Blanco y negro
¿De dónde salen los niños de la calle?
Eduado Enríquez eduardo.enriquez@laprensa.com.ni
El diputado sandinista Bayardo Arce es un político hábil, y entre sus habilidades está tener una tremenda labia. Este señor, por lo general, puede argumentar a favor de lo indefendible, y si uno se descuida, con facilidad gana el debate. Generalmente.
Es por eso que me sorprendió verlo el jueves dando unas declaraciones en las que pretendía justificar de una manera burda la reducción que, en casi nueve millones de córdobas, hicieron los diputados al presupuesto del Ministerio de la Familia.
Según don Bayardo, los diputados rebanaron el presupuesto de Mifamilia para aumentarle los salarios a los policías, enfermeras, maestros etc., porque según él, aumentando esos salarios iban a desaparecer los niños desamparados. Y eso que el diputado pasa olímpicamente por alto el hecho de que con ese presupuesto también se subvencionan centros para niños discapacitados.
¿Pero quién le ha dicho a don Bayardo que los niños de la calle —los niños en riesgo— son hijos de policías, enfermeras y maestros?
Esos niños son hijos e hijas de los miles y miles de desempleados que hay en este país. Muchos de los cuales por su escaso o nulo nivel de educación consideran que es más rentable mandar a los chavalos a pedir o a vender que buscar trabajo ellos. No sé si será cierto, pero los niños que están en los semáforos que —irónicamente— quedan frente a la Asamblea Nacional, aseguran que sacan más de 50 córdobas diario limpiando parabrisas, pero ¿y el tremendo riesgo al que se exponen estas criaturas?
Es cierto que con el escuálido presupuesto de 225 millones de córdobas (poco más de un millón de dólares por mes) no se resolverá el problema de la niñez desamparada, pero los diputados no le hacen un favor a nadie quitándole nueve millones de córdobas más.
Si los diputados quisieran hacer en realidad la diferencia deberían estar legislando con responsabilidad y con visión de promoción de inversiones, para crear empleos, riqueza y robustecer el presupuesto. Entonces sí el gobierno no sólo les pagará mejor a los maestros, enfermeras y policías, sino que podrá hacer más, siempre y cuando el presupuesto se ejecute con austeridad y eficiencia.
Pero es que los diputados no sólo le quitan dinero a una institución paupérrima encargada de ayudar a los más débiles y desprotegidos, sino que, entre otras genialidades, decidieron poner en peligro la inversión privada y la ayuda externa de la que vive este país, porque ahora se les antojó que es demasiado cara la deuda interna que creó el gobierno de Arnoldo Alemán con su presidente del Banco Central.
¿Y adónde estaba el diputado Arce cuándo el BCN emitía los bonos Cenis a esas tasas de intereses tan espeluznantemente altas? Arce estaba demasiado ocupado pactando con el gobierno de Alemán para fijarse en eso. Entonces ahora se le antoja que pagarla es muy caro, y con el resto de irresponsables parlamentarios deciden por ley incumplir los compromisos adquiridos con los inversionistas. ¿Así quién va a confiar y quién va a invertir?
Entonces, ¿de dónde salen los niños de la calle? En gran parte, de las políticas irresponsables que impulsa gente como Arce y sus colegas del otro lado del hemiciclo, que viven de la labia y del populismo barato. 
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