero se tienen que aguantar porque si no, se van”.
¿Y COMO LOS PREFIEREN?
Dicen que por docena sale más barato y esto es lo que piensan estas cuatro adolescentes, pero ellas saben escoger muy bien “la fruta en el mercado”.
Iveth: “A mí me gustan altos, románticos y detallistas, pero que sean de mi edad. Creo que hay más comunicación y son menos aburridos que los mayores. No creo que besarme con alguien me convierta en su novia, por eso yo sólo digo que he tenido cinco novios: dos serios y tres pasajeros”.
Isabel: “El mayor tiempo que he pasado de novia con un chavalo ha sido año y medio, pero duré tanto porque fue mi primer novio con permiso. Llegaba sólo los fines de semana y casi se volvió una rutina. Me gustan más los chavalos unos tres años mayores que yo. Pienso que son más experimentados, besan mejor y saben cómo tratarte. No me pidas que te diga cuántos he tenido”.
Liseth: “Me gustan del tipo Chayanne. No me gustan los hombres mayores, porque siento que son más abusivos. Sólo he tenido dos novios formales, pero he tenido noviazgos de una semana y hasta dos días. Casi siempre termino porque no me gustan los celos y no sé por qué me persiguen los celosos”.
María Teresa: “¡Uuuuh! Yo ya perdí la cuenta de cuántos afinques he tenido. Pero novios han sido cinco. Me gustan mayores, porque los de mi edad tienen mentes de niños. Entre 20 y 23 años es una buena edad. Nunca he cometido la brutalidad de salirme de clases o de mi casa a escondidas con un chavalo. Cuando vos misma te ponés en situaciones peligrosas es que te puede pasar algo. Yo pongo los límites y si se quieren pasar, nos vemos”.
ELLOS NO SE QUEDAN ATRAS
Cuando nos acercamos a los chavalos para preguntarles el tipo de estrategias que utilizan para “llegarle” a las chavalas, algunos rehuyeron la pregunta diciendo que no tenían ningún tipo de táctica amorosa y otros simplemente se negaron a contestar, ¿por qué? Sólo ellos lo saben. Tal parece que la nueva generación de chicas es más audaz que la de los chicos en el terreno del amor.
Por ejemplo, Pedro Medal estudiante de Bellas Artes en el Centro Cultural Managua, nos contó que debido a la pintura él se vuelve más interesante para las muchachas. “Ellas encuentran atractivos a los artistas. También, cuando una chica me interesa, procuro no demostrarle mi interés, no hay que ser demasiado obvio, pero si observo que le gusto le regalo rosas, tarjetas hechas a mano, dibujos, poemas... soy del tipo romántico”, confesó.
En cambio, Róger Fonseca estudiante de la Universidad del Valle, fue “más duro que una tapia” y por más que quisimos sacarle todos sus secretos donjuanescos, no pudimos debido a una poderosa razón: “Si te digo mis secretos después todos los van a usar y ya no me van a dar resultado con las chavalas”, aclaró. 
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