Anciano asesinado de dos balazos
Luis Alemán luis.aleman@laprensa.com.ni
De dos disparos, aparentemente de revólver calibre 38, falleció la madrugada de ayer domingo el señor Enrique Estrada Membreño, de 85 años de edad, luego que intentó enfrentarse a desconocidos que penetraron a su vivienda, en San Rafael del Sur, supuestamente con intenciones de robar.
El hecho ocurrió en la casa de habitación de la víctima, ubicada de la Alcaldía tres cuadras abajo, en el barrio La Palmera.
El descubrimiento del cadáver de don Enrique fue hecho por su hijo Javier Estrada, quien fue avisado por una vecina llamada Carmen Gago, de que la puerta de la vivienda de su padre se encontraba abierta y que éste no se hallaba dentro de ella.
El joven entró a la vivienda en compañía de doña Carmen hasta el cuarto de su padre que queda en el lado de arriba de la casa, sin encontrar nada, fue cuando doña Carmen salió a avisar al resto de hijos del ahora occiso, mientras Javier continuó buscando, hasta encontrar el cadáver de su padre boca abajo con una herida en la nuca y en un charco de sangre en un cuarto ubicado en la parte de abajo de la casa.
Tras el hallazgo, los familiares avisaron a la Policía la que llegó tiempo después, cuando gran cantidad de curiosos hacían esfuerzos por ver el cadáver de don Enrique, incluso se conoció que más de alguno penetró al interior de la casa, violentando la escena del crimen.
La cantidad de policías de San Rafael del Sur que llegaron a dar cobertura al suceso, no fue suficiente para la gran cantidad de curiosos que rodearon la vivienda borrando evidencias que pudieron quedar en el lugar.
NADIE VIO NADA
La violación de la escena del crimen será una limitante que afectará la investigación de la Fiscalía, pero también lo será la falta de testigos. Ningún vecino vio ni escuchó nada, a pesar de que al parecer se registró un fuerte forcejeo entre la víctima y sus atacantes que al final le realizaron los dos disparos. El anciano cayó boca abajo, sobre unos sacos de ropa y con un machete en su mano derecha, el que utilizó para enfrentar a sus asesinos.
Don Enrique Estrada Membreño era un hombre muy conocido en San Rafael del sur y según algunos vecinos, se dedicaba a prestar dinero, quizás, eso motivó a sus asesinos a penetrar en su vivienda y robar, pero se encontraron con su resistencia, razón por lo que terminaron con su vida.
ÚLTIMA TRANSACCIÓN
Don Enrique Estrada realizó su última transacción a la 1:30 minutos de la tarde del pasado sábado cuando fue visitado por Noél Cerda, alcalde del Municipio y Bismark García, quien tenía empeñadas unas prendas.
Cerda confirmó que él hizo el favor a García de acompañarlo para interceder ante don Enrique para que le diera las prendas. “Yo pagué 7,200 córdobas a don Enrique y éste regreso las prendas que estaban empeñadas, afirmó el Alcalde, quien dijo que todo se “trató de una lamentable coincidencia”.
PRESUNCIONES
La Policía ni la Fiscalía dieron su versión oficial, pero lo que se presume es que el, o los asesinos, penetraron por unas persianas de madera que hay en el frente de la vivienda y comenzaron a registrar un cuarto, que se conoció era el de una hija que vivía con don Enrique Estrada Membreño y que días antes había salido a Masachapa a visitar a los familiares de su esposo.
-Los asesinos hicieron mucho ruido porque registraron roperos, cajones y otros lugares, por lo que se supone, el ruido despertó al anciano que en calzoncillos y armado con un mache llegó hasta donde estaban los sujetos que lo sorprendieron, entraron en un forcejeo y al final salieron los disparos que lo mataron.
-Para la Policía y la Fiscalía, nada aún está claro, todo es pura presunción, “estamos realizando las primeras investigaciones, lo que sabemos es que murió de dos disparos, nada más”, afirmó la fiscal, doctora Ninfa Morales, que en compañía del comisionado Luis Barrantes, jefe del Distrito Siete de Policía, encabezaban las investigaciones del crimen.
TODO ALBOROTADO
El cuarto donde fue hallado el cuerpo de don Enrique estaba desordenado, aparentemente fue registrado con mucha ligereza. Unas ventanas estaban arrancadas y la puerta del patio estaba abierta, se presume que por ella huyeron los asesinos 
|