Opinión económica
Fortalezcamos al campesino cooperativista
Carlos René Ramírez crr@fcr.gob.ni
En general nuestro campesinado está viviendo la peor situación de su existencia en los últimos 24 años. Hasta 1978 por medio de un censo efectuado por el BID, se estableció que los pequeños agricultores, después de usar el crédito agrícola del Banco Nacional por lo menos 7 años, habían aumentado su capital en 130 por ciento y sus ingresos en 180 por ciento y 4,280 de estos productores fueron promocionados al crédito bancario para usar montos mayores que los del crédito rural. Posterior a 1979, se produjo una masificación del crédito y la atomización del cooperativismo agropecuario, que perjudicó enormemente al hombre pobre del campo. En 1988 cerraron el Crédito Rural; en 1997 cerraron el Banco Nacional y el campesinado quedó en manos de prestamistas particulares y actualmente los tipos de intereses que paga, sí le llegan a prestar invariablemente con garantías hipotecarias, en vez de ayudarles a mejorar su condición de vida, sucede todo lo contrario. En Costa Rica aún subsiste el Banco Nacional que fue fundado en 1914, dos años después del Banco Nacional de Nicaragua. Además, del banco mencionado que es estatal en Costa Rica, existen el Banco de Costa Rica, el Banco Popular y el Banco Agropecuario, los que por ley le trasladan anualmente el 10 por ciento de sus utilidades al Instituto de Fomento Cooperativo, cuyo monto aproximado es de 2,000 millones de colones, cuyos recursos sumados a otros hacen que el Infocoop, financie exclusivamente al movimiento cooperativo en general, además de brindarle asistencia técnica, organizativa y les practican auditorías sin cobrarles un centavo. El FMI, BID y BM, no ven con buenos ojos que exista institución alguna de primer piso que financie al campesino, temen que se repita el saqueo del Banco Nacional, pero ahora hay un gobierno honrado, y nuestro campesino sigue lleno de angustias, pobreza y estigmatizado con la cultura del no pago de los grandotes. Individualmente es difícil ayudarlos, entonces, volvamos la mirada a Costa Rica y vayamos al Infocoop (nosotros lo hicimos recientemente) y veamos cómo promueven, organizan, dan asistencia técnica, administrativa y otorgan el crédito a las cooperativas.
Estuvimos en Coopevictoria, que tiene 3,980 socios y fue fundada en 1940, tienen un ingenio de azúcar, beneficio de café, palmito, frutas, producen abono orgánico y les preguntamos cómo les había afectado la crisis del café, contestándonos que por su diversificación no les afectó.
¿Qué han hecho nuestros gobiernos de 1980 a la fecha por el campesino cooperativista? ¡Nada! El rector del movimiento cooperativo ha sido el Mitrab; ninguno se ha preocupado seriamente por este sector, solamente otorgar personalidades jurídicas sin ton ni son y mal llevar los registros. El Estado es el gestor del bien común, pero debe tener funcionarios que quieran al campesino, que le hayan dado la mano alguna vez al campesino y que tengan mística y que creyendo en el cooperativismo promuevan la formación de un instituto que fomente, organice, y financie al cooperativismo en general y copiemos lo que los ticos están haciendo muy bien desde hace 39 años a favor del campesino y del pequeño empresario. Ayudemos a nuestros pequeños empresarios de todos los sectores y ojalá que los planificadores estatales vayan al campo y aprendan a combatir la pobreza.
El autor es especialista en cooperativismo. 
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