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Navidad
Queridos amigos, llego Navidad. Luces, triquitraques, anuncios, ofertas y promociones por doquier. Tenemos tanto por hacer y por comprar con tan poco tiempo y dinero, y cuando menos lo pensemos estaremos sentados frente al relleno, la gallina, el pavo o el nacatamal navideño. Pero permítanme compartir una idea que me inculcaron mis padres y que la vida se ha encargado de poner en su justa dimensión. La Navidad tiene otro ángulo, otra perspectiva: el amor, la paz, el perdón y los buenos propósitos. Así es queridos amigos, aparte de los regalos, y los tragos, aprovechemos esta Navidad para revisarnos como andamos con el amor. ¿Estamos entregándolo generosamente a nuestra pareja, a los hijos, a los padres, a la familia, a los amigos? Estamos vivos, es decir, estamos a tiempo de cambiar.
¿Y el perdón? ¡Para qué arrastrar rencores y amarguras hacia otros!
Atrapemos la oportunidad que nos brinda esta Navidad para perdonar y sobre todo para pedir perdón. ¿Quién no ha tenido un mal día y ofendió o ha sido ofendido? ¿Qué falta no puede ser perdonada? ¿Quién es el perfecto que nunca se equivoco? Los invito a perdonar y pedir perdón. El perdón los hará libres, les permitirá volar, les devolverá la sonrisa que da la felicidad y la paz espiritual.
La paz parece imposible en este Paisito, ¿pero saben una cosa? La paz es posible, es un sueño realizable, es una demanda impostergable. Unámonos todos en mentes y corazones y nuestra fuerza parará los gritos de violencia y los discursos llenos de odio y de venganza. Nuestra unidad nos dará la Paz.
Navidad debe ser motivo para recobrar la fe, la seguridad de que el futuro será bueno para todos. Eso sí, debemos trabajar con ahínco, con vocación y con alegría de saber que cosecharemos nuestro esfuerzo y que paso a paso, lentamente y de uno en uno iremos construyendo el País que todos siempre hemos soñado. En Nicaragua todos los hombres y mujeres de buena voluntad alcanzamos, el País es de todos y para todos. |
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