Sangrientos combates entre Policía y Ejército en Bolivia
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 | Agentes del orden amotinados protestaban contra impuesto a su salario y exigía aumento. Militares y policías desobedecieron a sus jefes |
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Elementos de la Policía Militar disparan balas y gases lacrimógenos contra policías amotinados, atrincherados en la Plaza Murillo, en La Paz, cerca del palacio de gobierno. (LA PRENSA/Reuters) |
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Alvaro Zuazo AP
LA PAZ.- El presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada pidió a policías amotinados y militares que pongan fin a los enfrentamientos que protagonizaron desde la tarde del miércoles, con un saldo inicial de 12 muertos y un centenar de heridos.
Sánchez de Lozada anunció que retiraba el paquete de impuestos que dio origen a las protestas.
El mandatario formuló el pedido en un mensaje televisado, rodeado de los comandantes de la Policía y las Fuerzas Armadas, que después tomaron el micrófono y dieron órdenes en el mismo sentido.
Los pedidos permiten establecer que el Ejército, una vez iniciados los intercambios de disparos en la Plaza Murillo, sede del palacio de gobierno y del Congreso, ya no obedecieron a sus mandos naturales. Los policías habían rechazado ya en la mañana atender a su comandante, general Edgar Pardo.
Pese a ello, la lealtad al gobierno que manifestó el Ejército hace presumir que acatará la orden, pero no parece probable que lo hagan los policías amotinados.
Pocos minutos antes de esa transmisión, desde un lugar no identificado, el mandatario informó en un mensaje también televisado que había decidido retirar el proyecto de ley del presupuesto 2003, que aplicaba un nuevo impuesto a los salarios y que afectaba el pago de los policías. Éstos demandaban, además, un aumento del 40% a su paga.
“Hoy es un día de pena y de dolor para todos los bolivianos. Yo estoy muy entristecido de haber visto cómo se han enfrentado hermanos bolivianos miembros de dos instituciones fundamentales de nuestra historia... esto no puede ser, tiene que parar. Dios Salve a Bolivia”, agregó.
En tanto, el dirigente de los campesinos cultivadores de hoja de coca y líder de la oposición en el Congreso, diputado Evo Morales, dijo que el retiro del proyecto de ley, que fue enviado el martes al Congreso, era insuficiente, y reclamó la renuncia inmediata del presidente.
Llamó al mandatario y a sus colaboradores “asesinos”, y convocó a la población a salir a las calles para provocar su derrocamiento.
Los policías exigen un incremento salarial del 40% y que se anule el llamado “impuestazo”. Pero, pese al anuncio presidencial, no depusieron su medida de protesta.
En la Plaza Murillo continuaban los enfrentamientos con armas de fuego entre los policías rebeldes, que tienen su centro de operaciones a media cuadra de allí, y tropas del Ejército y la Policía Militar enviadas al lugar para proteger al palacio de gobierno.
Inicialmente, los uniformados intercambiaron disparos de cartuchos de gases lacrimógenos, pero después apelaron a sus armas de fuego.
Francotiradores del Ejército se apostaron en el techo del palacio y en la cúpula de la catedral católica de La Paz, que se encuentra al lado de la casa de gobierno, y desde allí dispararon contra los policías rebeldes.
Por los ruidos, también se pudo evidenciar que los militares estaban utilizando ametralladoras.
En tanto, grupos de civiles, en su mayoría estudiantes y, aparentemente policías vestidos de paisanos, se dieron a la tarea de destruir vehículos y tratar de prender fuego a algunos edificios públicos.
Entre los agitadores se encontraban activistas del Partido Obrero Revolucionario, de tendencia trotskista, y de otras fuerzas de izquierda radical.
Ellos, supuestamente, salieron a apoyar a los policías, pero fuentes del gobierno informaron que eran grupos radicales que buscan enfrentamientos.
REPORTES DE MUERTOS
Informes del Hospital General señalan que 10 personas, en su mayoría policías, llegaron allí muertas con impactos de bala, y que al menos otras 55 personas, entre policías y civiles, resultaron heridas de distinta consideración, en su amplia mayoría también de bala. Del otro lado, el Hospital Militar informó que a sus instalaciones llegaron dos soldados muertos y 29 heridos.
Hacia el final de la tarde del miércoles, la Plaza Murillo era aún un campo de batalla. Los militares se encontraban en la parte lateral de la plaza donde está situado el palacio, mientras que los policías rebeldes están parapetados en una esquina en diagonal de ese espacio, a media cuadra del cuartel de Grupo Especial de Seguridad (GES). 
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