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MARTES 14 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22971 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Clonación frente a la ética

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Gerardo Mejía Baltodano
gmejia@inclusion-ia.org

La clonación de humanos, de la que tanto se habla últimamente, es un procedimiento que se realiza utilizando un óvulo (célula reproductiva femenina) y células de la persona que se desea clonar (generalmente de piel por su facilidad para ser obtenidas). Mediante procedimientos de laboratorio, se extrae el núcleo del óvulo, quedando éste, sin material genético o ADN y se coloca el óvulo sin núcleo con la célula de la persona que se desea clonar. A través de una descarga eléctrica se logra la fusión de ambas células quedando el óvulo con la nueva información genética que es la misma información genética de la célula de la persona que se desea clonar. Este proceso se considera un engaño para la célula ya que se activan una serie de genes y mecanismos celulares que funcionan específicamente en los períodos embrionario y fetal, de tal manera que el óvulo con la información genética de la otra célula inicia el crecimiento de un embrión como si estuviese ocurriendo al unirse el óvulo con el espermatozoide en la fecundación normal. Una vez que en el laboratorio se confirma que el óvulo ha pasado varias divisiones celulares, se implanta en el útero para que se desarrolle como un humano durante 9 meses.

Es importante aclarar algunas ideas erróneas sobre la clonación. En primer lugar hasta ahora, no existe la posibilidad de clonar adultos, o sea que, si alguien es clonado, el ser clonado, deberá pasar el tiempo necesario dentro del útero como cualquier embarazo y deberá esperar el crecimiento pasando por todas las etapas de la vida por las que nos ha tocado pasar a nosotros. Otra situación es que desde el punto de vista físico, es posible obtener una copia fiel de la persona que será clonada, sin embargo, desde el punto de vista, intelectual, mental, del pensamiento y de los sentimientos, no es posible obtener una copia fiel de alguien, ya que éstos tienen mucha influencia del medio ambiente y de las condiciones sociales en que se desarrolla una persona.

Pasando al tema ético, es importante saber que vivimos en un mundo con diversidad de pensamiento, de acciones y de intereses, por lo tanto, en algunas culturas son mejor aceptadas actividades que en otras culturas son rechazadas. La posición de la Iglesia es clara y se opone tajantemente a la clonación, desde el principio sagrado de que sólo Dios puede dar vida. La comunidad científica por otro lado, está dividida en dos opiniones, una que ve con recelo, con timidez y con temor la clonación y sus implicaciones para la vida y la salud y otra que apoya ciegamente esta práctica desde una perspectiva aparentemente científica pero que también podríamos considerar económica o mercantilista. Sobre esto último, es importante mencionar que todos los esfuerzos que los grupos involucrados en la clonación realizan son privados, Clonaid y los raelianos y el grupo del doctor Antinori por ejemplo, han anunciado que tienen a muchas parejas o personas que desean utilizar o aplicar esta técnica pero no se han mencionado los costos económicos y sociales que la pareja o la familia tendrá que asumir. Por ser un procedimiento nuevo, la clonación no está exenta de errores y de interrogantes que poco a poco podrían ir apareciendo como alteraciones en el propio procedimiento (errores técnicos) como errores en el desarrollo del individuo. Es importante recordar que Dolly, la oveja clonada en Escocia envejeció y desarrolló artritis muy rápidamente, algo que sus creadores no esperaban.

Por los antecedentes con otras técnicas de reproducción asistida, por los intereses que se mueven alrededor de las grandes empresas y laboratorios involucrados en la clonación y por razones sociopolíticas en los países desarrollados que es donde radican los pioneros en este campo, yo considero que la clonación humana continuará y llegará a ser aceptada en el futuro, quizás esto no sea lo mejor para la humanidad ni para las personas clonadas que no tendrán ninguna culpa de haber venido a este mundo en dichas condiciones y que posiblemente sufran mucho por las consecuencias de segregación y marginación a las que pueden ser objeto.

En Nicaragua, donde en el campo de la medicina en general y de la genética y la biología molecular estamos tan atrasados que ni siquiera contamos con equipos para hacer tomografías o resonancia magnética en hospitales públicos o donde ni siquiera es posible realizar cariotipo (análisis cromosómico) ni tamiz neonatal (examen que se realiza preventivamente a todo recién nacido), o donde, peor aún, en ocasiones ni siquiera existen los medicamentos básicos para la atención a los más necesitados, hablar de clonación es como en todos los aspectos de los avances científico-técnicos del mundo desarrollado, hablar de 20 ó 30 años de diferencia, pero, por ser un país pobre y con mucha necesidad, podrían prestarse las condiciones para la realización de estudios dirigidos por transnacionales o capitales con intereses mezquinos que deseen valorar los riesgos, implicaciones y posibles beneficios de la clonación. La población nicaragüense, independientemente de su ideología o de su creencia religiosa debe conocer lo que significa la clonación para sacar sus conclusiones y así poder apoyar la posición que mejor les parezca o convenga.

El autor es pediatra-genetista
Presidente de ASNIC (Asociación Nicaragüense para la Integración Comunitaria).  
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