El ajo, un cultivo perdido
Leslie Nicolás Lacayo leslie.nicolas@laprensa.com.ni
La producción de ajo en Nicaragua data de mucho tiempo atrás, y fue en la década de 1980 en que se produjo por última vez en el departamento de Estelí. Posterior a esta fecha no se registra producción alguna de este cultivo.
Para la elaboración de este artículo se solicitó información estadística de la producción de este rubro a diversas instituciones gubernamentales y privadas, pero ninguna tenía datos disponibles.
No obstante, datos proporcionados por Hugo Torres, ingeniero agrónomo y responsable de la producción de hortalizas del Proyecto de Tecnología Agrícola (PTA), del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag–For), indican que en el primer semestre del año 2002 se importaron a Nicaragua 428 toneladas métricas de ajo, cifra que a juicio de Torres podría ser similar en el segundo semestre del año.
Las importaciones totales de ajo en el 2001, según Torres, ascendieron a los 176 mil dólares, cifras que podrían ser mayores en la actualidad.
En Nicaragua se ha sembrado ajo en Estelí y en Jinotega en las comunidades de Mancotal, San Marcos, Suni, Santa Bárbara y Sacaclí. El ajo pertenece a la misma familia de la cebolla y se conoce como liliáceas. Es una planta que puede producirse en lugares que sean calientes en el día y fríos por la noche. Pues necesita de este cambio térmico para que le permita al bulbo su formación.
AJO CHINO INVADE LOS MERCADOS
En un recorrido que hiciera LA PRENSA por los mercados de Mayoreo y el Oriental, se pudo constatar que el ajo que se aquí se comercializa está siendo importado de China, el que llega empacado en cajas de 10 kilogramos.
En el Mercado Oriental, existe un solo importador de ajo que abastece a todos los comerciantes, mientras que en el Mercado de Mayoreo, existen de cuatro a cinco importadores que a su vez le venden al Supermercado La Colonia y a comerciantes menores que lo venden en el mismo mercado y en algunos casos lo trasladan a los departamentos.
Armando Flores, responsable de ventas de Suministros Mansell (Suman) en el Mercado de Mayoreo, dijo que ellos importan mensualmente de China de forma directa, aproximadamente dos contenedores de ajo al mes. Es decir 2,450 cajas de ajo de 10 kilogramos.
Este ajo lo distribuyen entre 18 comerciantes del Mercado de Mayoreo y a la vez suplen al Supermercado La Colonia.
Flores relata que este ajo chino rompió con las importaciones que se hacían de Guatemala inicialmente.
“Es que el ajo chino es más grande, viene mejor empacado, es más resistente al ambiente, pues puede durar hasta tres meses guardado y no se daña. A diferencia del que se traía de Guatemala, que era más pequeño, menos resistente al ambiente y no traía empaque”, indicó Flores.
Sin embargo, reconoce que el aroma del ajo guatemalteco es mucho mejor que el importado de China. Suman tiene ya cinco años de estar importando ajo y comercializándolo en el mercado nacional.
NICARAGUA EXPORTABA AJO
Pedro López, otro de los importadores de ajo ubicado en el Mercado de Mayoreo, recuerda que el ajo que se producía en los años 80 en el departamento de Estelí, era suficiente para abastecer el mercado nacional e inclusive se exportaba a El Salvador y Costa Rica.
Sin embargo, él cree que la difícil situación económica que atraviesan los productores nicaragüenses y los altos costos de producción han provocado que se dejen de producir.
López dice vender un promedio de 2,500 cajas de ajo chino al mes, siendo los mejores meses de venta de octubre a diciembre. Esto debido a las fiestas de fin de año.
Por su parte, Hugo Torres, comentó que el tamaño del ajo producido en Nicaragua era muy pequeño y fue entonces cuando se empezó a trabajar con dos variedades (Fong San I y Fong San II), las que fueron traídas por la Misión Técnica de China Taiwan. “Eran ajos con cierta pigmentación morada y de regular tamaño”, recuerda.
Sin embargo, por el mal manejo en la producción de semillas, se perdió la calidad y capacidad productiva de la misma. Fue entonces cuando se comenzó a traer ajo de Guatemala. Trayendo las mismas variedades y otras variedades blancas de otros tamaños.
Guatemala es por excelencia en Centroamérica el suplidor de ciertas hortalizas. Este país tiene mano de obra laboriosa y muy tecnificada.
La importación de ajo paga cero arancel cuando se trae de la región y tan sólo un 10 por ciento, cuando son importadas fuera de Centroamérica.
Sin embargo, hoy en día los importadores “fuertes” de ajo ya no lo traen de Guatemala, sino que lo están importando de China o bien de los Estados Unidos.
PTA: PROMOVER LA PRODUCCIÓN
Hugo Torres, responsable de la producción de hortalizas del Proyecto de Tecnología Agrícola (PTA), dijo que el Mag–For está interesado en comenzar a promover la producción no sólo del ajo, en el departamento de Estelí, sino de todas las hortalizas, a través de este proyecto. Para ello pretenden trabajar con Organismos No Gubernamentales y empresarios privados interesados en producir suficiente hortalizas de calidad y en cantidad suficiente como para suplir la demanda interna de hortalizas. Y de igual forma poder realizar algunas exportaciones.
Carlos Shan, técnico agrónomo de la Misión de China Taiwan en Nicaragua, al ser consultado sobre el tema de la promoción del cultivo del ajo en el país expresó que él considera que “en Nicaragua se puede producir ajo, pero el producto no tiene ningún valor comercial debido a la baja calidad del mismo”.
Explicó que según la experiencia obtenida de la Misión se sabe que en el departamento de Estelí se puede sembrar ajo, pero los resultados no son los mejores. Pues la constante humedad de la región afecta el cultivo.
EL AJO Y SU SIEMBRA
La mayoría de hortalizas, al igual que el ajo, su ciclo productivo es de 120 días. Para reproducir el ajo se tiene que sembrar el “dientecito”. La producción se mide por quintal y se puede decir que Nicaragua cuando producía ajo tenía rendimientos aproximados a los 12 y 13 quintales por manzana.
Según datos proporcionados por Hugo Torres, ingeniero agrónomo, se sabe que aún cuando existen variedades que han sido introducidas a Guatemala, como la taiwanesa y la chilena, localmente las que se han cultivado en mayor escala son las criollas. Pues éstas presentan características especiales de mayor adaptabilidad, resistencia relativa a plagas y enfermedades.
Especialmente permiten un almacenaje más prolongado, aunque su mayor problema consiste en que el tamaño del bulbo no satisface al mercado internacional.
De acuerdo con el ciclo del cultivo la cosecha deberá hacerse en los meses secos. La siembra puede realizarse desde la segunda quincena de septiembre hasta finales de noviembre y en algunos casos, hasta el inicio de diciembre, debiéndose cosechar en los meses de enero a marzo.
El ajo está físicamente maduro y listo para ser cosechado cuando las hojas y los tallos empiezan a doblarse, adquieren un color café-dorado y para entonces ya se han formado bulbos con dientes definidos y diferenciados. 
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