Deuda externa vs pobreza
Gabriel Sánchez Campbell y Mario José Moncada
Si se tuviese que enumerar los principales beneficios que los nicaragüenses obtendrán con la condonación de la deuda externa, siendo optimistas se podría empezar diciendo que en muy poco tiempo mejorarán los servicios de salud, educación y la construcción o el mantenimiento de puentes, caminos y carreteras.
Sin embargo el cómo se harán, dónde y cuándo, son preguntas que todavía los funcionarios públicos no han contestado, aunque justifican diciendo que empezarán con la implementación del Plan Nacional de Desarrollo (PND) y la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de la Pobreza, mejor conocida como la Ercerp.
El PND busca como hacer que el país se desarrolle económicamente, apoyando los actuales sistemas de producción y el otro que pretende mejorar las condiciones de vida de los más pobres, reforzando los servicios básicos y mejorando la educación.
¿Pero se ha preguntado usted cómo le beneficiaría la condonación de la deuda?, si la respuesta es sí, probablemente piense como don Orlando Monterrey, un jubilado que trabajaba en el Banco Central de Nicaragua (BCN) quien cree que al lograrse esto, el dinero que el país paga a los países, acreedores internacionales u organismos multilaterales a quienes les adeuda los más de seis mil millones de dólares que la componen, el Gobierno podría utilizar este dinero en el mejoramiento de servicios básicos o bien en las necesidades que tiene la gente.
O es muy probable también que usted piense, como lo hace María Inés Flores, una ama de casa que considera que no obtendrá ningún beneficio con la condonación de la deuda externa, porque quienes sacan el provecho de estas cosas son los políticos.
Pero lejos de entrar al dilema de qué es lo que piensa uno u otro poblador, algunos beneficios que podría traer la condonación de la deuda externa es primeramente la reducción de los pagos que el Gobierno hace a sus acreedores internacionales, con lo cual se dispondrá de más dinero para invertir en la infraestructura del país (como la construcción y mejoramiento de centros de salud, hospitales, escuelas, carreteras, entre otras cosas), o bien para mejorar los sistemas productivos del país.
Según Eduardo Montealegre, ministro de Hacienda y Crédito Público, en primer lugar, el mayor beneficio que se obtiene con la condonación es el alivio interino (que es el no pago de unos 100 millones de dólares anuales).
Mejor imagen
También sostiene que al no tener la deuda en los libros de registro de los países e instituciones internacionales, Nicaragua es vista de forma diferente por los inversionistas, porque se vuelve una nación sostenible financieramente hablando, por lo que puede haber una mayor inversión y a su vez se puede generar más empleos, con lo cual se puede disminuir la pobreza.
Asimismo, Montealegre agrega que con la condonación, los organismos internacionales garantizan los recursos para financiar el presupuesto del próximo año y se impulsan los gastos de inversión pública y combate a la pobreza.
Y es que la carga de la deuda externa de Nicaragua ha sido tal que en los últimos ocho años ha tenido que pagar 1,509 millones de dólares en el servicio, sacrificando esos recursos que, si no se tuvieran los actuales niveles de endeudamiento, podrían haber sido utilizados en inversión pública para combatir los niveles de pobreza que mantiene al país en el sótano del desarrollo en América, sólo por encima de Haití.
La cifra confirmada de los pagos realizados equivale a 1.5 veces el Presupuesto General de la República del 2004, y a casi tres veces el valor de las exportaciones nacionales anuales, indicó
El gerente del Área Internacional del Banco Central de Nicaragua (BCN), Carlos Sequeira, detalló que mientras en 1996 el servicio de la deuda alcanzó los 229 millones de dólares, este año bajará a 97 millones, debido a que Nicaragua se encuentra gozando de un alivio interino en el pago de sus obligaciones mientras alcanza, posiblemente en enero, el punto de culminación de la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).
El asunto es que el Gobierno al tener que pagar menos intereses, deberá destinar más recursos para combatir la pobreza, a través de un incremento de la inversión pública en el presupuesto anual.
Los planes del Ministerio de Hacienda indican que los gastos por la inversión real directa ascenderán a 3,301 millones de córdobas el próximo año, en contraste con los 2,575 millones de este año.
“Uno de los principios de la HIPC, es que establece un vínculo directo entre el alivio de la deuda y el incremento del gasto social para reducir los niveles de pobreza, por lo que los recursos liberados por el servicio de la deuda, deben orientarse a financiar la estrategia de reducción de la pobreza”, indicó Sequeira.
El respiro financiero
El economista Néstor Avendaño reconoció que la condonación de parte de la deuda externa traerá un respiro financiero al país. Sin embargo, es claro al afirmar que “pasaremos de ser un país pobre altamente endeudado, a uno normalmente endeudado y sin capacidad de pago”.
Según sus estimaciones, si los organismos financieros internacionales le condonaran a Nicaragua 4,120 millones de dólares, el saldo de la deuda quedaría en 2,315 millones de dólares.
Con ello la deuda per cápita de cada nicaragüense pasaría de los actuales 1,180 dólares a 410 dólares, sería en efecto algo aliviador, pero Avendaño subrayó que no lo será tanto pues el ingreso per cápita de cada nica aún seguiría siendo bajo, lo que lo mantiene en una situación de pobreza.
“El ingreso per cápita, que ronda actualmente los 750 dólares, no aumenta tanto como se reduce la deuda, entonces seguiremos en las mismas condiciones”, enfatizó.
Pobres y extremos
Nicaragua, un país donde el 70 por ciento de su población vive en condiciones de extrema pobreza y pobreza, tiene actualmente una deuda externa estimada en 6,435 millones de dólares, o dicho en otras palabras equivale a 160 por ciento de la riqueza que el país genera en un año y que se conoce como Producto Interno Bruto (PIB).
Avendaño recordó que la administración del presidente Enrique Bolaños tendrá que seguir cumpliendo una serie de condiciones macroeconómicas y reformas estructurales principalmente en el mercado laboral y en el Poder Judicial, tras la condonación de parte de la deuda externa en el marco de la iniciativa HIPC.
En tal sentido, a su juicio el actual Gobierno será “uno más de transición económica”, pues precisamente a Bolaños le quedan tres años para cumplir su mandato.
Menor riesgo, mayor inversión
Para el ex viceministro de Finanzas, René Vallecillo, la condonación contribuirá a mejorar la imagen financiera de Nicaragua hacia el exterior, lo que a su juicio podría incentivar el regreso de capitales frescos que contribuirán a la generación de empleos, uno de los principales motores para combatir la pobreza.
“El beneficio viene por el lado de las inversiones”, indicó el también experto en asuntos fiscales, al comparar que un país endeudado es como una empresa que igual lo está, o bien como un individuo, debido a lo cual un banco no puede prestarle.
“Nadie quiere invertir en un país con una enorme deuda, porque hay riesgos para los inversionistas. Entonces, si se logra la condonación, considero que Nicaragua mejorará su posición financiera hacia los inversionistas, que así perciben un menor riesgo”, consideró.
Vallecillo sostuvo que en la medida en que Nicaragua tenga que pagar menos deuda externa, en esa medida debe destinar mayores recursos destinados a a inversión pública, para con ello combatir la pobreza.
Según datos del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, efectivamente el pago del servicio anual de la deuda externa ha significado una pesada carga en el Presupuesto General de la República.
Por ejemplo, este año tales obligaciones consumirán el 19.5 por ciento del presupuesto total de 13,685 millones de córdobas; así como el 14.6 del presupuesto del 2004 que ronda los 15,676 millones de córdobas.

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