Ciencia y naturaleza
Tragedia estremece al mundo
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 | Poco después del despegue del Columbia el 16 de enero, un trozo de espuma aislante se despegó del tanque externo de combustible y se estrelló contra el ala izquierda de la nave. Investigadores se concentran en esta pista |
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AP
CABO CAÑAVERAL, FLORIDA.- Investigadores abocados a esclarecer qué destruyó el transbordador espacial Columbia inmediatamente se concentraron en el ala izquierda y en la posibilidad de que un trozo metálico causara durante el despegue un daño mayor que el calculado inicialmente a las cerámicas térmicas que recubrían a la nave.
Poco más de un minuto después del despegue del Columbia, el 16 de enero, un trozo de espuma aislante se despegó del tanque externo de combustible y se estrelló contra el ala izquierda de la nave.
El sábado, la misma ala comenzó a exhibir fallas en los sensores y otros problemas 23 minutos antes de que Columbia aterrizara. Apenas 16 minutos antes de aterrizar, el transbordador se desintegró en el espacio aéreo de Texas.
El director de vuelos de la NASA, Leroy Cain, había declarado el viernes que el incidente del despegue no representaba riesgo alguno para la seguridad del vuelo. Un exhaustivo análisis de ingeniería concluyó que cualquier daño sufrido por las cerámicas térmicas de Columbia sería menor.
“Al verlo ahora en retrospectiva, no podemos descartar que pueda haber una conexión”, dijo el sábado el director de transbordadores Ron Dittemore, horas después de la tragedia.
“Pero tenemos que ser precavidos para no precipitar conclusiones, porque muchas cosas en este negocio parecen ser la causa principal pero terminan no siéndolo de lejos”, agregó.
Las más de 20,000 cerámicas térmicas protegen al transbordador del calor extremo que recibe al ingresar a la atmósfera. Si estas losetas térmicas se desprenden en gran medida en sitios cruciales, la nave puede calentare excesivamente y precipitarse a tierra en una lluvia de metal candente, muy parecido a como ocurrió con la base orbital rusa Mir en 2001.
Dittemore dijo que el desastre pudo haber sido causado también por una falla estructural de algún tipo, aunque no dio más detalles.
TODO FUNCIONABA O.K.
En cuanto a otras posibilidades, la NASA indicó que hasta que se detectaron problemas con el ala, todo lo demás parecía estar funcionando perfectamente.
Los funcionarios de la NASA indicaron, por ejemplo, que el transbordador estaba en la posición correcta para reingresar a la atmósfera en piloto automático. Si se hubiera reingresado a la atmósfera en un ángulo demasiado inclinado, esto hubiera provocado que la nave se incendiara.
Autoridades de seguridad señalaron que no tuvieron indicios de actos terroristas, pues el transbordador se encontraba totalmente fuera del alcance de cualquier misil tierra aire.
Si el daño de la nave que sufrió al despegue fue el culpable de la tragedia, el transbordador y su tripulación de siete astronautas podrían estar condenados desde el mismo inicio de la misión.
Dittemore indicó que no había nada que los astronautas pudieron haber hecho en órbita para reparar las cerámicas térmicas y nada que los controladores aéreos hubieran podido hacer para traer a tierra a un transbordador con semejante desperfecto, ante las altas temperaturas que experimentan al ingresar a la atmósfera.
El transbordador Columbia se desintegró el sábado en pleno vuelo mientras atravesaba el espacio aéreo de Texas rumbo a su pista de aterrizaje en La Florida, y ocasionó la muerte a sus siete tripulantes, seis norteamericanos y un israelí.
La NASA perdió contacto con la nave a eso de las 8 de la mañana en Managua, cuando volaba a una altitud de 61 a 63 km y a una velocidad de 20,000 kilómetros por hora.
“Hemos perdido el Columbia y no hay sobrevivientes”, anunció el presidente George W. Bush a un país consternado. Mensajes de condolencia llegaron de todas partes del mundo.
AÑOS DE INVESTIGACIÓN PERDIDOS
Científicos de todo el mundo lamentaron ayer, además del fallecimiento de los siete astronautas, los años de investigación perdidos y cuyos resultados iban en la nave.
La misión de Columbia, que tardó dos años en ser planificada y duró 16 días, debía completar 80 experimentos, y era la primera misión exclusivamente científica de la NASA en casi tres años.
La lista de experimentos incluía cuantificar la cantidad de energía que proviene del Sol, mediciones de la capa de ozono y el calentamiento global, y un experimento israelí sobre los aerosoles o pequeñas partículas en la atmósfera del Mediterráneo y del Atlántico.
Además, había otros experimentos biológicos como el crecimiento del tejido de células cancerosas de la próstata para ayudar a los científicos a entender cómo el cáncer se expande por los huesos. (EFE).
PRIMER ACCIDENTE DE ESTE TIPO
El despegue del Columbia se realizó en medio de fuertes medidas de seguridad debido a temores de atentados terroristas y la presencia de un astronauta israelí. El lanzamiento y el regreso a la atmósfera terrestre son las partes más peligrosas en una misión espacial. En 42 años de exploración humana del espacio, nunca hubo un accidente grave durante el descenso a la Tierra o el aterrizaje. El incidente podría desatar preguntas sobre la longevidad de la flota de transbordadores, ya que el Columbia era la aeronave más antigua de la NASA e hizo su primer vuelo en 1981. Pasaron 32 meses después del desastre del Challenger (1986) antes de que la agencia espacial lanzara otro transbordador al espacio.
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