Atlántico Norte
Organizan brigadas voluntarias para reparar caminos en Siuna
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 | En un esfuerzo por no “quedar en el olvido”, dirigentes comunales han organizado brigadas de voluntarios para reparar los caminos que conducen a sus comunidades en la Región Autónoma del Atlántico Norte, porque “el gobierno no resuelve” |
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La comunidad intenta salvar los caminos de Siuna. (LA PRENSA/Cortesía L. COCA) |
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Leonardo Coca Palacios y Elga Román Especial para LA PRENSA departamentos@laprensa.com.ni
SIUNA, RAAN.- Ante la incapacidad del gobierno para reparar los caminos de la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), líderes comunitarios, agricultores, ganaderos y pobladores aúnan recursos y esfuerzos para salvar lo que queda de las vías terrestres que conducen a zonas productivas de este municipio.
“Sabemos que reparar los caminos es una obligación del gobierno. Pero, ante su incapacidad, no permitiremos que los caminos sigan deteriorándose hasta quedar aislados del resto del país”, dice Juan Castro, miembro del Comité de Reparación de Caminos en la comunidad Alo-Bethel, ubicada a veinte kilómetros al noroeste de Siuna.
Castro lidera una cuadrilla de cincuenta hombres, mujeres y niños que después de la jornada en la huerta y la escuela agarran las palas, piochas, cobas y carretillas para reparar los tramos más deteriorados de un camino “todo tiempo” de 1,400 metros, el cual conecta al caserío Alo-Bethel con la carretera que conduce a Siuna.
“Para que los niños pudieran ir a la escuela, tuvimos que poner tablones sobre el lodo, porque antes no se podía caminar sin enlodarse hasta las rodillas”, recuerda el campesino mientras, pala en mano, llena un hoyo con piedras de río, las que luego recubre con arena y tierra. Este trabajo lo realiza voluntariamente desde hace tres semanas.
COBRAN PEAJE
Mientras tanto, en la comunidad El Hormiguero, unos cinco kilómetros al este de Alo-Bethel, otros campesinos cobran peaje a los camiones comerciales que llegan a comprar arroz en granza.
“Debemos cobrarles porque el dinero donado por los organismos cooperantes para la reparación de los caminos no es suficiente”, comentó Miguel Ángel Vega, de El Hormiguero.
La reparación de caminos se hace con doce mil dólares donados por Oxfam Gran Bretaña; Kepa Finlandia y la Unión Europea. Estos fondos los administra la Coordinadora de Organizaciones Locales de Siuna, en el contexto del proyecto de apoyo a la reactivación productiva y habilitación de la infraestructura básica para la seguridad alimenticia en catorce comunidades de Siuna.
Los responsables del mantenimiento vial cobran a los camioneros cincuenta córdobas y a los conductores de vehículos livianos veinte córdobas.
En El Hormiguero empezaron a reparar seis kilómetros de camino hace seis semanas. Ahora, puede circular todo tipo de vehículos.
“Los trabajos están terminando justo a tiempo, porque ya se está cosechando el arroz”, señala Eloy Salgado, uno de los productores de granos básicos de la zona.
SIN ATENCIÓN
En tanto, desde hace unas semanas, los productores de la comunidad Campo Uno, ubicada a ocho kilómetros al Este de Siuna, se reúnen todos los fines de semana para “bachear” el camino y eliminar los “pegaderos” que impiden el acceso de vehículos de cuatro ruedas.
“Este camino tenía más de veinte años de no recibir mantenimiento. Estábamos perdiendo mucho al venderle muy barato nuestros productos agropecuarios a los comerciantes”, señala Salvador Aráuz, quien encabeza los esfuerzos por reparar esa vía terrestre que había sido abandonada desde el cierre de la mina que operaban empresarios estadounidenses hace 23 años.
NO SE AMILANAN
En la comunidad Campo Uno se produce arroz, leche y leguminosas. Llevar una camionada de piedra de río para rellenar los hoyos y mejorar el paso por las parte lodosas cuesta trescientos córdobas.
“Antes de las reparaciones, ni las bestias podían pasar por estos pegaderos, ahora la situación ha mejorado. Esperamos que el cobro de peaje nos permita darle el mantenimiento mínimo a este camino, mientras el gobierno se responsabiliza de hacer las respectivas reparaciones”, expresó Salvador Aráuz.
Mientras en Managua, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) se declara “incapaz” y pidió declara “zona de emergencia” el Triángulo Minero, las comunidades no se amilanan, por el contrario saben que sólo su propia voluntad y capacidad de gestión los salvará de quedar en el olvido. 
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