Nada personal
Premio para el entendimiento
Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
El Ministerio de Cultura de Costa Rica premió el jueves el libro “Otros Amenazantes”, sobre la inmigración nicaragüense y la formación de identidades en ese país, lo que denota cierto interés de las autoridades ticas a discutir percepciones erradas sobre la vida de los nicas allá.
El autor, el periodista Carlos Sandoval García, cree que el premio evidencia que el gobierno de Costa Rica tienen la voluntad de reconocer que “el narcisismo nacional no nos lleva a ningún lado”.
Su libro critica las actitudes de algunos sectores costarricenses contra los inmigrantes nicaragüenses, a los que llaman “nicas” en sentido despectivo y a los que reconocen poco su aporte económico a esa nación, trabajando duro y con menos remuneración.
Para Costa Rica y para Nicaragua es necesario el trabajo de los nicas emigrantes, porque allá necesitan exportar productos agrícolas a bajo precio, cosechados con mano de obra barata; y aquí miles de hogares dependen del dinero que envían padres o madres de familia que laboran allá.
“Otros amenzantes” devela falsedades sobre los inmigrantes, como que los servicios sociales costarricenses están en crisis porque atienden a los nicas y sus hijos; o estereotipos como el que todo nica es violento.
El libro indica que “los nicaragüenses son asociados a algunos de los más enraizados antivalores en Costa Rica: piel oscura en un país obsesionado con la blancura, un castellano ‘idiosincrático’ frente al habla ‘standard’ costarricense, un carácter violento en una pacífica democracia”.
Pero ante todo los nicas son pobres y “ser pobre es particularmente amenazante dado el declive en inversión pública desde la década de los años 1980, pues dicho decrecimiento puso en riesgo de exclusión social a un importante sector de la población costarricense”.
La presencia de nicas en Costa Rica ha desatado discusiones intensas entre los mismos ticos. Aunque los estudiantes nicas en la educación primaria son sólo 20 mil (3 por ciento del total), en 1999 algunas autoridades se opusieron a que el gobierno los beneficiaria con el bono de 28 dólares que otorga a los alumnos pobres.
Argumentaron que por ser “foráneos” no merecían la ayuda, pero el director de una escuela recurrió a la Sala Constitucional señalando que estaban discriminando a los niños nicas y consiguió un fallo favorable.
Según Sandoval, la población costarricense ha prestado poca atención a la relación que hay entre los servicios provistos a los nicaragüenses que no pagan impuestos ni cotizan al Seguro, “como resultado de su propia exclusión y no por su propia decisión”, y el declive en inversión pública desde los años 80, debido a los ajustes estructurales.
Cuando empiezan a ceder las puertas de la integración centroamericana, es bueno que fluya el entendimiento entre las autoridades de Costa Rica y Nicaragua y la posibilidad de concretar acuerdos de migración y cooperación, que han de reducir las disputas sociales por nacionalismos o identidades mal concebidas. 
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