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JUEVES 23 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22980 / ACTUALIZADA 2:30 am
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El trasfondo de lo del Fondo

El Presidente Enrique Bolaños se equivocó al decir que los diputados violaron la Constitución al hacer cambios al proyecto de Presupuesto, porque es al Presidente de la República a quien le corresponde dirigir la política económica de la nación.

Si bien es cierto que la Constitución (artículo 150, numeral 13) señala la atribución del Presidente de la Republica de “Dirigir la economía del país, determinando la política y el programa económico social”, la misma Constitución, en su artículo 138, numeral 6, establece que es atribución de la Asamblea Nacional aprobarlo y autoriza a los diputados (artículo 112) a “modificar el Proyecto de Presupuesto enviado por el Presidente de la Republica”, con la salvedad de que no pueden “crear ningún gasto extraordinario sino por ley y mediante creación y fijación, al mismo tiempo, de los recursos para financiarlos”.

De modo que es falso este argumento del Presidente Bolaños, al parecer aconsejado por un asesor de la época del autoritarismo presupuestario que no quiso aceptar la reforma constitucional de 1995 e impuso un adefesio jurídico inconstitucional llamado “ley de implementación de las reformas constitucionales”.

Pero eso no es lo importante del veto parcial del Poder Ejecutivo al Presupuesto, ni lo ilegitima. Lo fundamental es que el Presidente Bolaños hace lo correcto al vetar parcialmente el Presupuesto, pues si queda como lo aprobaron los diputados se violarían los acuerdos de Nicaragua con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y se perderían este año más de cuatro mil millones de córdobas programados para ejecutar obras sociales, desarrollar la infraestructura, crear empleos, etc. Y además, el país no podría recibir en los próximos tres años recursos hasta por mil doscientos millones de dólares en donaciones y créditos muy favorables, ni se le perdonaría el ochenta por ciento de la deuda externa.

Esa catástrofe no se podría evitar si los diputados se empeñan en no reconocer el grave error que cometieron al modificar el proyecto de Presupuesto en aspectos como el pago de deuda interna y los fondos y programas del FISE y del Inifom, que violan los acuerdos de Nicaragua con el FMI.

En realidad, más que error es insensatez hacer un pequeño aumento a quienes tienen empleo pero impedir que vengan recursos que generarían empleos para muchos miles que no tienen ningún medio de subsistencia. Es irracional que por prejuicios ideológicos acerca del FMI se malogre la posibilidad de que nos perdonen el ochenta por ciento de la deuda externa. Y es una tontería trasladar unos pocos fondos a las alcaldías y que estas pierdan cuantiosos recursos que obtendrían por medio del FISE y el Inifom.

Algunos aseguran que Nicaragua más bien saldría ganando si rompe con el FMI, pues desde 1990 se están aplicando sus “recetas” y estamos peor que antes. Pero es lo contrario. Estamos peor porque no se han cumplido los acuerdos con el FMI, ante todo el de no gastar más de lo que producimos.

La verdad es que ni las “recetas” del FMI ni las de nadie pueden funcionar en un país como Nicaragua, donde se crean cargos y magistraturas con mega salarios según los pactos políticos y los intereses partidistas; donde se defraudan los bancos y los contribuyentes tienen que pagar 400 millones de dólares para indemnizar a los cuenta habientes defraudados; donde la población debe pagar más de mil millones de dólares por propiedades que unos les quitaron a otros mediante las piñatas y las “concertaciones económico-sociales”; y en fin, donde el Estado y el erario son un botín para los partidos políticos co gobernantes.

Precisamente, el trasfondo de las modificaciones que los diputados hicieron al proyecto de Presupuesto que les presentó el Ejecutivo es el crudo interés político electoral. En efecto, como este año es de precampaña electoral y el próximo de elecciones municipales, los políticos pretenden financiar sus campañas con los recursos de las alcaldías, o del FISE y el Inifom.

Los diputados no quieren darse cuenta, por sus obsesiones ideológicas y sus intereses partidistas, que más bien están matando la gallina de los huevos de oro, pues si no aceptan el veto parcial al Presupuesto y se rompe el acuerdo con el FMI, no habrá plata para ellos ni para nadie.  
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