Los enterrados fueron ellos
Elmer Ramírez
Recuerdo cuando asesinaron al Dr. Pedro Joaquín Chamorro, el diez de enero de 1978. Yo estaba en Managua, entonces la estación de bus a Masaya estaba ubicada a unos cien metros de un edificio que es hoy la Central de la Policía Nacional, en donde recibí la noticia.
Todo empezó a estremecerse por la mañana. El tráfico se saturaba, la población comentaba con asombro y angustia la criminal acción; era obvio, quien estaba detrás de semejante magnicidio: Los Somoza.
La figura del doctor Chamorro se había agigantado por medio de sus escritos, a la vez que su liderazgo político en UDEL había trascendido. Desde que llegó a LA PRENSA, ésta empezó a cambiar, a mejorar, llevándola a lugar cimero para beneficio de los nicaragüenses. El pueblo todos los días esperaba afanosamente sus escritos acerca de los hechos que emanaban del gobierno y dictadura somocista.
¡Ellos serán los enterrados!, sentenció a grandes columnas la primera plana del periódico de Pedro Joaquín Chamorro. Un día después los acontecimientos habían alcanzado enorme magnitud. El cuerpo del doctor era visto por todos y el mundo con decenas de orificios como queriendo callarle.
A 25 años su palabra sigue al servicio del pueblo, sus obras son monumentos permanentes, como guardianes de la historia y de la libertad de su pueblo. El ejemplo del doctor Chamorro sigue incólume. 
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