Especial
“Bancadita bolañista” en la Corte
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 | La correlación de fuerzas en el Poder Judicial cambió y ahora ni los sandinistas ni los liberales tienen mayoría para decidir. Los magistrados Fernando Zelaya y Guillermo Vargas Sandino estarían apoyando al Poder Ejecutivo y ahora son llamados “bolañistas”; mientras que Francisco Rosales niega ser el “comodín”, aunque en la mayoría de los casos ha votado con los sandinistas en decisiones de la Corte |
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La presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Alba Luz Ramos, en reunión con los magistrados. |
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Ary Neil Pantoja aryneil.pantoja@laprensa.com.ni
VER GRÁFICO Al igual que la Asamblea Nacional, donde existen varias bancadas políticas, el Poder Judicial finalmente sucumbió a este fenómeno y ahora cuenta también con su “bancadita azul y blanco”, que estaría apoyando cualquier caso del gobierno que eventualmente llegue a la Corte Suprema de Justicia.
Esta bancadita la integran los magistrados Guillermo Vargas Sandino y Fernando Zelaya Rojas, quienes les llaman ahora “bolañistas”, tras desertar de las filas “arnoldistas”.
Con esta última división, los liberales y los sandinistas perdieron dentro de la Corte Suprema la mayoría que antes les permitía tomar cualquier decisión de importancia política.
Aunque numéricamente los sandinistas mantienen el liderazgo, al momento de someter un caso a votación, se verían imposibilitados de resolver cualquier cosa con sólo cinco votos fijos, pero siempre han contado con el apoyo del ex de Proyecto Nacional (Pronal), Francisco Rosales Argüello.
Pero aún con seis votos, los sandinistas Rafael Solís Cerda, Alba Luz Ramos Vanegas, Yadira Centeno, Armengol Cuadra y Marvin Aguilar, junto a Francisco Rosales, se verían obligados a una negociación con la nueva bancada Azul y Blanco, o con los “arnoldistas” Carlos Guerra Gallardo, Iván Escobar Fornos y Guillermo Selva Argüello.
Pese a todo, una Corte Plena se vería imposibilitada de tomar decisiones de mucha importancia porque el quórum de ley es de 9 magistrados y actualmente hay 11. Con que los tres magistrados arnoldistas desistan de asistir a la reunión de Corte Plena, bastará para evitar cualquier arreglo.
ROSALES: “NO SOY COMODÍN”
El magistrado Francisco Rosales negó ser un “comodín” de las corrientes políticas dentro de la Corte Suprema. Negó también estar buscando sumarse a la “bancadita azul y blanco” y mucho menos negociar con los “arnoldistas”. Rosales aceptó que ha votado con los sandinistas y que “muy probablemente” continuará haciéndolo. “Siempre y cuando lo que se decida sea apegado a las leyes y por el bien común del pueblo nicaragüense, así voy a votar”, expresó Rosales.
A juicios de Rosales, la situación de la Corte Suprema fue provocada precisamente por la reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial, que promovieron los liberales para modificar el quórum de decisión en Corte Plena, pasando de 12 a 9 magistrados. “En esa época ellos eran mayoría (en la Corte) y pensaron que iban a ser eternos en el poder y ahora eso (la reforma a la Ley Orgánica) se les revirtió”, expresó.
Rosales es del criterio que el artículo 26 de la Ley Orgánica debe ser retomado y puesto en vigencia nuevamente, es decir, volver a establecer como quórum de decisión en Corte Plena 12 magistrados “porque eso le da mayor legitimidad a las decisiones”. Lo que buscaban los liberales, dijo Rosales, es echar una aplanadora a la minoría sandinista dentro de la Corte Suprema.
“Hoy la aplanadora podría perfectamente aplastarlos a ellos, pero no hay aplanadora. La correlación de fuerzas en la Corte está más o menos equilibrada. Si hablamos de personas, hay tres liberales pro-Alemán que son los que podrían cuestionar el quórum; sin embargo las declaraciones del doctor Escobar Fornos a los periodistas, fue que la Corte podía seguir funcionando con los 11 magistrados”, dijo Rosales.
DISCREPANCIAS
El magistrado Carlos Guerra Gallardo no se define a sí mismo como “arnoldista”, aunque reconoce su militancia liberal. Guerra no ve a su correligionario Guillermo Vargas Sandino como “bolañista” y prefiere llamarlo “independiente”. “Siempre ha sido así. Ha votado independiente y no creo que sea bolañista”, expresó Guerra.
A juicio de Guerra, el magistrado Fernando Zelaya Rojas ha mostrado alguna inclinación hacia las posiciones del Poder Ejecutivo. “En especial porque tiene un parentesco con el Presidente Enrique Bolaños”, señaló, aunque no quiso especificar qué grado de consanguinidad o de afinidad tiene Zelaya con el mandatario nicaragüense.
Guerra negó en todo momento que él y sus colegas Iván Escobar Fornos y Guillermo Selva, hayan querido boicotear el trabajo de la actual presidenta de la Corte Suprema, Alba Luz Ramos. En diciembre del año pasado, Ramos denunció públicamente que tres magistrados liberales intentaban sabotear su trabajo, dejando de asistir a las reuniones de Sala o a las actividades de trabajo del Poder Judicial.
Guerra negó tal acusación y aseguró que si en algún momento no les pareció el ritmo de trabajo o las cosas que estaba haciendo la recién electa presidenta, se lo hicieron saber e intentaron llegar a un acuerdo con ella y el resto de magistrados, con el fin de evitar una parálisis de la Corte Suprema.
A juicio de Guerra, los analistas políticos son los que se han encargado de calificar a los magistrados del Poder Judicial de una u otra tendencia. “Algunos analistas con intenciones bien claras, han establecido diferencias políticas entre los magistrados y han dicho que hay tres arnoldistas y dos bolañistas. Eso es falso, aquí nosotros somos Poder Judicial”, dijo Guerra.
Con las cosas así, los seis sandinistas deberían negociar con los arnoldistas; sin embargo, Guerra no comparte esta visión. “Nos dicen que los arnoldistas hacen quórum en la Corte Suprema y con los bolañistas no se hace nada, así que su voto no vale. Eso es falso”, reiteró Guerra.
NEGOCIAR Y CONSENSUAR
Para el sandinista Rafael Solís Cerda, la clave para evitar una posible crisis en la Corte Suprema se define en “negociar y consensuar”. Solís es del criterio que cualquier decisión que quiera tomar la presidenta del Poder Judicial debe contar con el consenso de la mayoría y para llegar a ese consenso, dijo Solís, los magistrados deberán negociar previamente.
A juicio de Solís, con la nueva correlación de fuerzas dentro de la Corte Suprema, el mayor problema girará en torno a los nombramientos de jueces y magistrados de Tribunales de Apelaciones. Según Solís, esto requerirá del mayor consenso posible, “porque nadie tiene los votos suficientes para hacer tales nombramientos”.
“La mayoría que se requiere para los nombramientos de jueces y magistrados de apelaciones, es de nueve, porque el número de miembros del Poder Judicial sigue siendo de 16 aunque hayamos 11 magistrados. Así que la mitad más uno es nueve y nadie tiene los votos para hacer ningún nombramiento, porque si los liberales (arnoldistas) se unen contra una serie de nombramientos que la doctora Ramos proponga, no salen porque solo llegaríamos hasta ocho votos, entonces tiene que negociar con ellos”, reiteró Solís.
Solís dijo que la presidenta del Poder Judicial, al iniciar sus funciones, quiso hacer muchos cambios que al final se trabaron, porque no encontró apoyo en los tres magistrados arnoldistas.
Cabe destacar que a los magistrados de la Corte Suprema corresponde los nombramientos, no sólo de jueces y magistrados de apelaciones, sino también de los registradores públicos de la propiedad y otros funcionarios que deben contar con el voto de nueve de los 11 magistrados que actualmente conforman la Corte Suprema.
Solís aclaró que la situación inicial de supuesto “boicot” al trabajo de la sandinista Alba Luz Ramos, de parte de los arnoldistas, se ha ido “destrabando” y se ha logrado el nombramiento de jueces civiles, suplentes y propietarios.
El último de esos nombramientos, a propósito, fue el de la juez Gertrudis Arias, quien pasó de juez suplente Segundo de Distrito del Crimen de Managua a Juez Segundo Local Civil de Managua.
NADA PARA NADIE
Ninguna de las tres “bancadas” dentro de la Corte Suprema de Justicia podrá decidir nada sin el apoyo de los liberales, sobre quien recae ahora el poder del veto. Solís considera que con relación a las sentencias, las salas de la Corte han estado trabajando normalmente y sin ningún tipo de cuestionamiento.
El magistrado Solís no quiso aventurarse a asegurar que los magistrados sandinistas tendrán que negociar con los tres arnoldistas, pues el magistrado supuestamente “bolañista” Guillermo Vargas Sandino, preside la Sala Penal y a esta Sala podría llegar de casación el caso del ex presidente Alemán.
CORTE PODRIA QUEDAR INCOMPLETA
La Corte Suprema de Justicia enfrenta otro problema y es que en septiembre se le vence el período a cuatro magistrados, los sandinistas Marvin Aguilar y Yadira Centeno, el bolañista Fernando Zelaya Rojas y al arnoldista Guillermo Selva Argüello. El magistrado Rafael Solís urgió a los diputados de la Asamblea Nacional elegir a los cinco magistrados que hacen falta, porque de lo contrario, con la salida de otros cuatro magistrados, la Corte quedará sólo con siete miembros.
La preocupación de Solís gira en torno a que en agosto se vence el período de los cinco magistrados del Tribunal de Apelaciones de Granada y el nombramiento de los magistrados de apelaciones requiere del voto de 12 miembros de la Corte Suprema.
“Si de aquí a agosto no se ha nombrado a los cinco magistrados que faltan, nos podríamos ver en problemas para nombrar a los magistrados de apelaciones de Granada, que también son cinco, porque apenas estamos 11 magistrados y necesitamos de 12 miembros para esa elección”, dijo Solís.
Solís coincide, en ese sentido, con sus colegas Francisco Rosales y Carlos Guerra, en el sentido de que los magistrados de apelaciones deben ser nombrados con anticipación al vencimiento de su período.
Pese a que el año pasado los diputados de la Asamblea Nacional eligieron a los 16 conjueces, éstos no pueden asumir la magistraturas de los faltantes miembros de la Corte Suprema, porque no existe un procedimiento para integrar a un conjuez. Según la Ley Orgánica del Poder Judicial, los conjueces sustituyen a los magistrados cuando éstos faltan a su cargo por cualquier motivo.
No obstante, no existe aún un procedimiento para que un conjuez asuma la titularidad de una magistratura, en caso de ausencia temporal o definitiva de cualquier miembro del Poder Judicial.
BAJO PRESION
Según el magistrado sandinista, Rafael Solís, poco a poco los liberales dejan de sabotear el trabajo de la presidenta de la Corte. En su momento, los liberales se opusieron al nombramiento de Gertrudis Arias en el área penal, porque esta judicial ordenó abrir un proceso por fraude en contra del ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo, quien guarda prisión en su casa-hacienda “El Chile”. 
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