Desinterés por presidencia de la Contraloría
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Podría ser la Contraloría General de la República la única institución de Nicaragua que, después de haber sido reformada a raíz del pacto político entre el Frente Sandinista y el Partido Liberal Constitucionalista, no entre en crisis institucional por la elección de su junta directiva.
Una consulta del diario LA PRENSA a cuatro de los cinco miembros del cuerpo colegiado de la Contraloría (CGR), reveló que a menos de un mes de la elección de presidente y vicepresidente del ente fiscalizador, nadie quiere asumir la responsabilidad de esos cargos.
La Contraloría está integrada por cinco miembros: dos del FSLN (Luis Ángel Montenegro y José Pasos Marciacq) y tres del PLC (Francisco Ramírez, Juan Gutiérrez y Guillermo Argüello Poessy).
De acuerdo al procedimiento de elección, establecido en la Ley Orgánica de la CGR, estos se proponen entre sí, se cuentan las propuestas, se les pregunta a los propuestos si aceptan, y luego se hace la votación. Tres votos bastan para elegir nuevo presidente. Igual ocurre con el vicepresidente.
MONTENEGRO DECLINARÍA
“Yo no tengo intenciones de ocupar esos cargos. Creo que se puede hacer un buen trabajo como contralor sin ser presidente”, dijo Montenegro, quien aseguró que de resultar propuesto, declinaría el cargo y se lo cedería a otro que lo quiera asumir.
Según Montenegro, cualquiera podría ser el presidente y el vicepresidente, “sólo falta convencerlo, pero quede quien quede, recibirá el apoyo de todos; te aseguro que no paralizamos la Contraloría ni la metemos a crisis”.
De igual manera se manifiesta el ex presidente de esa institución, Guillermo Argüello Poessy. Según él, elegir al presidente de esa institución no será ningún problema, porque la presidencia de la CGR “no da ni quita más poder a ninguno de los miembros de la Contraloría”.
RAMÍREZ: “NI PIDO NI REHUYO”
El actual presidente de la CGR, Francisco Ramírez Torres, tampoco demuestra estar muy interesado en la reelección. Problemas de salud lo aquejaron constantemente el año pasado, y aunque le gusta el cargo, “con gusto se lo cedo a cualquiera de mis compañeros”.
“Mire, yo no pido ni rehuyo, si me proponen, lo acepto, si no, no. Aquí todos tenemos las cualidades profesionales para asumir el cargo, sin necesidad de entrar en conflictos”, dice.
Para él, lo único que deja la presidencia, y quizás podría influir en la decisión de los demás de no querer el cargo, es más trabajo. “Es lo único, más trabajo. Hay que presidir las sesiones, firmar más documentos, leer la correspondencia y pasarle copias a los demás, proponer agenda, discutirla, y representar a la institución en actos oficiales y protocolarios, de ahí nada más”, dice.
Para José Pasos Marciaq, el tres de febrero, fecha en que a más tardar se tiene que elegir al presidente de la institución, es una fecha demasiado lejana como para ponerse a pensar desde ya en algo “que tiene todas las opciones posibles”.
Aunque asegura no tener intenciones presidenciales en la CGR, tampoco las descarta, “pero todavía es muy temprano para pensar en eso”.
ARGUELLO POESSY:"TODOS, MENOS YO"
“No tenemos discusiones ni crisis, nunca han existido; no hacemos cabildeo ni pugnas. Aquí la presidencia no significa ningún poder de decisión, ni siquiera la representación legal, porque eso es de los cinco, es decir, es más un cargo protocolario que otra cosa”, dice Argüello Poessy, quien por su impedimento físico de movilizarse en una silla de ruedas, rechaza desde ya una propuesta a su favor. “Aquí todos son aceptables, menos yo”, dijo el contralor Guillermo Argüello Poessy. 
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