Poesía rusa
Fiódor Tiutchev
Visión
Hay una hora en la noche en que todo el mundo calla, y en esa hora divina, de maravillas sonadas, el carro del Universo, al santuario del cielo, sin ocultarse se arrastra. Se espesa entonces la noche, como caos en las aguas, El olvido, como atlante, la tierra oprime con saña. Sólo el alma virginal de la musa tan amada con sueños iluminados los dioses suelen turbarla.
1829
El último amor
Más tierna es la pasión, más temerosa, cuando, fugaz, la vida ya declina... ¡Alumbra, luz, alumbra generosa, último amor, aurora vespertina!
Se va poniendo oscuro el firmamento, y sólo allá en el poniente hay en su manto un resplandor errante. ¡Oh, momento, prolóngame la vida con tu encanto!
No importa que la sangre no caliente, si el corazón no pierde la ternura... ¡Último amor, ocaso refulgente, eres solaz y eres desventura!
18S2-1854 
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