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JUEVES 9 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22966 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Campesinos narran su tragedia

Foto  
.Una de las víctimas deja a un niño huérfano antes de nacer
.Según el expediente judicial, el conductor del camión no iba tomado de licor

Ángela Ramos Méndez, es otra de las familiares de pacientes quemados en la tragedia, que permanece en un albergue provisional. (LA PRENSA/C. Cortez)

 

Elízabeth Romero
elizabeth.romero@laprensa.com.ni

José Díaz Sánchez, de 28 años de edad, salió de su casa en Waslala con la intención de juntar un poco de dinero para ayudar en los gastos del parto a su joven cónyuge Dalila Alvarado, a quien dejó con un embarazo de seis meses.

La víctima es uno de los seis obreros agrícolas fallecidos cuando se dirigían a cortar café en la hacienda La Aurora, entre Matagalpa y Jinotega, el pasado domingo. En el accidente, otras 26 personas sufrieron quemaduras.

El pequeño Marlon Sánchez Álvarez, de 13 años, presenció la muerte de su hermano José Díaz Sánchez, pero por auxiliar a su otro hermano quemado de gravedad, Abel Díaz Sánchez, de 20 años, no pudo precisar qué pasó con el cuerpo de José, quien al igual que las demás víctimas fue conducido al hospital de Matagalpa. José Díaz fue sepultado el martes en el cementerio de Waslala.

El pequeño trabajador relató que mientras a él lo subieron a otro vehículo para que acompañara a su hermano Abel, su hermana Fidelina, de 12 años, también quedó internada en el hospital de Matagalpa con quemaduras menores.

“Me mandaron rápido con el otro que estaba grave”, comentó Marlon, quien precisó que ese día “los chavalos caían unos sobre otros”, y desde una parte del descontrolado camión pudo observar que su hermano había fallecido.

DESESPERACIÓN

Al igual que Marlon, Ángela Ramos Méndez, de 25 años, permanece junto a su hija Johana Isabel, de siete años y su hermano David, de ocho, en un albergue provisional hasta donde fueron llevados por un organismo cristiano, donde les garantizan la comida, y les facilitan transporte para sus visitas a los hospitales.

Además , personas altruistas les han llevado ropa para que puedan cambiarse durante los días que permanecerán al cuido de sus parientes.

De ese día recordó, que sólo vio “chispas” que salieron al desprenderse el cable, el cual únicamente le quemó algunas partes de su falda, pero sin consecuencias mayores.

Y aunque Ramos únicamente sufrió golpes en una pierna después de salir desesperada del vehículo, en el alboroto perdió las dos mochilas que cargaba con sus pocas pertenencias.

No precisa qué pasó, “sólo sentí un viento y como que me golpearon la espalda”, relató Ramos, quien manifestó que en ese momento de desesperación empezó a buscar a su hija y a su hermano, quienes junto a su madre Mariana Hernández Mendoza, trabajarían en los cortes de café. Su madre sufrió quemaduras en el rostro.

La mujer aseguró que todavía intentó auxiliar a las víctimas que quedaron tendidas en el camión, debido a que todos salían desesperados y no reparaban en los cuerpos inertes quemados por el cable eléctrico. “Unos arrojaban pura sangre. Como que se reventaron”, comentó la mujer campesina.

PREPARAN SENTENCIA

Por su parte, el Juez Local del Crimen, Abdón Úbeda, confirmó que el lunes 13 de enero estará haciendo la inspección ocular en el lugar de los hechos para determinar una sentencia sobre el caso, dado que hasta el momento no existe nada que condene al conductor del camión. “Si andaba o no en estado de ebriedad son puras conjeturas, eso lo vamos a determinar en el transcurso de los 10 días del proceso”, dijo.

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