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MIéRCOLES 8 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22965 / ACTUALIZADA 02:30 am
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El hombre faro

Javier Álvarez Zelaya

Gigante de la verdad, hombre de imperativos y epopeyas, de compromiso con la justicia, la democracia y la república tantas veces soñada. Amante del progreso y la educación para todos, hombre cuyo único partido real fue el pueblo.

Hombre de pertinencias categóricas. Compatriota de lujo. Adelantado a su tiempo y por ello muchas veces solitario. Algunos vieron como insustanciales sus oportunas denuncias del despale causado por la MAGNAVOX, o el encubierto negocio del dictador para convertir a Monkey Point en atracadero de petroleros y construir un oleoducto, con el consecuente riesgo de derrame petrolero (vean al Prestige en España) en este país donde no funciona control o regulación alguna.

La soledad le rodeó muchas veces porque era difícil emparejarse a su intensidad y a su verticalidad. Era a prueba de sorderas o cegueras convenientes y a indiferencias. Nunca se hizo “el sueco” con Nicaragua mancillada. Patriota de tiempo completo.

Muy articulado y enemigo abierto de los pactos. ¿Obstinado?, gracias a Dios. De una sola pieza, no te guiabas por encuestas, sólo por tus principios cristianos y republicanos.

Admiro esa total capacidad de auto involucrarte o identificarte plenamente con una causa que hoy mal llaman empatía.

Su franqueza, ecuanimidad y compromiso eran tan auténticos que desconcertaron y enemistaron con los segmentos corruptos y extremistas de nuestra sociedad, así que unos lo llamaron comunista y otros, oligarca, mientras buscaba la conciliación y unificación de la oposición a la dictadura. Esto me recuerda la situación del Dr. Rosalío Cortés que denodadamente apeló a legitimistas y democráticos buscando unificar contra Walker los esfuerzos dispersos y encontrados y por ello fue acusado de espía por unos, y de traidor por otros.

Gran parte de la libertad de prensa se la debemos a Pedro Joaquín, pero la Patria ahora se encuentra en gran peligro ante organismos extranjeros que vulneran nuestra soberanía y demandan la entrega de nuestras empresas de servicio público y nuestros recursos naturales.

Todavía necesitamos la guía que emana de sus editoriales visionarios y profundos, compatriotas de lujo. A 25 años de cumplirse su asesinato cobarde, sigue siendo hombre faro.  
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