Reportaje especial
Un pescador en La Haya
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 | El Instituto de Historia de Nicaragua no sólo revisó libros, mapas y diarios de un período de 20 años, sino que también se desplazó hasta las comunidades indígenas de la costaCaribe para conocer el testimonio histórico de pescadores que laboraban más
al norte del paralelo 15 |
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Pescadores indígenas de la Costa Caribe nicaragüense fueron contactados por el Instituto de Historia de Nicaragua para constatar sus hábitos de pesca más al Norte del paralelo 15. (LA PRENSA/M. Esquivel) |
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Rolando Flores rolando.flores@laprensa.com.ni
Un pescador indígena desconocido y de avanzada edad, de la costa Caribe nicaragüense, podría llegar a estar cara a cara ante los magistrados del máximo órgano judicial de mundo: la Corte Internacional de La Haya. Su misión será defender con su testimonio que las comunidades indígenas nicaragüenses pescaron, navegaron, comerciaron y vivieron más al norte del paralelo 15, el cual trata de imponer ahora Honduras como límite marítimo entre ambos países.
Hallar a este pescador y a otros indígenas no fue tarea fácil, para ello el antropólogo Mario Rizo, y un equipo de asistentes del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la Universidad Centroamericana se trasladó hasta la región de Cabo Gracias a Dios.
Rizo hizo dos viajes al área en disputa acompañado de asistentes del Instituto de Historia y otros mískitos para comunicarse con la gente y transcribir luego toda la información.
Según la directora del Instituto de Historia, Margarita Vaninni, con estos desplazamientos se logró documentar los hábitos de pesca y que las zonas de pesca no estaban restringidas.
“Se documentó sobre el comercio, métodos de comerciar tortugas, informes de capitanes, impuestos que pagaban en Cabo Gracias Dios los pescadores que andaban al norte del paralelo 15 en diferentes cayos, según el volumen de la pesca”.
Los testimonios recogidos a los pescadores artesanales fue debidamente notariado y servirá como soporte a algunos de los escritos presentados por los juristas ante La Haya.
Según el propio canciller de la República, Norman Caldera, “al narrar sus hábitos, experiencias, su tradición oral, están dando un testimonio del área geográfica que cubren y que han cubierto por tradición ancestral”.
En la fase de juicio oral que tendrá lugar a inicios de 2004, el Estado de Nicaragua podría considerar que sean los propios indígenas entrevistados los que presenten su testimonio, explicó Julio Saborío, Director General de Soberanía Terrestre y Asuntos Jurídicos Internacionales de la Cancillería.
Pero el trabajo del Instituto de Historia comenzó, y estuvo precedido de una intensa investigación sobre todas las fuentes cartográficas, documentales y hemerográficas sobre la historia de la costa Caribe.
“Me acuerdo que Mario Rizo, que era quien estaba llevando la investigación, venía a veces exaltado, como que había descubierto una mina, como por ejemplo cuando descubrió que en un diario de viajes de un capitán inglés había información que tenía que ver con comercio, con pesca y pagos de impuestos”, recuerda Vaninni sobre ese período.
Posteriormente, y en un tiempo récord de tan sólo tres meses, los investigadores Antonio Esgueva y Ligia Peña se encargaron de revisar todos los ejemplares de LA PRENSA y Novedades de 1960 a 1979, buscando informaciones que constataran la presencia histórica de nicaragüenses más al norte del paralelo 15.
“Fue a quemarropa. A principios de agosto comenzó el trabajo y había que entregarlo en tres meses, 19 años de periódicos día a día revisados”, explica Vaninni.
El trabajo se dificultó, ya que los ejemplares de periódicos que se debían consultar estaban dispersos, unos estaban en el Instituto de Historia, otros en LA PRENSA, en el Banco Central, la Hemeroteca Nacional y hasta en la biblioteca de la Universidad de León.
“Fue un esfuerzo enorme, se tuvo que movilizar un equipo de investigadores con sus auxiliares y un equipo de informáticos”. Y es que todos los periódicos que se consultaron en el Instituto y fuera de él se escanearon, pasando las noticias de interés a una base de datos, luego se hizo un índice cronológico y un informe.
Vaninni dijo sentirse satisfecha por el trabajo realizado por un equipo de unas 15 personas involucradas.
“Sentimos que hemos hecho un esfuerzo, y que hemos dado en el término que se nos solicitó lo que hemos podido aportar, pero nos queda un poco de incertidumbre, porque sentimos que hay muchísima más información que se podría aprovechar”.
Sin embargo, el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica tiene el compromiso de seguir colaborando con la Cancillería en lo que se refiere al conflicto con Colombia.
1060-1979
La Cancillería de Nicaragua decidió centrar su investigación sólo en el período comprendido entre 1960 y 1979, basándose en que en 1960 fue la sentencia de la Corte Internacional de La Haya que establece que la desembocadura del Río Coco es el punto que delimita las fronteras terrestres entre ambos países.
Mientras, la fecha de 1979 se debió a que los hondureños siempre han aducido que es a partir de la asunción al poder del gobierno sandinista que Nicaragua empieza a cambiar su tesis.
La documentación hallada antes de esta última fecha demuestra inequívocamente que el reclamo era anterior a dicho régimen.
ACTUAR A QUEMARROPA
“Sería conveniente que independientemente de la falta de recursos, la Cancillería especializara a un equipo de abogados, tres o cuatro, que trabajen en estudiar información que está disponible y accesible en el Instituto y en otros lugares, y no encontrarnos así, a quemarropa, con un conflicto y a esa hora correr y preparar la gente, buscar la información”, señaló Margarita Vaninni, Directora General del Instituto de Historia de Nicaragua y de Centroamérica. 
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