Epifanía: los 3 Reyes Magos
info@laprensa.com.ni
Esta fiesta, celebrada el 6 de enero, tiene dos nombres: Epifanía o manifestación del Señor, y Reyes Magos, a los que el Señor se manifestó. No estudiamos aquí el fenómeno de la estrella. Tampoco la personalidad de los Magos, sino su actitud. El hecho lo cuenta San Mateo. Llegaron unos Magos a Jerusalén, preguntando por el nacido rey de los judíos, pues habían visto su estrella en Oriente y venían a adorarlo.
Porque son diversas las actitudes de los hombres ante la llamada de Dios. “Cuando un dedo señala una estrella, todos los tontos sólo miran al dedo”. Quizá la estrella fue visible en toda la región. Pero muchos no levantaron la visita y no la vieron.
Quizá muchos vieron la estrella, pero no la siguieron. Quizá algunos la vieron y la siguieron, pero les faltó constancia y desistieron. Los Magos, en cambio, vieron la estrella, se pusieron en marcha, se enfrentaron al simún del desierto, y llegaron hasta el final. “No se pusieron en camino, dice San Juan Crisóstomo, porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino, como premio a su generosa actitud”.
La estrella se les ocultó por algún tiempo. Es la noche oscura del alma. Pero ellos no cejaron en su empeño y la estrella les condujo hasta Belén. E1 premio fue maravilloso: se encontraron con Dios. “Entraron en la casa y vieron al Niño con María su madre, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron oro, incienso y mirra”.
Fue una dura prueba. Pero el Señor les iluminó. Entraron y adoraron. Creyeron y abrieron los tesoros de su generosidad: oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre. Le entregaron todo. Este fue su mérito, “que Dios no mira tanto lo que le damos, cuanto lo que nos reservamos para nosotros”, dice San Ambrosio.
Creyeron que aquel pobre infante era el Mesías, descubrieron en aquel niño desvalido al Dios Salvador. Superaron las pobres apariencias, algo que pocos saben hacer. “Siempre los buscadores de Dios se equivocan, no porque se lo imaginen menor de lo que es, sino porque se lo imaginan más inflado. Dios es grande, no inflado” (Martín Descalzo). Los hombres no recibieron a Cristo, porque “esperaban un carabinero y vino un bebé” (Bernanos). Pero “sólo el humilde es el verdadero”, dice Jorge Guillén.
Según la tradición más frecuente, fueron tres los Reyes Magos, y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Herodes les había rogado con mala intención que volvieran a él, pero “volvieron a su tierra por otro camino”. Fulton Sheen aclara: “Nadie que alguna vez se encuentre con Cristo con buena voluntad, volverá por el mismo camino por el que llegó”.
La lección de los Magos es válida siempre. Nos enseñan alteza de mirar para ver la estrella, intrepidez para seguirla y constancia para llegar hasta el fin. “¿Por qué hay hombres, escribe Karl Rhaner, parecidos a los escribas de Jerusalén que conociendo el camino no lo emprenden? ¡Deja todos esos calculadores y sigue la estrella que brilla en tu corazón!”
Otro mensaje nos regalan los Magos. E1 poeta inglés Anden, en un poema sobre Navidad presenta a los tres Magos motivando su viaje. E1 primero dice: “Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella”. El segundo dice: “Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella”. E1 tercero dice: “Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella”. A1 final afirman los tres: “Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella”.
LA MANIFESTACION
Epifanía significa “manifestación”. Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:
Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12).
Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán.
Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.
La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera. La fiesta de la Epifanía tiene su origen en la Iglesia de Oriente. A diferencia de Europa, el 6 de enero tanto en Egipto como en Arabia se celebraba el solsticio, festejando al sol victorioso con evocaciones míticas muy antiguas. Epifanio explica que los paganos celebraban el solsticio invernal y el aumento de la luz a los trece días de haberse dado este cambio; nos dice además que los paganos hacían una fiesta significativa y suntuosa en el templo de Coré. Cosme de Jerusalén cuenta que los paganos celebraban una fiesta mucho antes que los cristianos con ritos nocturnos en los que gritaban: “La Virgen ha dado a luz, la luz crece”.
Entre los años 120 y 140 AD los gnósticos trataron de cristianizar estos festejos celebrando el bautismo de Jesús. Siguiendo la creencia gnóstica, los cristianos de Basílides celebraban la Encarnación del Verbo en la humanidad de Jesús cuando fue bautizado. Epifanio trata de darles un sentido cristiano al decir que Cristo demuestra así ser la verdadera luz y los cristianos celebran su nacimiento.
Hasta el siglo IV la Iglesia comenzó a celebrar en este día la Epifanía del Señor. Al igual que la fiesta de Navidad en occidente, la Epifanía nace contemporáneamente en Oriente como respuesta de la Iglesia a la celebración solar pagana que tratan de sustituir. Así se explica que la Epifanía se llama en oriente: Hagia phota, es decir, la santa luz.
Esta fiesta nacida en Oriente ya se celebraba en la Galia a mediados del S IV, donde se encuentran vestigios de haber sido una gran fiesta para el año 361 AD. La celebración de esta fiesta es ligeramente posterior a la de Navidad.
Tomado de: aciprensa.com encuentra.com 
|