Dos lesionados con armas de fuego
Luis Eduardo Martínez M. CORRESPONSAL /MATAGALPA sucesos@laprensa.com.ni
Un taxista y un vigilante de una empresa privada fueron lesionados en dos puntos diferentes de la ciudad, pero ambos se dieron cuenta que las lesiones fueron provocadas con armas de fuego hasta que pusieron las correspondientes denuncias ante las autoridades policiales.
Mario Antonio Tijerino Méndez manifestó que se dirigía hacia la ciudad de Sébaco a eso de las 11 y media de la noche del martes 18, conduciendo un taxi cuyo número de placas no fue suministrado por la Policía, cuando al llegar a la altura de La Perrera, a cuatro kilómetros de Matagalpa en dirección a Sébaco, vio que en la misma dirección caminaba un hombre vestido de negro.
Cuando se encontraba a la par del desconocido, sintió que un objeto le había quebrado el vidrio trasero, por lo que procedió a regresarse para tratar de reclamarle al desconocido por qué le había lanzado la pedrada, pero al llegar al lugar no encontró a nadie.
La sorpresa de Tijerino Méndez fue grande cuando al hacer el correspondiente registro en el vehículo en la Policía, se dio cuenta que el desconocido le había hecho un disparo con una nueve milímetros, cuyo proyectil, después de haberle quebrado el vidrio trasero, le impacto en el temporal derecho con orificio de salida, y que la bala había dado en el tablero del carro, para caer luego al piso del vehículo.
Luego de haber hecho el registro minucioso y analizar el tipo de bala que le ocasiono daños en el carro y en su persona, el taxista fue llevado al hospital Regional.
EL OTRO LESIONADO
Silvio Herrera Hernández, trabajador de una empresa de vigilantes privados, fue el otro lesionado a eso de las 8 y media de la noche del martes 18, cuando transitaba por la Avenida del Río Grande, frente al Beneficio Caley Dagnal.
Los datos revelan que cuando él se aproximaba al puente de concreto que se ubica frente al beneficio antes mencionado, se encontraban unos desconocidos pelando entre sí, y que de pronto uno de ellos dijo: “Ahí vienen el ‘Zepol’ de San Ramón”.
Después de haber escuchado dicha expresión, Herrera vio que uno de ellos sacaba un arma de fuego y realizaba un disparo contra él, pero pudo más el miedo que la velocidad del proyectil.
Cuando Silvio se encontraba en su oficina sintió mojado su pie izquierdo, y fue entonces, al observar que era sangre la que le salía del tendón, que se dio cuenta que estaba herido. En ese momento se dirigió a la Policía para poner la correspondiente denuncia.
Fue llevado al Hospital para que le curaran la herida. 
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