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JUEVES 13 DE FEBRERO DEL 2003 / EDICION No. 23001 / ACTUALIZADA 02:00 am
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FMI

Jenaro Sánchez Bonilla

Me pareció muy interesante la entrevista con don Luis Breuer (“FMI no se lava las manos”, domingo 9 de febrero). De manera muy clara dice que “el principal mandato del FMI es evaluar políticas, otorgar financiamiento y apoyar los programas económicos sanos”. Más adelante en la entrevista confirmó que “si bien es cierto que ha habido tres programas con el Fondo en los últimos años ...no fueron completados en su totalidad”.

En ese contexto de la entrevista surge de nuevo la gran duda que con insistencia ronda en el quehacer diario de los nicaragüenses, ya que después de evaluar políticas económicas y capacidades de ejecución en cuanto a programas sanos, la población espera que el FMI tenga cierta participación gerencial para evaluar la gestión del país y su gobierno.

Y con esto no hablo de que el FMI se convierta en auditor contable, sustituyendo a la Contraloría de la nación, sino de verificar aquellos puntos y compromisos de control que se deben cumplir como producto del Programa, para que la población en legítimo uso de su soberanía se encargue de exigirlo a su Gobierno; es decir, se asume que todo programa debe tener indicadores de su avance para no esperar hasta un final desastroso.

Por tanto, si esos programas no tuvieron un final feliz y por ello es difícil evaluar la eficacia del FMI en el contexto específico de Nicaragua, es evidente que nuestro país necesita replantear la ayuda que nos trae este organismo, que sólo brinda la soga sin ofrecer un banquito para apoyarse.

Guatemala  
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