Cordero admite haber pecado en caso armas
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 | Jefe policial nicaragüense dice en Panamá que institución tenía años de negociar con GIRSA |
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Edwin Cordero. |
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ACAN-EFE
PANAMÁ.- El director policial de Nicaragua, Edwin Cordero, reconoció ayer en Panamá haber “pecado por exceso de confianza” al haber entregado a la compañía GIRSA un cargamento de armas de guerra, supuestamente comprado a nombre de la Policía de Panamá, y que terminó en poder de grupos armados colombianos.
“Hemos pecado por exceso de confianza”, reconoció Cordero a un grupo de periodistas en un hotel de esta capital, consultado por una reacción al informe de la Organización de Estados Americanos (OEA), que investigó este caso.
El informe de la OEA señala que las autoridades nicaragüenses no comprobaron si la Policía panameña era verdaderamente el comprador final en el intercambio de armas.
El escándalo de las armas estalló el 21 de abril del año pasado, cuando el diario colombiano “El Tiempo” publicó que en noviembre del 2001 se introdujeron a ese país 3,000 fusiles AK-47 y unos cinco millones de cartuchos “procedentes de Nicaragua”, en el barco de bandera panameña “Otterloo”, con destino a Colombia.
Los empresarios israelíes Oris Zoller y Uzi Kisslevich, representantes de la empresa GIRSA que negoció la transacción de las armas, declararon a la prensa a finales del año pasado, que la Policía de Panamá les había contratado para concretar el negocio.
El director de la Policía Nacional de Panamá, Carlos Barés, ha negado en diversos foros la complicidad de su institución y ha entregado a la prensa copia de los documentos usados por los empresarios, que resultaron ser falsificados.
Barés ha dicho que el buque transportó las armas en 14 contenedores y ha destacado que éstas nunca estuvieron en Panamá, sino que salieron de Nicaragua directamente a Colombia.
Edwin Cordero indicó que si los ejecutivos de GIRSA pisan suelo nicaragüense, serán detenidos y llevados a la cárcel.
Puso de relieve que “desde hacía muchos años” la Policía de Nicaragua había venido negociando con la compañía GIRSA y que nunca habían tenido problemas.
Cordero indicó que el escándalo de las armas no ha afectado los “fraternales lazos” que unen a la Policía de Nicaragua con la de Panamá y que, prueba de ello es su participación hoy, en esta capital, en la X Reunión de Jefes Policiales de Centroamérica y el Caribe, que inauguró la presidenta Mireya Moscoso. 
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