Taxistas amenazan con provocar caos
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Fotos: LA PRENSA/M. ESQUIVEL |
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Mariela Fernández y José Adán Silva nacionales@laprensa.com.ni
Siete dirigentes de cooperativas de taxis mantuvieron retenido por más de ocho horas al Vicealcalde de Managua, Evert Cárcamo, exigiendo negociar con miembros del Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma), pero anoche desalojaron de forma pacífica las oficinas, y amenazaron con provocar hoy un caos.
Antes de retirarse, los taxistas anunciaron que desde hoy irrespetarán todas las normas de transporte establecidas por las autoridades municipales.
Hasta las siete de la noche, los representantes de los taxistas se mantenían dentro de la oficina del vicealcalde, amenazando con quedarse “hasta las últimas consecuencias”, sin soltar a Cárcamo.
“El vicealcalde es nuestra garantía y nosotros no nos vamos de aquí hasta que no se presente una delegación del Irtramma a negociar”, reiteró durante el día Jairo Echegoyen, presidente de la “Unidad de Cooperativas Adelante Nicaragua”.
Echegoyen aseguró que la decisión de retener al vicealcalde fue consecuencia de la intransigencia de la directiva del Irtramma, de “no querer ni siquiera escuchar las peticiones del gremio de taxistas”.
“Desde hace ocho meses nosotros estamos pidiéndoles audiencias, pero ellos se hacen los sordos, nosotros tenemos derechos y los vamos a defender cueste lo que cueste”, advirtió Alan Vargas, uno de los que mantuvo secuestrado a Cárcamo.
Mientras los dirigentes tenían tomada la oficina del vicealcalde, unos 600 taxistas se plantaron alrededor de las instalaciones de la Alcaldía de Managua.
“Estamos dispuestos a tomar cualquier medida, no es justo que el Irtramma nos quiera ignorar, cuando somos nosotros, los taxeros, los que los mantenemos”, expresó Silvio Orozco, uno de los taxistas que se apostó frente a las instalaciones de la Alcaldía desde las 11 de la mañana.
Cerca de las siete de la noche, cuando ya Cárcamo quería irse, pidió por última vez a los representantes de los taxistas que abandonaran la oficina y regresaran el 26 de febrero, cuando se reunirían con las autoridades del Irtramma.
Los taxistas se negaron y Cárcamo hizo un escrito donde hacía constar que entregaba las instalaciones a la Policía Nacional, también apostada en diferentes sitios de las instalaciones.
Los taxistas dejaron ir a Cárcamo y de inmediato un comando de policías entró en las oficinas, donde los reclamantes tenían cerradas las puertas. Un agente entró a negociar con ellos y después de cinco minutos los taxistas salieron de forma pacífica, pero anunciando que hoy habría “caos” en Managua.
“Mañana (hoy) que se atenga el Irtramma, así le gustan las cosas. Así que se atengan. Vamos a salir a las calles, no vamos a respetar los turnos, ni vamos a pagarle las multas ni nada a esos traidores. Así vamos a estar hasta que nos escuchen. Mañana (hoy) no habrá reglas que cumplir, hasta que nos oigan”, dijo Vargas.
El plantón de los taxistas fue una medida de presión para que el Irtramma suspenda el decomiso de concesiones de placas, porque a la fecha unas 1,200 concesiones han sido quitadas a sus dueños.
Los reclamantes también solicitaron la suspensión del cobro en los mercados y de la detención de los vehículos en el parqueo de Irtramma. También que suspendan las multas recién aprobadas en la sesión número 49 del Irtramma, y que esta institución ejerza sus funciones de regulador desde las 6:00 de la mañana hasta las 10:00 de la noche.
Durante el tiempo que duró el plantón, los taxistas lanzaron morteros y amenazaron con actos de violencia si la Policía pretendía desalojarlos.
Asimismo, se plegaron alrededor de la Alcaldía, donde detenían a cada taxista que pasaba con pasajeros, obligándolo a sumarse al plantón. 
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