Una violenta despedida
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La Preselección se despidió de Guatemala con una impresionante demostración ofensiva y una sólida presentación del zurdo Torres |
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Freddy Chévez y Adolfo Matamoros tronaron en Guatemala.
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Gerald Hernández ENVIADO ESPECIAL/GUATEMALA gerald.hernandez@laprensa.com.ni
Los fanáticos nicaragüenses se tomaron el estadio, mientras cantaban y bailaban la música nacional al ritmo de la artillería de la Preselección, que cerró su serie de fogueo con Guatemala imponiéndose por demolición 19 a 4, para dejar claro quién domina este juego.
Edgard López se voló la cerca e impulsó cinco carreras, Sandor Guido salió del slump con un tubey y un enorme cuadrangular, y Justo Rivas puso en órbita la pelota por tercera vez en la serie, mientras el siniestro Oscar Torres caminaba seis entradas, incluyendo las cuatro primeras sin hit ni carrera.
La ofensiva de 20 imparables comenzó en el segundo episodio después de dos outs. Juan Oviedo y Adolfo Matamoros ligaron hits y cruzaron el plato impulsados por doblete de López.
Freddy Chévez inició el cuarto con tubey y anotó con sencillo de Oviedo para mover la pizarra a 3-0.
En el quinto, López coronó un racimo de cinco carreras con un sencillo productor de dos, mientras en las graderías del Enrique “Trapo” Torrebiarte sonaban los pitos, matracas y tambores, y salía a relucir bandera azul y blanca de nuestra patria. La entrada, calculada en tres mil personas, en su mayoría era nica, aprovechando que no hubo trabajo por celebrarse el Día del Ejercito en Guatemala.
Con la pizarra 8-0, Torres perdió el “no hit” en el cierre del quinto por imparable al bosque derecho de Juan Diéguez, y se le fue el “no run” en el sexto por doblete productor de Gerardo Estrada.
La “Pre” hizo dos en el sexto, impulsadas por cohetes de Sandor y Doyle Campbell, y una en el séptimo por el cuadrangular de López por el propio jardín central para dejar a los guatemaltecos al borde del nocaut con la pizarra 11-1.
Los chapines pidieron jugar las nueve entradas y la tropa pinolera los complació con un operativo de ocho carreras en el inicio del octavo que convirtió la paliza en humillación.
En ese episodio, Sandor y Justo se volaron la cerca. El de Sandor se fue del estadio por el jardín derecho, mientras que Justo la tumbó por el centro para estremecer todos los sectores, pues su primer jonrón de la serie fue por el derecho y el segundo por el izquierdo.

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