Obispo brasileño
Pedro de Casaldáliga
Carlos Mejía Godoy está y estamos de jubileo Por la Misa Campesina Nicaragüense. Un jubileo mucho más que de plata: jubileo de júbilos, de llantos, de esperanzas y también de sangre. Esa Misa viene acompañando mucha sangre llorada y mucha sangre oblacionada, juntamente con la sangre mayor de Jesús, el divino Tayacán.
La Misa Campesina ha pasado a ser patrimonio de la Iglesia latinoamericana y forma parte de muchos cantorales y celebraciones a lo largo de todo el Continente y más allá. Porque traduce latinoamericanamente la fe cristiana y el compromiso con el Reino de Dios, que es, según el Evangelio, “buena noticia para los pobres”.
¿Quién puede tenerle miedo a la Misa Campesina?, ¿quién puede sentirse incómodo por el hecho de que la poesía y el canto traduzcan inculturadamente el Misterio de la Encarnación?
Antes que Carlos Mejía, el evangelista San Mateo dejó aquellas palabras definitivas de Jesús para el Juicio Final: Al verdadero Jesús de Nazaret, hijo de Dios e hijo de María, solamente se le acoge cuando sabemos encontrarlo “humano y sencillo”, “sufriendo en la calle”, de rostro y vida “curtidos”.
Por muchos años se seguirá cantando con la Misa Campesina el misterio del “Dios de los pobres”, el entrañable “Dios-con-nosotros”.
Que Él continúe derramando sobre la pequeña amada Nicaragüita, sobre toda Nuestra América, sobre el Mundo, su Espíritu de vida, de libertad, de paz.
En Él abrazo cariñosamente a Carlos Mejía Godoy agradecido y comprometido, desde este Araguaia amazónico y rodeado de mangos “pintados de luna y de sol”, Pedro de Casaldáliga, monaguillo de Centroamérica.
(Obispo de Sao Félix de Araguaia, Brasil) 
|