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MARTES 7 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22964 / ACTUALIZADA 02:00 am
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Principal causa de la crisis

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Migdonio Blandón B.
silvestreblandon@hotmail.com

A medida que la población crece y se acortan las distancias, la tecnología, cuyo desarrollo se expande a los confines del orbe, es aprovechada por quienes con la adecuada preparación y esfuerzo han adquirido los medios para aprovecharla. Y sin que haya falta de espacio para la vida transitoria que Dios en la Tierra nos da, es una minoría la que disfruta excesiva abundancia, mientras en grandes sectores cunde el hambre y la miseria.

Pero lo que en gran parte ha faltado es la solidaridad humana, que de hecho se traduce en la falta de Dios en nuestras vidas, habiendo extremado egocentrismo de quienes acaparan para sí todo lo que pueden, sin importarles los medios ni la miseria que ocasionan para lograrlo.

En nuestro planeta hay cupo y lo necesario para todos. Alguien con avanzados estudios, ha manifestado que la población mundial, podría caber en sólo el Estado de Arkansas; a lo que agregaríamos que como medios de subsistencia, la riqueza potencial de tierra y mar, que aún con los adelantos científicos no se aprovechan debidamente, ya que en ocasiones, al darle rumbo equivocado, de hecho son causa de graves daños a la naturaleza en general.

La razón principal es porque el mundo secular, invadiendo los ambientes en todos los sectores, se ha olvidado de Dios. Los mandamientos de su Ley, resumidos en: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”, si algunos los recordamos no los practicamos. Jesucristo Dios y Hombre, al redimirnos para enseñarnos a vivirlos, se ha quedado en su Iglesia en Espíritu y verdad, para que nada nos faltase; pero al desconocer sus mandatos, abusamos de sus dones.

Así, haciendo mal uso de dones y atributos, se va destruyendo el planeta, pretendiendo alcanzar lo vedado de la sabiduría divina. Entre otras peligrosas pretensiones, la creación de la vida en laboratorios, la clonación, la supresión y extinción de la misma por anticonceptivos y abortos, lo mismo que la utilización de energía nuclear para fines destructivos, y llenos de soberbia y egolatría, contaminando los ambientes, ha venido proliferando integralmente la crisis.

Esa gravísima falta de Dios, generada por la soberbia y la egolatría que se da a todos los niveles, ha sido y es razón principal de la gravísima crisis que de una u otra forma mundialmente se vive; convirtiéndose para algunos en quimérico y efímero paraíso, mediante malévolas actuaciones, las que tarde o temprano se manifiestan en crisis infernales; y que consciente e inconscientemente por distintos medios arrastra a muchos, al globalizarse la misma.

Eclesiástico 19,24 dice: “Más vale ser ignorante y honrar a Dios que ser listo y faltar a la ley”. Él es sabiduría absoluta, amor verdadero, paz auténtica y eterna felicidad. Si con humildad reconocemos que por Su amor a Él todo se lo debemos, ¿por qué no reconocerle y amarle como a nuestro único Dios y Señor?

Es muy importante abrirle nuestro corazón en este año nuevo, es necesario que todos nos integremos a su Reino de amor y de Paz. Él ha dicho bien claro: que su Reino no es de este mundo, pero que dentro de nosotros está. Sólo con Él se supera toda crisis; y solamente haciendo su voluntad, viviendo a plenitud, al final se trasciende a la eternidad.

El autor es miembro de Eduquemos.  
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