Invasión a Irak parece postergarse
La controversia internacional sobre la probable invasión de Estados Unidos a Irak ha tomado un nuevo rumbo. La dirección actual de las discusiones apunta a la postergación de un ataque preventivo de los EE.UU. contra aquel país árabe, que hace pocas semanas se daba como inminente.
Varios hechos confirman este sorpresivo giro. La razón más contundente para retrasar el ataque es la duda que habría expresado el Pentágono sobre la contundente eficacia de una operación aérea. A ese respecto se asegura en los círculos allegados a la Casa Blanca que el jefe del Comando Central, Tommy Frank participó esa reserva al Presidente George W. Bush. Más aún le había prevenido que el éxito sólo podría garantizarse, si se disponía de al menos 200 mil efectivos con el consecuente volumen alto de bajas.
No obstante, el transporte de efectivos militares estadounidense al Golfo Pérsico, se ha visto incrementado recientemente, lo mismo que la vacunación masiva de soldados contra la viruela. Por otra parte han aumentado las dudas sobre la claridad contundente del esperado informe de los expertos de las Naciones Unidas que se encuentran actualmente en Bagdad y sus alrededores. Lo cierto es que hasta la fecha no han detectado ningún depósito de armas biológicas y químicas ni tampoco han hallado señales de procesamiento de misiles de largo alcance con cargas atómicas, que si las tuviera Irak violaría el compromiso de Sadam Husseim con la ONU.
En otro escenario, la posición de Jacques Chirac, Presidente de Francia, y de Gerhard Schroeder, Canciller (Primer Ministro) de Alemania, aunque han moderado últimamente sus declaraciones todo el mundo percibe su resistencia a otorgar un cheque en blanco a la administración Bush para que proceda en su ataque contra Irak cuando lo crea conveniente. En Europa Occidental, la posición mayoritaria es que sin una autorización expresa del Consejo de Seguridad de la ONU no estaría justificada una guerra contra Irak, por muchas dudas que se tenga de las afirmaciones de Sadam Hussein de haber cumplido con la orden de Naciones Unidas de destruir las fábricas de armas de destrucción masiva.
El único aliado incondicional que tiene Washington en Europa es el Primer Ministro del Reino Unido, Tony Blair, quien ha sido muy claro desde el principio en apoyar los planes de invasión del Presidente George W. Bush, Este, a su vez, tiene que declarar una vez por todas si procederá a invadir Irak cualquiera que sea la declaración del Consejo de Seguridad, después que escuche el informe de los inspectores que han regresado a Bagdad después de cuatro años de ausencia y que no han reportado ninguna resistencia de dictador iraquí a sus labores investigadoras. Éstas se han visto reforzadas hace dos días con el empleo de helicópteros, que les permita mayor movilidad en sus visitas de sorpresa.
Otro elemento perturbador que vuelve más cautelosos a los “gavilanes” de la administración estadounidense es la insistencia del gobierno de Corea del Norte, de proseguir la tarea de fabricar bombas atómicas contrariando así su compromiso con los EE.UU. y la misma ONU de desmantelar las usinas respectivas y permitir la inspección de los técnicos para garantizar que cumple con su palabra. Esta actitud del gobierno de Corea del Norte ha alarmado y con justa razón a su vecino más cercano, Corea del Sur, y desde luego a Japón , cuyos gobiernos están ahora poniendo sus buenos oficios para disminuir la crisis, aprovechando la promesa de Bush de tratar esa controversia por medios diplomáticos.
En todo caso el mundo permanece en ascuas pues si la guerra contra Irak se produce y no consigue las fuerzas norteamericanas un éxito rápido, pocas bajas y desde luego la pronta salida de Hussein, podría la acción empantanarse con graves repercusiones sobre el precio del petróleo y la movilización del mundo árabe y el incremento de actos terroristas sobre todo porque el conflicto en el Medio Oriente se ha agudizado con matanzas efectuadas por ambos bandos. Para muchos mientras no lleguen los cascos azules de Naciones Unidas a colocarse en medio para separar a los dos Estados enemigos, seguirá esa espina irritante que erosiona cualquier esfuerzo de paz. 
|