El secreto de gobernar
Aldo José Paz Jiménez
El secreto de un presidente para gobernar una nación está en humillarse ante Dios y pedir sabiduría. La Biblia, la palabra de Dios, enseña:
2 de Crónicas capítulo 1- (5-12): “Salomón constituido rey de Israel y siendo hijo del rey David reconoció sus debilidades y limitaciones para gobernar a su pueblo... y subió pues, Salomón allá delante de Jehová al altar de bronce que estaba en el tabernáculo de reunión y ofreció sobre él mil holocaustos. Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo pídeme lo que quieras que yo te dé...”
El señor Presidente tiene que acercarse a Dios y reconocer sus debilidades, limitaciones y humillarse a Dios y pedir sabiduría para dirigir nuestra nación, Nicaragua.
Hoy muchas naciones en nuestro hemisferio se tambalean al borde de la desesperación en busca de una solución y esperanza, mas no la encuentran tienen que acercarse a Jesucristo el Hijo de Dios, entregarle sus corazones y verán la gloria de Dios en su programa de gobierno.
Nicaragua está sufriendo problemas económicos, desempleo, tráfico de drogas, desastres naturales, el deterioro de nuestros valores familiares y éticos están devastando a miles de nicaragüenses, a nuestro alrededor Dios quiere cambiar Nicaragua.
Tenemos que unirnos y recuperar nuestro país. Solamente existe una manera, humillándonos a Dios, 2 de Crónicas capítulo 7- versículo 14, “si se humillare mi pueblo sobre el cual mi Nombre es invocado y oraren y buscaren mi rostro y se convirtieren de sus malos caminos entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados y sanaré sus tierras”...
Y Dios no se dirige en este pasaje de la Biblia a un sector determinado, habla a los empresarios, personas en los mercados, alcaldes, diputados, a todos los partidos políticos del país, autoridades generales, Apocalipsis capítulo 1 versículo-7 dice “el que tenga oído oiga la Palabra de Dios”, asimismo Deuteronomio 28, 13, nos dice “la manera más sabia de un gobernante es acercarse a Dios y promover un gobierno de bendición y prosperidad”. 
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