Críticas a Bush
Jean Louis Doublet AFP
WASHINGTON.- El gobierno estadounidense mantiene actitudes diferentes ante Irak y Corea del Norte, lo cual le vale críticas de quienes consideran que está subestimando el riesgo que plantea Pyongyang.
Tanto Time como Newsweek –principales semanarios estadounidenses– se interrogan en tapa si el gobernante norcoreano Kim Yong Il representa “una amenaza mayor” que la del iraquí Saddam Hussein.
Por un lado, el gobierno de George W. Bush acumula tropas en la región del Golfo para un posible ataque militar contra Irak. Por el otro, eligió un abordaje diplomático para persuadir a las autoridades de Pyongyang a que detengan su programa de desarrollo nuclear.
Sin embargo, el propio Bush admitió que Estados Unidos no sabe si Hussein alberga bombas atómicas, y afirma por el contrario que Corea del Norte tiene al menos dos de estas bombas, elaboradas con plutonio antes del congelamiento oficial de su programa nuclear en 1994.
NORCOREANOS DESARROLLAN MISILES
Por otra parte, los norcoreanos desarrollan misiles de largo alcance que podrían permitirles bombardear Alaska, Hawai e incluso California, según Newsweek. Los misiles Scud iraquíes no tienen ese alcance. “Evidentemente, acá se está midiendo con dos varas, dos balanzas”, dijo el experto en cuestiones asiáticas del Hudson Institute, en Washington, Robert Dujarric.
Sin embargo, Bush no ve contradicción alguna. Corea del Norte representa “un problema diplomático, no un problema militar”, afirmó.
“Ya he dicho en Corea del Sur que no tenemos la intención de invadir Corea del Norte”, afirmó el mandatario en declaraciones a la prensa al fin de una reunión de su gobierno en la Casa Blanca este lunes.
“Esperamos que Corea del Norte respete sus obligaciones y su acuerdo con Estados Unidos según el cual no va a desarrollar armas nucleares”, agregó Bush para quien la crisis con Corea del Norte “puede ser resuelta diplomática y pacíficamente”.
LA POLÍTICA DE EE.UU.
La política estadounidense es presionar a Pyongyang junto a sus aliados en la región, en particular Corea del Sur, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, este lunes. “Queremos trabajar mano a mano” con Seúl, indicó.
Las diferencias de abordaje generan cada vez más críticas en Estados Unidos. El ex secretario de Estado del presidente demócrata Bill Clinton, Warren Christopher, abrió el fuego la semana pasada, aunque ahora las discrepancias también aparecen entre los propios republicanos.
“Nunca deberíamos abandonar la opción militar cuando Estados Unidos enfrenta una amenaza directa. Debe ser el último recurso (...) pero excluirla significa no tratar esta amenaza con la seriedad que amerita”, afirmó el domingo el senador John McCain, quien fuera adversario de Bush en las primarias republicanas del año 2000.
La Casa Blanca apuesta a que Pyongyang realiza un “chantaje” para intentar lograr nuevas concesiones en momentos en que su economía está devastada y la población sufre una hambruna.
UN CHANTAJE
“Es un chantaje que puede funcionar como ya fue el caso con la crisis de 1993 que desembocó en el acuerdo de 1994”, opinó Dujarric. Washington no desea una guerra con Corea del Norte, cuyo ejército tiene más de un millón de hombres y que ya tiene la experiencia de una sangrienta guerra contra Estados Unidos entre 1950 y 1953, afirmó.
“Un ataque militar es muy poco probable. Es posible que Corea del Norte se derrumbe por sí misma, pero Corea del Sur no tiene ninguna intención de reunificación y los estadounidenses saben que eso sería difícil y costoso”, agregó, explicando el silencio de Washington sobre la cuestión de un eventual cambio de gobierno en Pyongyang, algo que sí propugna para el caso de Bagdad.
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