Mi punto de vista
Pactos, impunidad e injusticia
Freddy Potoy R. freddy.potoy@laprensa.com.ni
El presidente de la República Enrique Bolaños propuso impulsar reformas en el Poder Electoral y Judicial, retos bastante difíciles tratándose que los miembros de ambos Poderes del Estado fueron impuestos por el líder sandinista Daniel Ortega Saavedra y el liberal Arnoldo Alemán Lacayo.
Daniel Ortega ha dicho que su partido está abierto a todo tipo de propuestas para que se promuevan reformas en los Poderes Electoral y Judicial. También dijo que es importante que se apruebe la Ley de Carrera Judicial porque la despartidización de dicho Poder del Estado pasa por la Carrera Judicial.
La reforma judicial en Nicaragua es uno de los sueños más grandes que los ciudadanos quieren materializar. El sistema judicial dirigido por caudillos a lo largo de la historia de este país ha causado mucho daño, pues los jueces y magistrados desde hace mucho tiempo han obedecido órdenes de presidentes, generales de Ejército, personajes con fuerte poder económico y los deseos “divinos” de algunos líderes religiosos.
Estos antecedentes no son tan alentadores como para pensar que una reforma judicial pueda ser sencilla y sobre todo, idónea porque Ortega y Alemán tienen a sus fichas políticas en el Poder Judicial, y si no, veámoslo con los resultados de los juicios por delitos comunes o por corrupción que poco a poco se desvanecen hasta quedar en nada y el país sencillamente perderá millones de dólares.
Si Ortega tuviera la pequeña intención de despartidizar al Poder Judicial, le ordenaría a sus abogados políticos del gigantesco bufete que tiene en la Corte Suprema de Justicia, que renuncien, así como a sus jueces de primera instancia.
Naturalmente que los liberales arnoldistas tendrían que hacer lo mismo, no obstante, ésta es una pretensión que resulta necia para los corruptos de ambos partidos. La Corte Suprema de Justicia es un caso perdido, salvo los jefes (Ortega y Alemán) de los magistrados les ordenen que abandonen esos cargos, pero obviamente que eso no ocurrirá y magistrados del Supremo Tribunal no desean dejar sus cargos, sus salarios, sus beneficios, su inmunidad y las prebendas que disfrutan a costa de los contribuyentes. Lo ideal sería que renuncien y permitan que se elijan nuevas autoridades, así como el nombramiento de nuevos jueces que impartan justicia y no que ejecuten órdenes políticas.
Recuerdo que Rafael Solís Cerda, antes de ser nombrado magistrado de la CSJ dijo en una entrevista publicada en LA PRENSA el día domingo 28 de noviembre de 1999, que aceptaría ser magistrado “porque creo que ahora hay que cerrar filas alrededor del sandinismo”. El Poder Judicial no es propiedad personal de Daniel Ortega ni del FSLN, pero este señor así lo ve. Esta entrevista está en la página 3A, de la edición número 21,845.
Si no quitan a los políticos disfrazados de jueces y magistrados, la Carrera Judicial sólo será la bendición que necesitan los caudillos para construir su trono dorado de la impunidad. Si no hay limpieza en el Poder Judicial, la Carrera Judicial será la garante de la inseguridad jurídica a cargo de militantes o simpatizantes de partidos políticos corruptos. 
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