Miguel López: Vicepresidente de la Asamblea Nacional
“En este año no habrá aplanadoras”
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 | Esta semana que concluye, la bancada arnoldista en el Parlamento, pese a ser la más grande a nivel numérico, fue barrida por completo gracias a una precaria mayoría de 47 votos, sumados por una alianza entre la bancada sandinista y la bancada Azul y Blanco. El legislador Miguel López, miembro de esta última bancada, analiza lo sucedido. |
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LA PRENSA/M. Lorio |
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Eduardo Marenco Tercero eduardo.marenco@laprensa.com.ni
¿Qué hace un médico en la política? El diputado Miguel López, de 42 años, lo cuenta en esta entrevista y comenta las razones que llevaron a los arnoldistas a ser barridos de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional el jueves pasado.
Durante la elección de la nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional se barrió con los arnoldistas. ¿Es un reflejo de lo que será la nueva legislatura?
Yo espero que no. Los espacios estuvieron abiertos pero una vez más quedó reflejada la conducta errática que ha venido presentando la bancada del PLC, error tras error. El menospreciar, lo que es producto de una actitud arrogante y soberbia, el menospreciar la capacidad de cualquier persona o cualquier sector, los ha llevado a cometer ese tipo de error. Ellos menospreciaron a la bancada Azul y Blanco y creyeron que yéndose a conversar directamente con la bancada sandinista, nos dejarían por fuera. Cuando se dan cuenta que hay un compromiso de ratificar algunos cargos en la Junta Directiva y que significan una mayoría, ellos no entendieron producto de esa misma actitud arrogante e imaginaron que podían hacer negociaciones de última hora.
El día lunes decidieron nombrar una comisión paralela para negociar a dos bandas; otro error, habiéndosele dicho claramente que los cuatro cargos de la junta directiva disponibles, los arreglaríamos entre nosotros. Nada tenía que ver el Frente Sandinista. Pero llegaban a ofrecer una cosa al Frente y a nosotros otra cosa. En negociación es un error fatal porque no generás confianza ni credibilidad.
¿Cree que los arnoldistas están desorientados ahora que Alemán está encarcelado?
No, porque aún estando Alemán cometieron los mismos errores, originados en la arrogancia y la soberbia. Recuerdo a Wilfredo Navarro diciendo que la bancada Azul y Blanco ni existía, que ni la tomaban en cuenta, lo que refleja poca humildad. Venían a exigirnos todo o nada, tres puestos o nada; y se les decía que no estaban en condiciones de exigir ahorita, porque están en una posición de desventaja porque ya hay una mayoría que ratificó un acuerdo y acomodémonos.
El martes nos dejaron esperando, el miércoles por la noche todavía no tenían una posición firme, cambiaban sus propuestas mientras transcurría el día, entonces se les dijo que se veía inconsistencia en la propuesta. Unos decían una cosa y otros sostenían algo diferente. Acordamos sentarnos a las ocho de la mañana del jueves, una hora antes de la votación por la Junta Directiva, para llegar a un acuerdo y nos dejaron esperando. A las diez de la mañana, abierta la votación, presentaron una nueva propuesta, se les dijo que era una actitud irresponsable, que era demasiado tarde y una falta de seriedad.
Si bien ésta fue una victoria importante para la alianza entre la bancada Azul y Blanco y la del FSLN, para el presidente Bolaños y fue una derrota para el arnoldismo, esta mayoría de 47 votos sigue siendo muy precaria. ¿Tiene posibilidades de crecer aún más la bancada Azul y Blanco?
Yo creo que sí, pero aspiraría a que todos los diputados asumamos la responsabilidad constitucional con la nación.
¿Pero porqué no ha crecido más la bancada Azul y Blanco?
Es la que más crecimiento ha tenido en todo sentido, en su capacidad de negociación, su proyección hacia la población, numéricamente, estamos en una posición totalmente diferente hasta hace un año. Nos reunimos todos los lunes y procuraremos fortalecer nuestra capacidad para poder presentar iniciativas de leyes en mayor cantidad dirigidas a resolver las necesidades de la población.
El haber ingresado al círculo de poder, nos reflejó la enorme desventaja con la que habíamos venido trabajando. Acá había una inadecuada utilización de los recursos de la Asamblea Nacional para fortalecer bancadas específicas, bancadas que tenían hasta 21 asesores para ellos, eso te da una capacidad de trabajo enorme. En cambio, nosotros éramos nueve diputados pagando de nuestros fondos de bancada a nuestra propia asistente, asesores y gastos y sin tener ningún abogado de respaldo.
¿Y ahora cuántos asesores tienen?
Los mismos. No hemos utilizado los recursos de la Asamblea para fortalecernos. Será con nuestro propio esfuerzo que contrataremos asesores pero ya nos dimos cuenta cómo es el ejercicio, tenemos una mejor experiencia para lograr asistencia técnica de organismos internacionales.
¿Siguen trabajando por tener más diputados?
Lógicamente sí, queremos tener una mayor capacidad, menos presión por ese límite precario de 47 votos, perdimos por esta razón viajes a eventos internacionales, porque no nos podíamos mover, si se movía uno no había quórum, llegaba un momento en que le decíamos a las personas que nos atienden que no nos pusieran agua porque no podíamos ir ni al baño.
En este momento, el PLC no va a ningún lado, sino es a su propia autodestrucción, lo que sería doloroso para nosotros como liberales. En el corto plazo la idea es tender puentes de entendimiento.
¿Qué ocurrirá con temas sensibles que podrían resquebrajar la alianza con el FSLN, tales como el veto a la ley de presupuesto?
En este año no van a haber aplanadoras. Hay un mejor equilibrio entre las distintas fuerzas que obliga a utilizar el consenso, la negociación, el diálogo, el entendimiento; para poder permitir el avance dinámico del trabajo legislativo. Sino se logra eso, habrá dificultades en la aprobación de algunas leyes. Antes de lanzarse a una votación debe trabajarse en la búsqueda del consenso, mediante la comunicación permanente. El cabildeo será mayor e intenso.
¿Pero están conscientes de que tienen una mayoría precaria?
Estamos conscientes. Pero hay diputados liberales que abiertamente han expresado la voluntad de apoyar las leyes del gobierno.
Esta política del Ejecutivo de ofrecer a diputados arnoldistas cargos en el gabinete, ¿La ven como una forma de seducirlos para que apoyen las leyes del gobierno?
Es más una expresión de buena voluntad. De abrir las puertas pero que requiere reciprocidad. No se trata de dar un confite de premio a cambio de algo, sino de colocar a liberales idóneos en el gobierno liberal y que se refleje en una mejor armonía entre el Ejecutivo y Legislativo.
¿Usted es un hombre de confianza del presidente Bolaños en el Legislativo?
Podría ser, no sé si tenga ese título. Hemos estado con él en la primera línea de fuego, hombro con hombro, mientras otros han estado viendo los toros de largo, he criticado a muchos miembros de su gabinete que estuvieron a la expectativa de lo que ocurría, sin mostrar un respaldo abierto y decidido.
¿Usted fue arnoldista?
A Arnoldo Alemán lo llegué a admirar y respetar como líder político, pero me decepcionó enormemente la corrupción. Lo que hizo con la mano derecha lo borró con la izquierda. Nunca fue un ídolo para mí, ni fui arnoldista.
¿Se siente bolañista?
Liberal, admiro al presidente Bolaños, pero no me gusta llevar apellidos.
SU INMERSIÓN EN EL PLC
En 1996 se incorporó a la campaña política del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), movilizando a cinco mil nicaragüenses que vivían en Costa Rica para que fuera a Nicaragua a votar a favor de Alemán. En 1997, durante la administración Alemán, fue contratado por la ministra de salud, Martha McCoy, como consultor para el Hospital de Jinotepe, siendo ascendido después a secretario general del Ministerio de Salud (Minsa).
Fue electo convencional del PLC por Diriamba y postulado a regañadientes por Arnoldo Alemán, como candidato liberal a Alcalde de Diriamba, en el 2000, pero fue derrotado por el candidato sandinista, aunque él asegura que documentó ante el Consejo Supremo Electoral (CSE) un supuesto fraude electoral. “Al final se dice que hubo un arreglo por El Crucero y Diriamba, y que como se había perdido El Crucero, se cambió por Diriamba, lo que no me consta”, dice López.
Pero no se rindió y sin el beneplácito de Arnoldo Alemán, cabildeó con los convencionales del PLC para ser nombrado candidato a diputado. En el 2001, Enrique Bolaños, entonces candidato presidencial, lo nombró jefe de la campaña electoral en Carazo. López apoyaba a Bolaños desde sus tiempos de precandidato presidencial del PLC.
David Castillo, ahora diputado liberal y ex íntimo de Alemán, le ordenó renunciar como jefe de campaña de Bolaños en Carazo, invocando la autoridad del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), órgano de dirección del PLC, pero él se negó apoyándose en el nombramiento dado por Bolaños, el candidato presidencial. “Estaba tildado de bolañista y no era del agrado de la cúpula de Arnoldo Alemán”, explica.
Resultó electo diputado y desde inicios de la legislatura rompió filas con el arnoldismo y junto a otros siete diputados, conformó la bancada “Azul y Blanco”, una bisagra parlamentaria afín al presidente Enrique Bolaños.
Vendedor de zapatos en las calles de San José
Miguel López nació en Diriamba, el 20 de diciembre de 1960, pero su padre, médico de profesión, es originario de Somoto, y su madre es originaria de León, donde se conocieron por razones de estudio, siendo el quinto de ocho hermanos, seis varones y dos mujeres.
Proviene de una familia liberal, es nieto del general Camilo López Irías, defensor del liberalismo durante la Guerra Constitucionalista de los años 20 y compañero de columna del general Augusto C. Sandino, conocidos ambos como los generales del norte en aquella Guerra.
Inició sus estudios de medicina en Guatemala y los continuó en Managua, en los primeros años de la revolución sandinista, siendo obligado a participar en cortes de café y algodón, y recibiendo además, un curso de medicina de guerra basado en la experiencia cubana en Angola. El programa llamado “Médicos sanitarios” se encargaba de formar a los doctores que sacaban a los heridos del frente de guerra, de la misma línea de fuego, para estabilizarlos, y transportarlos en helicóptero hacia casas de campaña. “Significaba ser carne de cañón”, recuerda, por lo que decidió exilarse en Costa Rica en 1983, por diferencias políticas con el régimen sandinista, reiniciando sus estudios de medicina en aquel país.
Gracias a sus conocimientos del inglés durante sus estudios de secundaria, laboró al tiempo que estudiaba, traduciendo páginas de información para una empresa farmacéutica, a un valor de ocho dólares por hoja. Al graduarse, no cumplió con los requisitos de años de residencia en Costa Rica, por lo que el Colegio de Médicos de ese país se negó a incorporarlo como médico, siendo obligado a introducir una queja legal por sus derechos. Ganó la demanda y al igual que él, se incorporaron varios colegas nicaragüenses.
“Durante ese período —mientras no era incorporado— para mantener a mi familia me tocó vender zapatos en la avenida central de San José, junto con otro amigo que ahora es médico también; comprábamos un hot-dog y una gaseosa, lo compartíamos a medias, era la única comida durante todo un día de trabajo a pie, vendiendo de puerta en puerta, con un maletín en la mano”, rememora López.
Cuando se le autorizó ejercer su profesión de médico, laboró en Los Chiles, el pueblo fronterizo con Nicaragua gracias al Río San Juan, mientras transcurría la guerra de los ochenta en nuestro país. “Entraban a diario cientos de refugiados a quienes atendíamos, así como a la gente de los campamentos de la contra, recuerdo a un grupo de refugiados en el que iba una mujer a la que le tocó parir en el camino, con el Ejército Sandinista siguiéndoles, el niño lloraba desconsoladamente, y todos le decían a la mujer que callara a su hijo porque los descubrirían y la mujer lo apretó y el niño se calló...horas después de caminata, se enteró que lo había asfixiado”, cuenta López.
Permaneció tres años en Los Chiles, disfrutando de sopas de albóndiga y de otros suculentos platillos que en agradecimiento le ofrecía la comunidad, luego de vivir con medio perro caliente en el estómago al día. Después fue médico del servicio de emergencia del Hospital de Alajuela, y gracias a un concurso público por oposición, ingresó a la “Clínica de Pavas”, de la cual fue director ocho años.
Tiene ahora una Maestría en Administración de Empresas y una especialidad en gerencia social. Es casado por segunda ocasión y tiene cuatro hijos de dos matrimonios. 
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