LUNES 22 DE DICIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23,310 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Oleada de migrantes sobre la frontera sur

Foto  
. Los nicas esperan largas horas para llegar y cruzar la raya divisoria entre Costa Rica y Nicaragua
. Gestores les cobran hasta 30 dólares por agilizar documentos migratorios

algunos nicaragüenses que entran por el puesto fronterizo de Peñas Blancas evaden impuestos.

 

Bértold Salas M.
bsalas@nacion.com

Peñas Blancas (La Cruz).— Ramón Urbina llegó el viernes a las 6 de la tarde a la estación de buses de la Coca-Cola, en San José, pero de allí no salió sino hasta las 4 de la mañana del día siguiente, cuando el bus partió con destino a la frontera norte.

Al llegar al puesto fronterizo de Peñas Blancas, en La Cruz, Guanacaste, poco antes de las 9:00 a.m., supo de la otra espera, esta vez en una perezosa fila que superaba los 100 metros y alcanzó los 300 metros cerca del mediodía.

“Me vine hasta ahora porque antes no me dieron permiso los patrones”, explicó Urbina, quien trabaja como jardinero. Su caso es el de decenas de miles de nicaragüenses que el viernes iniciaron el éxodo hacia su país de origen para celebrar las fiestas de Navidad y año nuevo.

Ayer sábado la avalancha migratoria provocó largas filas, no sólo de personas, sino también de camiones y autobuses en el kilómetro anterior a la oficina de Migración en Peñas Blancas.

Y con las filas llegó el agosto para cargadores de equipaje y “gavilanes”.

Tierra de “gavilanes”

“¿Cómo es posible que desde las 5:30 de la mañana estamos en la fila y apenas nos hayamos movido en tres horas?”, preguntaba Hernán Monterrosa, un tico que se dirigía hacia Nicaragua. Junto con él, otras personas afirmaron llevar varias horas en la fila.

Entonces aparecieron los “gavilanes”, quienes ofrecen el trámite rápido de los documentos migratorios. Monterrosa afirmó que un hombre le ofreció “arreglar todos los papeles, hasta los del carro”, por 30 dólares.

Similares ofertas hicieron a María Márquez, nicaragüense que se dirigía a su país de origen y a quien pidieron 5,000 (colones) por apurar el sellado del pasaporte. Y al matrimonio holandés de Hans y Lucy Leursh les solicitaron 10 dólares por documento.

Para esta pareja la espera y los “gavilanes” no eran una molestia, pues “ya nos habían advertido de todo esto”, según dijo Hans.

En la oficina de Migración, Patricia Morice señaló como una de las causas de la lenta fila la atención que hay que dar a los autobuses internacionales. Éstos llevan decenas de pasajeros a quienes se deben sellar los pasaportes y tienen prioridad para que cumplan sus horarios.

Sobre la especulación con el sello de pasaportes, Morice afirmó: “Nos responsabilizamos de lo que ocurre en las oficinas, pero no tenemos manera de controlar lo que sucede fuera”.

Aumentó salida por Los Chiles

Los Chiles (Alajuela). Su presencia masiva fue ayer la nota dominante en esta población norteña: cientos de nicaragüenses estuvieron de paso hacia su país, donde disfrutarán de la Navidad y año nuevo.

Unos llegaron desde el Valle Central y la zona sur, otros desde Limón y Sarapiquí, tanto en autobuses como en vehículos particulares.

El movimiento de gente creció con el transcurso de las horas, pero en un grado mayor que el esperado por la Fuerza Pública y el comercio de la ciudad de Los Chiles.

“No esperábamos tanta gente. Suponíamos que lo más fuerte empezaría el lunes”, manifestó el transportista José Urbina.

Se calcula que cerca del 70 por ciento de los migrantes no hicieron trámites de salida en la pequeña e incómoda oficina de Migración. Se fueron clandestinamente por el sector fronterizo de Tablillas, para evadir el pago de 20 dólares por visa.

Su comportamiento benefició a los llamados taxistas piratas, quienes desde las 8:00 a.m. y hasta pasadas las 2:00 p.m. no pararon de trasladarlos desde la parada de buses hasta la misma línea divisoria.

Por ese trayecto de siete kilómetros, en cuyos últimos 2,000 metros recorren fincas particulares para evitar encontrarse con la Policía, los taxistas exigían 1,000 colones por persona.

Quienes sí pegaron el grito al cielo fueron algunos dueños de lanchas como Teófilo Cruz, quien afirmó que desde que aparecieron los piratas su clientela bajó alrededor del 50 por ciento.

“Y la razón es sencilla: si un ciudadano nicaragüense sale con pasaporte, el viaje hasta su Patria entonces le resulta más caro”, según explicó el botero Eduardo Palacios.

A ambos lados

En el sector de Tablillas todos cargaban maletas con ropa y juguetes, además de cajas con electrodomésticos.

Apenas bajaban de los carros ticos y pasaban cerca, los nicaragüenses eran recibidos por compatriotas suyos que tienen su propia red de transporte de pasajeros desde ese punto hasta Santa Fe y San Carlos de Río San Juan.

El servicio hasta Santa Fe cuesta 40 córdobas (1,000 colones) y hasta San Carlos 100 córdobas (2,500 colones); y por ningún lado se vieron oficiales de Tránsito.
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