la risa como estilo
Brendan Fraser
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“¿En qué trabajé antes de ser actor? Hice de todo. Desde estacionar autos o como vendedor. El trabajo más extraño fue enchufando luces de árboles de Navidad, en un árbol secoya de 150 pies de altura o en algún otro lugar de Seattle” |
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Fabián W. Waintal
Imponiendo buen humor desde el primer momento que abre la puerta, Brendan Fraser saluda con el poco español que sabe: “Hola. Buenas tardes”. Vestido con saco de terciopelo azul y pantalones grises, combina perfectamente con el mismo color de sus ojos. Y en cierta forma también define su éxito como actor: suficiente atractivo para las mujeres; pero también cae bien entre los hombres, por el buen sentido del humor y la naturalidad con que actúa.
Y una anécdota también lo define personalmente, cuando es él quien empieza el reportaje, preguntando qué le pasó a mi dedo índice vendado. Y aunque al principio eludimos la respuesta, para seguir hablando sobre él; Brendan no quiso dejar el Hotel Hyatt Park de Los Angeles, insistiendo que le contara cómo me había quebrado el dedo, con la puerta del auto. Esa es su forma de ser: alguien súper amable que impone los modales y el afecto, por encima de la pedantería que reflejan otras estrellas de cine.
- ¿Cuántos idiomas habla?
- Puedo hablar algo de francés, porque me crié en Canadá, aunque nací en Indianápolis (Estados Unidos). Pero mi francés es bastante compulsivo. Creo que me veo simpático hablándolo en París. Cuando voy a Francia, les digo que hablo francés pero me siguen hablando en inglés, así que no debo ser tan bueno. También, en Seattle, cuando era adolescente aprendí un poco de ruso, por una compañía de teatro soviética que había llegado a la ciudad. Yo recién empezaba a trabajar como actor, aunque solamente me dejaban limpiar lo que otros dejaban. Pero igual aprendí a saludar y a decir algo así como “Yaja chu kovit widiomagtenofon”.
- ¿Qué significa?
- Quiere decir “¿Dónde puedo conseguir una video casetera? (Se ríe).
- ¿De todos los lugares que recorrió por el mundo, cuál recuerda con más gracia?
- Cuando fui a Manila, en Filipinas, para promocionar ‘George of the jungle’. Me impresionó ver pinturas gigantes con mi foto. Pero mis ojos, también los habían dibujado rasgados como un asiático más (Riéndose). Fue interesante.
Brendan James Fraser ya se había acostumbrado a viajar, desde muy chico, acompañando al padre que se especializaba en turismo, recorriendo juntos diferentes ciudades de Italia, Suiza, Holanda, Inglaterra y Estados Unidos.
Fue en uno de aquellos viajes a Londres, que se enamoró del teatro y al volver a Estados Unidos, decidió entrar al Instituto Cornish de Seattle, para estudiar actuación.
El gran debut en cine, todavía puede disfrutarse en algún video rentado, como el perdido marinero de la película ‘Dogfight’ de River Phoenix.
Su turno para protagonizar le llegó con la comedia ‘Encino Man’ y atrapó la atención infantil con ‘George of the jungle’. Pero con ‘The Mummy’ cautivó al mundo entero, agregándole buen humor al cine de súper acción, con el estilo de aventuras que disfrutó también en la vida real.
- ¿La crianza al lado de un padre ejecutivo de turismo fue bastante aventurera, viajando por todo el mundo?
- Sí. Mi padre trabajaba con turistas de Canadá, con una rama del gobierno norteamericano, que nos imponía viajes cada tres o cuatro años. No sé exactamente lo que hacía, así que pudo haber trabajado para la CIA (ríe). Pero sí. Viajábamos por todo el mundo y en cierta forma tuve una vida bastante aventurera. Suena insólito porque es un punto en común que tenemos con muchos actores. Algo debe tener que ver, porque nos acostumbramos a ambientarnos rápido; al pasar por lugares diferentes y por eso, necesitamos reinventarnos una y otra vez.
- ¿Cómo fue que se decidió por la actuación?
- Empecé, a los 17 años, justo cuando mi padre cambió de trabajo, porque no podía pagar una universidad de Toronto, que era demasiado cara. En ese entonces vivía en Seattle Washington, donde hay una comunidad artística enorme, con pintores y teatros maravillosos. Es un lugar muy especial y ahí decidí formarme como actor profesionalmente. Pero también cuando era chico, me gustaba actuar por diversión, aunque no lo tomaba demasiado en serio. Y me parece que para ser buen actor, tampoco tenemos que tomarnos demasiado en serio.
- ¿Entonces no es verdad que se decidió por la actuación cuando se enamoró del teatro en Londres?
- Es verdad que me enamoré del teatro en Londres, pero en ese entonces todavía no quería ser actor. Yo vivía en Holanda y viajaba a Londres en las vacaciones. Y allá fue donde vi una obra de teatro por primera vez. Me asombró el trabajo de los actores. Tampoco había visto demasiado cine hasta ese momento; así que mi mayor influencia fue el teatro y la televisión con los dibujos animados de Warner... porque de paso promociono la película ‘Looney Tunes back in action’...
En la Brendan Fraser aparece como un guardia de seguridad que despiden de Warner Bros, junto con el Pato Lucas. La historia se envuelve de acción, cuando Brendan viaja con Lucas a Las Vegas, intentando salvar al padre (Timothy Dalton) atrapado por el malvado dueño de Acme (Steve Martín). Mientras tanto, Bugs Bunny impone que Warner contrate otra vez a Lucas y él mismo lo va a buscar hasta Las Vegas, con la Vicepresidenta del Departamento de Comedias (Jenna Elfman).
– ¿Cómo fue la filmación con Bugs Bunny y el Pato Duffy? ¿agregaron los dibujos animados después de la filmación con los actores? ¿cómo pudo actuar sin nada frente suyo?
– ¿Cómo nada? Si ves la película, Bugs Bunny y Duffy están ahí. Y yo me los imaginé cuando filmaba. Es lo bueno de los dibujos animados: es gracioso que sean graciosos. Lo pueden mostrar como alguien real y en medio de un viaje en tren, pueden parar todo de golpe, pegarte en la nariz y demostrar que son dibujos animados. Por supuesto que me volví un poco loco, actuando sin la otra persona en el lugar, pero ese es mi trabajo. Y los actores necesitamos imaginación para trabajar. Mientras el actor pueda imaginar que hay algo adelante, el público también lo va a creer. Nunca es fácil, porque si lo fuera.... todo el mundo lo estaría haciendo.
– ¿Lo ayudó la experiencia de haber filmado con los efectos especiales de ‘The Mummy’?
– Sí, así como también ayudaron las veces que me echaron de clases, en la escuela, por mal comportamiento (riéndose). Pero hablando en serio, me gusta el avance de la tecnología que te permite crear o inventar un mundo aparte. Comparemos la época del cine mudo que se filmaba con cientos de extras y hoy, con la computadora, generan todo un ejército. Es increíble lo que se puede lograr. Pero también tantos avances, van a lograr que en el futuro, volvamos a los viejos métodos, aprovechando la filmación de una escena análoga, en vez de una digital.
– ¿Es verdad que en las películas de acción filma usted mismo las escenas peligrosas, sin dobles?
– Hago aquellas que me dejan, porque siempre hay algún representante de la Compañía de Seguros que dice: “No pueden colgarlo del cuello con la cabeza abajo”. Y ahí, piden un doble. Por eso, filmo todo lo que puedo o me dejan. Lo gracioso es que en ‘Looney Tunes back in action’ mi personaje es el doble de Brendan Fraser, que se queda sin trabajo porque tuvo un altercado con el verdadero Fraser, así que consiguió un trabajo como agente de seguridad en Warner Bros, que en verdad es bastante bajo, porque su padre es uno de los actores más famosos en el mundo...
- ¿Se da cuenta que algo parecido puede pasarle a su hijo Griffin Arthur cuando crezca? ¿cree que seguirá sus pasos en el negocio del espectáculo?
- Si él quiere... Todavía es un bebé muy chiquito. Recién cumplió un año. Te guardo la respuesta para más adelante, cuando crezca.
– Pero teniendo a dos padres actores....
– Es que mi esposa no es actriz.
– ¿Dice que su esposa, Afton Smith, no es actriz?
– Bueno, solía ser actriz, pero ya no lo es. Ella misma decidió dejar la actuación. Justo acabamos de hacer una participación especial, un ‘cameo’, en una película de David Spade. Y creo que Afton también estuvo en ‘George of the jungle’.
– Por eso me extrañó que dijera que no es actriz, porque en ‘George of the jungle’, su actual esposa era la amiga de Úrsula que lleva a George a Estados Unidos...
– Es cierto. Hasta yo me había olvidado. Pero en esa época ni siquiera sabíamos dónde podía terminar nuestra relación.
– ¿Entonces no se conocieron filmando ‘George of the jungle’?
– No, no. Fue antes. Nos habíamos conocido en una reunión social, en una ‘barbacoa’, un poco antes de ‘George of the jungle’.
Combinando cine con vida personal, Brendan Fraser se había comprometido con Afton Smith, recién cuando terminaron de filmar aquella película, para celebrar la boda en el lujoso Bel Air Hotel de Los Ángeles. Fue después del casamiento, que la esposa decidió cambiar la actuación para dedicarle el tiempo completo a la familia, criando el mimado bebé Griffin Arthur que nació el 17 de septiembre del año pasado. Y habiendo ganado más de cincuenta millones de dólares con sus películas, es obvio que Brendan Fraser puede mantener solo a la familia.
– ¿Antes de ganar lo suficiente como actor tuvo otro tipo de trabajo?
– ¿En qué trabajé antes de ser actor? Hice de todo. Desde estacionar autos o como vendedor. El trabajo más extraño fue enchufando luces de árboles de Navidad, en un árbol secoya de 150 pies de altura o en algún otro lugar de Seattle.
– ¿Alguna vez lo despidieron?
– Sí, sí. Me echaron de una compañía de globos en la que trabajaba. Se llamaba Red Baloon Company, vendía globos gigantes.
– ¿Por qué lo despidieron?
– No lo sé. Todavía quiero saber por qué me echaron. Si alguna vez vas a comprar algún globo pregúntame a mí, porque sé una barbaridad del tema. Era bastante bueno.
– ¿Algún papel como actor que peleó por conseguir y no se lo dieron?
– Fue para una película sobre samurais, de Milos Forman, que nunca se hizo al final. También me pasó con ‘Perfume de mujer’, con Al Pacino. Yo estaba en la mitad de la filmación de otra película llamada ‘School ties’ y todo el elenco quería trabajar en ‘Perfume...’ Todos teníamos el mismo guión, todos queríamos conseguir el mismo trabajo y viajábamos los fines de semana de Nueva York a Boston para reunirnos con el director. Al final le dieron el personaje a Chris O’Donnell.
– ¿Los actores que más lo influenciaron en su trabajo?
– ¿La gente que admiro y me hace reír? Te diría que Bill Erwin es el primero, un cómico que vi por primera vez, cuando yo estaba estudiando teatro en Seattle. Me gusta que pueda hacer reír sin siquiera hablar. Admiro también a los clásicos como Buster Keaton. Charles Chaplin, Danny Kay. Y para decirte la verdad, los personajes de dibujos animados, también. Me dieron una educación en comedia que nadie más pudo darme, con sólo mirarlos. Porque si te fijas, los dibujitos de los años 30 y 40, tenían un humor muy sofisticado, relacionados con lo que siempre pasaba en la realidad y la política. Eran locos y divertidos. Por eso le gustaban a los chicos, pero eran suficientemente sofisticados como para atraer a los grandes, también.
- ¿Y en qué momento se dio cuenta que ya no iba a necesitar otro trabajo que no fuera el de actor?
- Cuando filmé una película que había hecho para televisión, sobre un acusado que va a la cárcel aunque no cometió el crimen. Había sido mi primer trabajo en Hollywood. Era la época en que todavía filmaban la ‘Película de la semana’ que después pasaban un viernes o sábado a la noche. Ya no lo hacen más... La cuestión es que yo estaba en un avión, en el momento que pasaron la película en TV y nunca pude verla. Pero en el aeropuerto de Nueva York, mientras esperaba un taxi, se me acercó una viejita que me dijo “Estuviste maravilloso en esa película”. Me tocó emocionalmente porque yo no la había visto y ella sí. A partir de ese momento, me di cuenta que las cosas iban a ser diferentes para mí.

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