Campesinos no recuerdan tragedia
Elízabeth Romero elizabeth.romero@laprensa,com.ni
La mayoría de los campesinos que sufrieron quemaduras a causa de la descarga de un cable de alta tensión, en la carretera entre Matagalpa y Jinotega, no recuerdan el accidente sufrido, debido a que todos perdieron el conocimiento al momento del percance.
En total son 13 los campesinos internados en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, tras sufrir, en su mayoría, quemaduras de tercer grado; otros cinco afectados son niños que fueron remitidos al Hospital Fernando Vélez Paiz.
La mayoría de los pacientes adultos coincidieron en que el camión salió de Waslala en horas de la madrugada del domingo, con unas 150 personas.
“Yo recuerdo cuando nos montamos en el camión, cuando salimos de Waslala me acuerdo bien que salimos en la madrugada, veníamos varios de diferentes lugares”, eso es lo único que recuerda José Oliver Cienfuegos, de 47 años, oriundo de Sofana, una zona aledaña a Waslala. Sus dos hijos Marlon y Nelson, de nueve y 12 años respectivamente, también sufrieron quemaduras, por lo que fueron ingresados en el hospital de Matagalpa.
Cienfuegos iba con toda su familia al igual que el resto de sus compañeros, con la esperanza de trabajar; sería su primer día de trabajo en la hacienda La Aurora, entre Matagalpa y Jinotega, donde les pagarían seis córdobas por cada lata de café cortada.
Cienfuegos y su familia tenían como meta trabajar por lo menos unas cuatro quincenas para comprar ropa a los niños. Pero además de la desgracia sufrida, los campesinos perdieron la pocas pertenencias que llevaban consigo. Hubo quienes se aprovecharon de la tragedia.
“Sentí como un trueno, como que me pegaron un gran golpe, un solo, caí y ya no me acuerdo... dicen que me agarraron, que andaba como loco en el camión”, reveló Cienfuegos.
Según el afectado, se acercaban a la hacienda, cuando de pronto uno de los campesinos trató de apartar un cable de luz que estaba bajo, “no supimos quien”, porque íbamos como 150, lo agarró el cable y reventó y voló el fuego entre todita la gente que íbamos”.
PIERDE A SU SOBRINO
Igual que Cienfuegos, Justo Pérez López, de 30 años, no recuerda nada de lo ocurrido. Allí murió su sobrino Abel Pérez Gutiérrez, quien iba junto a ellos, una sobrina suya Yamileth Pérez, de 15, también sufrió quemaduras en los pies.
“Buscábamos como ganar unos centavitos, pero por la gran tuerce no pudimos”, lamentó Pérez, quien consideró que los seis córdobas que les pagarían por lata de café cortado era buen precio “para allá que no se gana nada en la montaña, que queda a un día de caminos de la carretera”.
Sabino Blandón lamentó que no tiene dinero ni ropa para regresar junto a sus dos hijos, uno de 20 y otro de 10 años, con quienes fue trasladado a Managua.
“Estoy sin reales y no hay como irme porque soy de Siuna”, aseguró Blandón quien dijo desconocer qué pasó ese fatídico domingo, porque él junto a decenas de personas venía en la parte de abajo del camión mientras otro grupo de campesinos viajaba encima de las barandas.
Ni siquiera sabe en que lugar de la carretera fue el accidente.
QUEMADURAS PROFUNDAS
El director del Hospital Lenín Foseca, Ramiro López, indicó que de lo que ha conocido por los familiares de los pacientes, los campesinos quemados sufrieron lesiones con el latigazo de la corriente del cable que se partió en dos.
“Estos pacientes en la mayoría, el 90 por ciento, tienen quemaduras de tercer grado, estas quemaduras afectan piel, tejido celular subcutáneo, músculos, vasos sanguíneos hasta huesos. Son quemaduras profundas”, explicó el galeno.
Estas quemaduras por el mismo grado de profundidad tardan en sanar aproximadamente tres semanas, muchos de ellos van a necesitar injerto y cirugía reconstructiva. El hospital rehabilitó un cubículo climatizado en la sala de privados del Hospital Lenín Fonseca, “es una sala completamente limpia y con todas las medidas ascépticas para que no entre todo mundo y no haya peligro de contaminación, porque este tipo de lesiones son altamente contaminantes y el riesgo es elevado”.
El domingo, día de la tragedia, el hospital dio muestras de una gran organización, al momento estuvieron cirujanos generales, cirujanos plásticos, emergenciólogos, personal de enfermería adecuado y hasta el responsable de abastecimiento material para que no hiciera falta nada, y no enfrentaron problemas. Farmacias privadas también apoyaron con ciertos medicamentos.
IMPROVISAN ALBERGUE
Un organismo cristiano que apoya al hospital albergó a los familiares de los pacientes, en una casa ubicada a la altura del kilómetro 15 carretera vieja a León, donde están siendo atendidos. 
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