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DOMINGO 2 DE FEBRERO DEL 2003 / EDICION No. 22990 / ACTUALIZADA 02:30 am
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“Mi corazón temía algo malo”

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.De esta forma, doña Dominga Mora Gaitán expresa el dolor por la pérdida de su nietecita asesinada en Costa Rica. Ella espera que se haga justicia

Dominga Mora Gaitán pide castigo para el que asesinó a su nieta en Costa Rica. (LAPRENSA/C. González/AL DIA)

 

Carlos Martínez y
Otto Vargas
nacionales@laprensa.com.ni

Ayer fue sepultada en la comunidad de Tisma la niña Emma Elizabeth Góngora Jaime, asesinada salvajemente el pasado miércoles en un cafetal en Costa Rica.

El crimen se produjo cuando la niña, de siete años, se separó del grupo de recolectores de café para ir a hacer sus necesidades fisiológicas.

En medio de las dificultades, el cadáver de la menor de edad fue repatriado, y ayer sepultado en su pueblo natal, pero todavía en el país vecino no han podido identificar a la persona que le arrebató la vida.

La niña viajó con su mamá en agosto del año pasado a la comunidad de Tirrases de Curridabat, ubicada unos cinco kilómetros al este de la capital costarricense.

“Yo no quería que se fuera, porque mi corazón temía algo malo”, indicó doña Dominga Mora Gaitán, su abuela materna.

Relató que la niña estuvo a su lado durante los primeros seis años de vida, pero su mamá, quien desde hace años vivía en Costa Rica, regresó al país para llevársela.

“Yo me sentí muy triste porque era mi nietecita. Ella se había criado conmigo desde los primeros días de su vida y esa separación para mi fue muy difícil. Yo no me opuse, porque al fin y al cabo era su mamá quien la reclamaba”, dijo entre sollozos doña Dominga Mora Gaitán.

En Tisma, los vecinos de la abuela coinciden en que ésta se esmeraba mucho en el cuido de la niña. “El día que a su nieta se la llevó su mamá, la señora quedó muy triste. Quizás presentía que no volvería a ver con vida”, comentaban.

PIDEN JUSTICIA

La abuela se enteró del asesinato de la niña a través de una llamada telefónica que recibió el pasado jueves. “Me dijeron que a mi niña la habían asesinado en un cafetal”, relató la anciana.

Francisco Antonio Díaz, vecino de la señora Mora Gaitán, manifestó sentirse muy conmovido con la muerte de la menor de edad. “Aquí no estamos acostumbrados a esta crueldad”, dijo de manera pausada.

Al sepelio de la niña se unió toda la comunidad de Tisma, que al igual que la familia de la víctima espera que en Costa Rica logren capturar al autor de este crimen y que se haga justicia.  
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