Entre lagos y volcanes
 |
|
 | Un encuentro con la naturaleza entre árboles de naranjas y
el trinar de los pájaros |
|
Desde la terraza se pueden apreciar más de diez accidentes geográficos. |
| |
Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
Al fijar la vista sobre el paisaje que se desnuda sin mayor recato en el hotel y restaurante Lagos y volcanes, pensará que se trata de una fotografía puesta para atraer su atención. Pero luego de unos segundos, notará como el viento mueve los árboles y los pájaros revolotean sin cesar.
Este hotel es el primero que se construye en el municipio masayés La Concha y está ubicado del Instituto Guillermo Ampié 1.5 kilómetros al este. Según su propietario, Silvio Porta, fue creado con la intención de que se convirtiera en un espacio donde las parejas puedan comunicarse lejos del ruido de la ciudad.
Pero también, para aquellas personas que quieran descansar cerca de la naturaleza.
El lugar cuenta con varios ambientes. Desde la entrada sur podrá apreciar las quince cabañas construidas con barro, caña de castilla y bambú. Cada una está dotada de su propio jacuzzi, lavamanos, un par de ventanas, cama matrimonial, televisor y un mueble exótico y rústico donde puede colgar sus prendas de vestir. Y para gozar de la luz de la luna, hasta tiene un comedorcito con sus respectivas sillas cerca de la puerta.
Los árboles de naranjas es lo que más abunda. Uno está tan cerca del otro que parecen abrazarse. Sin embargo, le han dejado el camino libre al visitante, que con facilidad puede divisar desde la entrada la casa construida al estilo colonial y de tonos coloridos.
“El diseño que realicé responde al estilo sevillano: el patio en medio y la infraestructura alrededor”, comentó Porta.
En medio, una carreta vieja sirve como maceta de unas tres especies de plantas floridas y en el entorno, árboles oriundos de la zona imponen más verdor.
El recorrido llega a la mitad. Varias sillas “abuelitas” le esperan ansiosamente para la hora de la lectura. Aunque otros prefieren meditar según cuenta el propietario.
Bajando unas graditas imperfectas empieza a disfrutar de otro ambiente, esta vez más rústico excepto por la piscina que tiene una longitud aproximada de 17 metros de largo por 9 de ancho y posee un jacuzzi diseñado para seis adultos con sus respectivos niños. “Una de las novedades es que está ubicada en una terraza que permite una panorámica de 180 grados en la que se puede apreciar los volcanes Concepción, Santiago y Mombacho, Masatepe, Masaya, el gran lago de Nicaragua, la cordillera de Amerrisque, el lago de Managua, la laguna de Masaya y el río Tipitapa”, detalló Porta.
Muy cerca está el restaurante del hotel que se caracteriza por su toque labriego. Allí la comida se sirve en pequeños recipiente de barros para “promover de cierta forma nuestra identidad”. Todos los platillos son nacionales y puede optar a ellos sin necesidad de hospedarse en el hotel.
Dentro de los proyectos del propietario del hotel, está unificar esfuerzos con la Asociación de Tour Operadoras nacionales, a fin de proveerle al turista nacional y extranjero la posibilidad de que conozca más de nuestro país. Con esta finalidad crearán diferentes rutas de acceso a los poblados cercanos como las Sabanitas y Venecia. 
|