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MIéRCOLES 8 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22965 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Zona de strikes
Vimos magia pese al juego

Edgard Rodríguez C.
edgard.rodriguez@laprensa.com.ni

Los fanáticos chinandeganos fueron en busca de una jornada excitante y se encontraron con una pesadilla.

Aún con eso, fueron testigos de una noche mágica, repleta de historia y esperanza que al final, pudo cubrir la desilusión.

Aunque por una noche, Chinandega se convirtió en la capital del béisbol, este juego que nos apasiona y nos enloquece.

Por donde usted se moviera, se topaba con la historia. A un lado estaba Marvin Benard. Al otro Vicente Padilla.

También estaban Oswaldo Mairena y Juan Muñoz, quienes completan el bloque que nos representa en el extranjero.

Ellos, junto a las máximas figuras del ambiente local, como Nemesio Porras o William Juárez, fortalecieron el show.

Con Benard, Padilla y Mairena estaba el presente de nuestro juego. Ellos provocan las alegrías o el disgusto.

Pero además pudimos apreciar el futuro con los hermanos Garay, Mario Peña y Denis Gallo, quienes comienzan a escribir su historia.

Aún con la paliza sufrida por Chinandega, sus aficionados volvieron a sus casas con el recuerdo de haber observado lo mejor de lo nuestro.

Desde luego, el fanático irreflexivo, ese que no tranza por algo distinto a la victoria, intentará borrar de su memoria esta noche.

Pero en esta noche, estuvo Padilla, el fantástico lanzador que nos emociona desde el staff de los Filis en las Grandes Ligas.

Y Benard, el pequeño gigante que patrulla el outfield de los Gigantes junto a Bonds, no sólo participó en la ceremonia, sino que dio cátedra en el terreno.

Muñoz en tanto, pasó inadvertido al no disparar de hit, pero para quienes aprecian más allá del resultado, significa una esperanza para este Chinandega.

Así como en las Mayores hay razones para excitarse cuando se juntan Bonds, Piazza, Johnson o Schilling, así vivimos anoche el preámbulo del juego.

Nuestro vino puede ser amargo, pero es nuestro vino, como diría José Martí.

Lo esencial será capitalizar al máximo la presencia de cada uno de nuestros mejores jugadores, para aprender de ellos, y a la vez, para mostrarles cuantos los apreciamos.

Aún medio de una noche de diversas lecturas, pudo captarse la magia.  
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