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DOMINGO 5 DE ENERO DEL 2003 / EDICION No. 22962 / ACTUALIZADA 1:00 am
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Vocación de servicio los lleva a la muerte

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El pequeño Francisco javier siempre quiso ser bombero, el pasado 14 de diciembre en el simulacro de terremoto fue rescatado por un miembro de la Cruz Roja.

 

Jehú Hernández y Luis Alemán
sucesos@laprensa.com.ni

Disciplina, honor, abnegación. Ese fue el lema que abrazó fielmente durante los últimos 40 años de su vida el capitán Orlando Rivas Fletes, jefe de la Guardia Permanente del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Managua, quien perdiera la vida ayer por la mañana en el cumplimiento de su deber.

Junto a él también falleció Francisco Javier Collado Castellón, un joven bombero que a pesar de contar con sólo 13 años de edad, daba muestras de un alto sentido de humanismo y servicio comunitario.


TODA UNA VIDA DE AMOR

El capitán Rivas nació el 10 de mayo de 1935 en Potosí, Rivas, pero se trasladó a Managua en 1962 a integrarse al Cuerpo de Bomberos, con la firme convicción de que su misión en la vida era ayudar al prójimo, salvar vidas y proteger bienes.

Según el mayor Félix Téllez, desde su integración fue capaz de ganarse el cariño y aprecio de tropas y oficiales de esa benemérita institución. “En él relucía su espíritu de ayudar a los demás. Recolectaba ropa y comida para llevarlas a personas de escasos recursos económicos de El Sauce, en León, y en el sector de la Colonia Morazán y la Calle 14 de Septiembre aquí en Managua. Eso lo hacía a título personal”, indicó.

Con su primer matrimonio procreó tres hijos. Dos de ellos viven en la Colonia Morazán y otro en Estados Unidos. Con su segunda esposa, Esther de los Ángeles Collado Gaitán, aunque no procreó hijos, compartía la educación y formación de una hija de ésta.

Durante su larga trayectoria bomberil, formó y capacitó a muchos jóvenes que llegaban con la intención de formar parte de esa institución. Su abnegada labor y preparación recibida durante varias décadas, le permitió ostentar el grado de Capitán, con el cargo de Jefe de la Guardia Permanente, que es la Guardia Operativa que pasa en alerta las 24 horas del día.


UN JOVEN PROMETEDOR

Francisco Javier Collado Castellón, con tan sólo 13 años de edad, ya había hecho historia en la lucha contra incendios. Su pequeña imagen tomó notoriedad por una fotografía publicada en LA PRENSA, captada durante su participación en los ejercicios de rescate en un simulacro de terremoto realizado el pasado 14 de diciembre, en Managua.

A su corta edad, tenía en su haber varias acciones de extinción de incendios y hasta había logrado obtener su diploma de bombero. “Desde chiquito, él siempre soñó con ser un gran bombero”, afirmó su mamá Paula Maribel Castellón García, quien no entiende cómo un adolescente que se formaba para salvar vidas, podía morir de forma tan trágica.

Francisco Javier tenía en sus venas sangre de bombero. Su tío, el capitán Orlando Rivas Fletes, le había inculcado desde pequeño el espíritu de un apagafuegos y poco a poco lo fue introduciendo en ese mundo de llamas, agua y humo. Irónicamente, ambos murieron cumpliendo esa noble misión de apagar incendios.

“Siempre quiso ser bombero, era su gran aspiración y por eso murió”, afirmó muy consternado don Manuel Collado Gaitán, padre de Francisco Javier Collado Castellón. “Ellos (los bomberos) están para resguardar la vida, pero otro irresponsable se las quita”, expresó.  
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