Nocturno
Allan Aguilar Valle
Tú me has pedido que te olvide para siempre y el efluvio suavísimo de tus ojos en el embeleso de la noche he corregido mis pesares.
He calmado mi lucha por un instante he sosegado mis gritos e improperios contra mí, contra todos.
Disipado y nocturno te he besado como queriendo fundir a la más bella de las mujeres ahora mía.
Ahora nos pertenecemos piedra inamovible de mi sueño otoñal por qué me pides que te olvide.
Tú sabes a miel tu color blanco tu olor en mi memoria.
Todavía no sabes que te deseo como al descanso eterno apasionado estoy en mis pensamientos demente, solitario y silencioso.
Igual de perpetuo y condenado a ser nocturno sólo para ti. 
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