Siamesas de Guatemala inician una nueva vida
 |
|
|
Las mellizas, nacidas como siamesas y ahora separadas, María Teresa y María de Jesús Quiej Álvarez, con sus padres: Wenseslao Quiej, de 21 años, y Alba Leticia Álvarez, de 23. (LA PRENSA/AP) |
| |
Sergio de León AP
GUATEMALA.- Con alentadores pronósticos médicos y tras 17 meses de tener a sus hijas viviendo bajo cuidados hospitalarios, la familia de las siamesas que fueron separadas del cráneo en Estados Unidos se disponen a conformar un hogar e iniciar una nueva vida en Guatemala.
Tras su regreso la tarde del lunes, María Teresa y María de Jesús Quiej Álvarez amanecieron el martes en un exclusivo hospital de esta capital, en donde permanecerán un par de días más como período de adaptación luego de un vuelo de cinco horas desde California.
El director de pediatría del hospital, Federico Ranero, dijo en rueda de prensa que “las niñas fueron evaluadas hoy (ayer) y están en perfectas condiciones, se han adaptado perfectamente a la altura y al ambiente”.
El médico que encabezó una operación de 22 horas que permitió separar sus cráneos unidos desde el nacimiento, Jorge Lazareff, depositó su confianza en los médicos locales para proseguir con el tratamiento de las niñas.
Las siamesas nacieron en una pequeña clínica de Mazatenango, a unos 150 kilómetros de esta capital y cerca de la aldea Belén de donde son originarios sus padres Wenseslao Quiej, de 21 años, y Alba Leticia Álvarez, de 23.
El parto era inicialmente atendido por una comadrona, que al ver las complicaciones de la madre la envió a un centro hospitalario.
El 6 de agosto, Lazareff junto a otros médicos logró separarlas en una operación que duró 22 horas en el Mattel Children Hospital, de Los Angeles, California, a donde llegaron el 7 de junio por intermedio de la Fundación Pediátrica Guatemalteca (FPG) y Healing The Children, dos organizaciones no lucrativas.
Las gemelas aún deberán encarar algunas cirugías cosméticas, para reconstruir su cuero cabelludo, y terapia que les devuelva las habilidades motoras que no desarrollaron normalmente en los 12 meses que sus cráneos estuvieron pegados.
“Su sistema motor no se ha podido desarrollar de la misma medida que otros niños... entonces el cerebro de ellas tiene que reacomodarse y reaprender y las personas más importantes en el futuro de las niñas no son los cirujanos ni los pediatras, son los terapeutas’’, expresó Lazareff.
AYUDA A PADRES
Aún no hay un equipo de terapeutas conformado para tratarlas y sus padres, que han pasado los 17 meses de vida de sus hijas en clínicas y hospitales, no tienen planes para su hogar.
“No hemos tomado decisiones todavía, tal vez en unos dos días las tomaremos. Depende cuando sea el tiempo que van a permanecer en el hospital”, respondió el padre cuando se le preguntó sobre el futuro de las niñas.
Después, Quiej se escabulló junto a su esposa sin hacer más comentarios a decenas de periodistas que los acosaban con preguntas.
La vocera de la FPG, Débora Crees, dijo que una casa con todos sus servicios y completamente equipada les fue donada a las niñas en la capital y designó a dos enfermeras para que las atiendan.
Además, la fundación ofreció a Quiej un empleo como mensajero.
También con donaciones, les fue construida una casa en la empobrecida aldea Belén, a 160 kilómetros al suroeste de la capital, en donde el hospital más cercano está ubicado a unos 30 kilómetros. 
|