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MIéRCOLES 8 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22965 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Mi punto de vista
Rehenes de homicidas

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Freddy Potoy R.
freddy.potoy@laprensa.com.ni

Quieren aumentar la tarifa del transporte urbano colectivo, brindan mal servicio en unidades chatarras y para colmo, matan a la gente. Esos son los “empresarios del transporte” que existen en Nicaragua.

Pero estos homicidas con licencias otorgadas por la Policía de Tránsito, no operan solos, sino con la complicidad de los mismos agentes que cuando ven las barbaridades de los transportistas, sólo se ríen y además, saludan a los salvajes del volante.

Los conductores de buses en las calles creen ser “dueños” de las vías y con sus moles de hierro apartan a cualquiera, invaden carriles, no respetan los semáforos, manejan a exceso de velocidad, insultan a los demás conductores particulares y hasta pretenden agredir con sus “manerales”.

Uno de los dirigentes del transporte, Rafael Quinto, de lo más tranquilo encontró una manera de justificar la conducta delincuencial de los conductores de buses que con frecuencia matan a los usuarios.

Quinto habla del “esfuerzo” por cambiar la conducta de los homicidas, habla del “esfuerzo” que hacen con empresarios nacionales y extranjeros por cambiar las unidades y el modelo del transporte en Nicaragua, pero mientras tanto, la ciudadanía debe seguir poniendo sus muertos.

La corrupción que hay en la Policía para permitirles abusos a estos buseros homicidas debe ser erradicada, la Alcaldía de Managua tiene que ser más beligerante y si es cierto que hay interés de cambiar la conducta de los que atentan contra el derecho más sagrado del ser humano, que es la vida, los dirigentes como Quinto, en vez de justificar las muertes causadas por sus colegas, debe expulsarlos.

Ahora, si los transportistas no pueden brindar un buen servicio a los usuarios y dejar de matar a la gente, tiene que cederle el espacio a otro que no haga esas barbaridades.

Habitualmente estos transportistas viven destruyendo las calles, paralizando el transporte y en consecuencia causando fuertes pérdidas económicas al país, y además, son expertos en chantajear a las autoridades si no cumplen sus caprichos. Esto tiene que cambiar y el gobierno debe asumir una actitud seria en beneficio de los nicaragüenses.

El problema del transporte debe ser uno de los puntos de agenda del gobierno y de los demás actores implicados en el asunto para encontrar una salida favorable a los usuarios. Esto es muy importante, pues se trata de la vida de los nicaragüenses que a diario abordan los buses para ir a trabajar o hacer cualquier otra diligencia, pero a veces encuentran la muerte por culpa de los buseros.

Es importante que la Policía de Tránsito depure a sus agentes. Hay policías corruptos que permiten fechorías a los buseros. He visto muchas veces a policías que no castigan las infracciones de los buseros y más bien se saludan riéndose y en otras ocasiones el busero le pasa algún billete y una bolsa de fresco al policía.

Si algún policía multa a un busero y le quita la licencia, viene el otro eslabón de corrupción. Hay una cadena de agentes y civiles que se encargan de obtener la licencia y “limpiar” al conductor sancionado para que éste vuelva a trabajar rápido. Señores miembros del alto mando de la Policía Nacional, esto debe erradicarse.  
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