Opinión económica
Las pequeñas y medianas empresas: fuente de producción y empleo
José Antonio Poveda Salvatierra
Se ha comprobado en todo el mundo, incluso en las sociedades industriales avanzadas, que las pequeñas y medianas empresas desempeñan un papel fundamental ante el grave problema del desempleo, uno de los retos de la sociedad latinoamericana y particularmente la nicaragüense. Las grandes empresas orientan sus decisiones de inversión cada vez más a incorporar alta tecnología y en general capital intensivo; son capaces de crecer, modernizarse y explotar sin aumentar de manera equivalente su contingente de trabajadores. En cambio, la pequeña empresa se presenta como una alternativa más abierta en oportunidades y más accesible: requiere de mucho menos capital que los establecimientos mayores para iniciar sus actividades y, en proporción al capital invertido, ocupa más personal que aquéllas.
Por otra parte, tiene menor dependencia tecnológica que establecimientos mayores; los bienes y servicios que produce y distribuye son por lo general satisfactores básicos, aunque en un mercado sumamente competitivo. Por sus propias características, las pequeñas empresas son más flexibles que las grandes para adaptarse a las variaciones y los virajes de la demanda y, por tanto, de la producción y la distribución en una economía globalizada, pero se insiste en preservar nuestra identidad nacional. Además, su flexibilidad permite que estos establecimientos sean bisagras entre países, sociedades y regiones que se mueven a diversas velocidades.
Así, al no ser unidades económicas sumamente concentradas, tiene escasas exigencias tecnológicas, de capital e infraestructura, lo que les otorga una amplia capacidad para ubicarse en cualquier espacio, así sea en los antiguos centros de las ciudades, en la periferia urbana o en zonas apartadas del medio rural.
Sin embargo, una de las características más notables de la pequeña industria es su heterogeneidad. En efecto, existe un velo de prejuicio que cubre a las pequeñas empresas y las hace aparecer como si todas fuesen similares por su número reducido de personas empleadas. Lo que se observa detrás de esta primera y falsa apreciación es que se trata de un inmenso mundo de pequeñas unidades económicas que tiene entre si semejanzas y diferencias.
Estas pequeñas y medianas empresas están constituidas por actividades artesanales de tipo tradicional, en las que el propietario puede trabajar por su cuenta y colocar el producto de su trabajo directamente en el mercado. En cambio, puede darse el caso de que aún perteneciéndole los medios de producción, las materias primas y el conocimiento, el dueño se vea obligado a depender de un intermediario empresario, quien ejerce sobre él un pode directo mediante el control de recursos estratégicos de cualquier tipo: financieros, tecnológicos, materias primas, información o mercados. Sin embargo, un rasgo distintivo de esta primera célula fabril es que el proceso del trabajo y la mercancía, realizados de principio a fin por el artesano con tecnología rudimentaria y escasa división del trabajo, dependen fundamentalmente de su propia habilidad, tanto en calidad y eficiencia como en volumen.
Estas características distinguen a las unidades artesanales tradicionales de la industria capitalista a domicilio, donde los productores y algunos de sus familiares son reducidos a la condición de asalariados cuyas materias primas o financiamiento dependen de los comerciantes. Este trabajo realizado por encargo, que floreció en Europa desde el siglo XVI hasta la revolución industrial, ha perdurado con distintos (maquila, trabajo a domicilio). En este sistema la organización de la producción está a cargo del comerciante, el “encargador del trabajo, quien suministra al artesano la materia prima y parte del salario, pero se reserva el resto del pago hasta la entrega del producto final. Otro tipo de establecimiento es el taller industrial o manufacturero. Además de ser más grande que los anteriores, se distingue de ellos por no basarse primordialmente en el trabajo familiar sino en mano de obra asalariada, por su rigurosa división del trabajo y por el uso de tecnología más avanzada, todo lo cual repercute en una mayor productividad.
Hay que indagar sobre los problemas más importantes de las micro y pequeñas empresas, de diversas maneras proporcionan información al respecto. A) es necesario presentar opiniones sobre las diferencias más importantes en la operación de las micro y pequeñas empresas; b) razonar sobre las acciones oficiales necesarias para crear un ambiente favorable a su desarrollo, c) exponer resultados de investigación sobre los factores que impiden sus crecimiento, y d) plantear sugerencias sobre lo que deben ser las políticas de desarrollo del subsector de las micro y pequeñas empresas.
Al mencionar los requisitos para un ambiente que facilite el desarrollo de los pequeños negocios, hay que señalar la principales áreas problemáticas. Se refiere en primer lugar a la carencia de infraestructura física suficiente y adecuada y de sitios para establecerse con facilidades como electricidad, agua potable, caminos y locales de penetración bien atendidos para el transporte de la producción. Hay tres grupos de problemas relacionados entre sí que es necesario destacar.
a) Carencia de educación y entrenamiento para los negocios. En este asunto se debe considerar la incorporación de materias sobre gerencia y manejo de negocio en escuelas y universidades, el establecimiento de contactos entre pequeños empresarios y aquellas instituciones que promocionan estas empresas; la instrumentación de servicios de entrenamiento y asesoría técnica para estos empresarios y a programas de asistencia para aprovechar oportunidades de negocios, y falta de programas de investigación para estimular el uso de tecnología apropiada y promover la innovación y competitividad de los pequeños y medianos negocios. b) En general, carencias de un ambiente institucional favorable al desarrollo de los pequeños negocios, que incluiría aspectos como: una política fiscal que aliente su actividad (exención de impuestos para compra de maquinaria, además de incentivos a las empresas grandes que les proveen de contratos y entrenamiento, etc). c) eliminación de los controles oficiales, tomando en consideración la Ley de protección a los consumidores; más y mejores oportunidades de contratos tanto públicos como privados, favorables para terminar con los obstáculos que impiden el acceso a los negocios y a la obtención de licencias de operación, y ofreciendo trabajo a los necesitados, ya que la migración del campo a la ciudad plantea problemas graves de pobreza, desnutrición, falta de vivienda, analfabetismo y una de las alternativas puede presentarla este tipo de estructura empresarial, el caso de Matagalpa, León y muchos departamentos, son claros testimonios.
En el campo de la cultura, la pequeña empresa ofrece ventajas y se enfrenta a desafíos. La primera y tal vez la más importante radica en que, en la mayor parte de los casos, se trata de empresas familiares manejadas por los dueños con ayuda de sus parientes. Esto significa que está constituida por la confluencia de dos complejidades, de la empresa y de la familia. Los valores, las actitudes y la normas sociales de ambas, interactúan y modelan su interior. Por ser de pequeña escala y por su modo familiar de producción compuesto de parientes, amigos, paisanos, vecinos y otras formas de relaciones personales y sociales de alta identidad —origen social común de los miembros, trato directo del propietario con los trabajadores— los conflictos que surgen en su interior encuentran vías de solución distintas de las tradiciones relaciones laborales que se dan entre el capital y el trabajo en las grandes empresas. Sin embargo, ese componente familiar funciona como un sistema de control y como una organización social sobre el trabajo. Por otra parte, en las esferas de la propiedad y el manejo de la empresa, la confianza cimentada prioritariamente en los lazos consanguíneos, tan imprescindible y urgente en una economía con graves problemas estructurales.
El autor es vicedecano de la Facultad de Derecho UNAN-León. 
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